Andrés Manuel López Obrador utilizó su conferencia mañanera de este miércoles, 13 de marzo, para celebrar la elección de Yasmín Esquivel Mossa como ministra de la Suprema Corte. De paso, también negó que existiera un conflicto de interés —ni modo que lo aceptara— por la relación matrimonial de la nueva jueza con uno de sus contratistas consentidos: José María Riobóo.

“Me da mucho gusto que el Senado la haya elegido para ese cargo honroso, ser integrante de la Corte. Es una mujer con preparación, con méritos, egresada de la UNAM, de la escuela de Derecho, con maestría, doctorado. Se ha desesmpeñado en cargos también relacionados con el Poder Judicial, con áreas de administración de justicia y celebro que se haya decidido por ella de manera democrática”, contaba el presidente en su homilía matutina sobre la nueva ministra.

También, aseguró que “no hay línea” —no se rían— entre lo que él dice y lo que terminan eligiendo los senadores.

Sobre José María Riobóo, el presidente recordó que es un gran admirador del trabajo del ingeniero y básicamente dijo que no es conflicto de interés porque el estructurista no trabaja en el gobierno. Entonces, no se embarraría en el trabajo de la nueva ministra.

—Tampoco Hinojosa Cantú de Grupo Higa trabajaba en el gobierno de EPN—

No tiene ningún cargo aquí, y si me ha ayudado mucho y es un ingeniero también con mucha capacidad profesional. Es de los mejores estructuristas del país, independientemente si gusta o no gusta o si cae o no car bien. Yo lo conozco porque fue quien hizo el proyecto para los segundos pisos, hizo los cálculos, las trabes, las famosas ballenas”, recordaba el presidente.