Siempre pasa que cuando estás en la pubertad, tienes ganas de hacer una fiesta estilo Proyecto X. No se hagan, todos hemos soñado con vivir una noche así de loca. Aunque, todo el tiempo está latente que la policía pueda llegar y echarte a perder la parranda, pero, ¿y si solo quieren divertirse igual que tú?

Resulta que en Kilsgore, Texas ocurrió una historia que podría enseñarnos que los policías además de cuidarnos, saben cómo divertirse. Todo comenzó cuando un grupo de chicos estaban armando un pachangón de aquellos, ya saben, pura convivencia sana, donde la juventud en éxtasis se reúne para cotorrear y pasar un rato agradable.

Por supuesto que después de algunas horas, los vecinos estaban más que molestos por todo el ruido que estaba haciendo la chaviza, así que decidieron que en lugar de ir a hablar con ellos y desgastarse, lo mejor era que de plano llegara la policía para calmarlos y de una vez por todas terminar el reventón. Aunque, no sabían que la fiesta apenas estaba por comenzar.

La policía explica que llegaron a la fiesta de una señorita llamada Karla, que estaba celebrando sus 22 años junto a todos sus cuates. Ya en el lugar se dieron cuenta de que la algarabia no era porque estuvieran tomando Four Loko o alguna de esas cosas, sino porque había un toro mecánico en el patio con el que todo el mundo estaba entretenido.

Fue en ese momento donde los policías quisieron darle una lección a todos los que estaban ahí y, sin más que decir, el Oficial Besser subió al toro ‘Cochiloko’ para dar una vuelta y demostrarles a los chavos que los oficiales también saben divertirse. Checa el increíble video del señor justicia a continuación.

Gracias a su ‘musculatura’, el policía logro mantenerse arriba por algunos minutos pero, como cualquier mortal al darse cuenta de que la intensidad del juego iba aumentando, decidió darse por vencido y cayó. Después de esto, el oficial Besser se levantó y chocó los cinco con todas las personas que estaban mirándolo y se fue. Dejando la pachanga en su punto más alto.

La policía de Kilsgore, Texas nos demostró que andar uniformando y patrullando por toda la ciudad no está peleado con pasarla cool y ser el alma de la fiesta. ¡Un aplauso para el policía Besser! Estaría de maravilla que pudiéramos contratarlo para que anime nuestras fiestas, jiar jiar.