El nombre de Lenny Kravitz fue tendencia a inicios de esta semana pero no por las razones más ideales. El intérprete de “American Woman” padeció un grave problema de vestuario en Suecia, cuando a medio concierto se le rompieron sus pantalones de cuero,

dejando ver más de lo que la gente había pagado.

El pene de Kravitz no solo se asomó al exterior para tomar un poco de aire fresco, también le dio la vuelta al mundo a través de las redes sociales. El anillo que traía puesto en sus partes privadas levantó muchas cejas, y el tamaño del pene se convirtió en un acalorado tema de discusión. Mientras todo esto ocurría en el divertido mundo dela red, parecía que el propio Kravitz había tomado el asunto a la ligera. Incluso compartió por Twitter un mensaje que le había enviado Steven Tyler, bautizando el asunto como #Penisgate.

Y mientras las hijas de Tyler y de Kravitz se morían de vergüenza, parecía que el asunto no iba a pasar mayores. Bueno, parecía.

Según reporta The Metro (via NNE) los asesores legales de Kravitz están evaluando la necesidad de adoptar una acción legal contra los medios que han divulgado el video del incidente. Los abogados afirman que los derechos de su cliente fueron violados. ¿El derecho a hacer el ridículo? Más bien sus derechos de autor, derechos humanos, derechos de publicidad, y derechos de actuación. Parece que el pene de Lenny Kravitz tiene más derechos que el mexicano promedio.

Por otro lado, Kravitz dijo a TMZ que no iba a dejar de usar pantalones de cuero en sus presentaciones. Asumió que los otros, fabricados por Saint Laurent, simplemente salieron defectuosos, y pues… la vida sigue.