Lo que necesitas saber:
Con la llegada de los conquistadores, muchas palabras del náhuatl y otras lenguas originales se adaptaron y catellanizaron. Ese es el caso de Churubusco, un término que sufrió cambios radicales en su adaptación.
En México usamos una gran cantidad de palabras de raíces prehispánicas para denominar lugares, alimentos, nombres propios y diferentes objetos. Todos los chilangos conocemos o hemos oído hablar de Churubusco, una famosa zona de la ciudad que no lleva el nombre de una persona, sino que es una divertida confusión y transformación lingüística española. Hablaremos del dios mexica que bautizó este barrio con su antiguo río y su batalla heroica y que terminó en el olvido.

Churubusco es un barrio emblemático de la CDMX y durante la época prehispánica fue un importante señorío y asentamiento, proveedor de agua dulce y punto comercial al sur de Tenochtitlan. Su pueblo también se dedicaba a la extracción de sal y al arte a base de plumas de quetzales, garzas y otras aves para confeccionar tocados, escudos, vestimentas y otros objetos decorativos.

Tras la conquista, en el siglo XVI, ahí se fundó el convento franciscano de Churubusco, que más adelante, en 1847 se convirtió en escenario de la histórica batalla en que el ejército mexicano y el batallón de San Patricio resistieron el ataque de los invasores estadounidenses. Hoy este ex convento es la sede del Museo Nacional de las Intervenciones y Churubusco es otro de los lugares históricos de la capital mexicana.
Por qué “Churubusco” y qué significaba
La zona que hoy conocemos como Churubusco fue un pueblo e importante centro ceremonial fundado alrededor del siglo XI d.C. por grupos de la región de Tula y migrantes chichimecas y toltecas. Formó parte de una alianza política junto con Culhuacán, Iztapalapa y Mexicaltzingo y era un punto destacado para el comercio, la agricultura de chinampas y la pesca al estar ubicado en la ribera del lago de Texcoco.

Su nombre original era Huitzílatl (manantial sagrado del colibrí), hasta que los mexicas dominaron la región y la rebautizaron con el nombre de Huitzilopochco (lugar de Huitzilopochtli, que a su vez se traduce como “el colibrí de la izquierda”) y lo dedicaron a esta deidad de la guerra y el sol, a la que se le ofrecían una gran cantidad de sacrificios humanos.

Entonces llegaron los conquistadores y el nombre de Huitzilopochco cambió simplemente a Churubusco, que no tiene un significado especial ni corresponde a algún personaje, santo o evento histórico. Como bien sabemos, las palabras del náhuatl tuvieron un proceso de castellanización y adaptación fonética, ya que la articulación de la gran mayoría de los términos era difícil de pronunciar para los españoles.

Y no solo eso, el nombre de este pueblo cambió de manera radical, ya que, según los cronistas históricos, existió una desvinculación religiosa para evitar que el nombre de Huitzilopochtli se pronunciara y recordara, facilitando así la evangelización de la población indígena. Según la información histórica, la evolución del término fue la siguiente: Huitzilopochco – Uichilobuzco – Churubusco.
La castellanización y Churubusco en la actualidad
Entre otros de los términos que sufrieron grandes cambios en su adaptación al castellano tenemos: Cuauhnáhuac (Cuernavaca), Atlacuihuayan (Tacubaya), huexolotl (guajolote), tlapopochtli (chapopote) o papatzoa (apapachar), pero el cambio de Huitzilopochco a Churubusco es uno de los que sufrieron los cambios más radicales, por la dificultad de su pronunciación y los motivos religiosos por los que el dios de la guerra quedó en el olvido.

El río Churubusco pasaba por esta zona de la alcaldía Coyoacán y se encargaba de alimentar los lagos Xochimilco y Tláhuac hasta su entubamiento definitivo en la década de 1960, cuando entonces se convirtió en una vía rápida que forma parte del Circuito Interior. En el área tenemos zonas residenciales como es el caso de las colonias Country Club, Campestre Churubusco o San Diego Churubusco.

Además de su ex convento y Museo Nacional de las Intervenciones, en este lugar existen otros sitios importantes como la Plaza Batallón de San Patricio, los Estudios Churubusco, pilar de la Época de Oro del Cine Mexicano y donde se han filmado y producido cientos de importantes películas durante más de 80 años, así como el Centro Nacional de las Artes (CENART), uno de los complejos culturales más importantes del país.

