Cultivar un pequeño huerto de hortalizas no es nada complicado, con solo un poco de esfuerzo en poco tiempo tendrás una buena ensalada de tu propia cosecha. En primer lugar debes elegir el lugar en el cual quieres iniciar tu huerto, si tienes un pequeño patio, jardín o azotea, el asunto está resuelto, pero si no, puedes colocarlo en macetas o contenedores cerca de alguna ventana o en cualquier otro lugar siempre y cuando reciba al menos 5 horas de luz directa durante el día y se encuentre relativamente protegido del viento.

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Una vez elegido el lugar es necesario preparar la tierra o sustrato que se va a usar. Si el huerto está en tierra firme depende de las condiciones en las que se encuentre: Si la tierra está demasiado dura será necesario removerla para aflojarla de tal forma que adquiera porosidad que permita el crecimiento de las raíces, facilite la eliminación del excedente de agua y la circulación de aire; si la tierra está suave y habitada por lombrices y otros insectos, no será necesario aflojarla. Una vez floja la tierra es necesario abonarla ya sea con una composta casera, con abonos orgánicos como humus de lombriz o tierra para jardín que se pueden conseguir en los mercados donde venden plantas. Si el huerto se va a establecer en macetas o contenedores y no se tiene tierra a la mano, se puede crear el sustrato con porciones iguales de arena, fibra de coco y tierra de jardín o turba.

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Además de macetas de barro, los contenedores para sembrar tus hortalizas los puedes conseguir reciclando botes de plástico, cajas de madera forradas ya sea con plástico o con empaques tetra pack, llantas usadas, trastes viejos y casi cualquier cosa que pueda contener tierra, tenga más de 15 cm de profundidad y un adecuado sistema de drenaje, es decir unos cuantos hoyos en fondo del recipiente que permitan la salida del exceso de agua.

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Una vez preparada la tierra o el sustrato hay que conseguir las semillas, lo mejor es acercarse a personas que siembran o a los intercambios de semillas que hacen los pequeños horticultores, si no tienes semillas que intercambiar puedes llevar un poco de comida, bebida o cualquier otra cosa que puedas ofrecer ya que estos intercambios se hacen con la finalidad de compartir experiencias y variedades de diferentes especies de cultivos y no tienen fines lucrativos, las plantas siempre dan cantidades de semillas mayores de las que se pueden sembrar; una ventaja de conseguir tus semillas de esta forma es que podrás conocer a personas que se dedican a sembrar. La otra opción es comprar las semillas lo que se puede hacer en casi cualquier mercado.

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Listas las semillas podemos empezar a cultivar, para hacerlo hay dos formas, siembra directa en el lugar donde quieres las plantas o siembra en almácigo (con contenedores). Si son pocas las plantas que vas a sembrar y el lugar está protegido contra roedores o pequeños pájaros puedes usar la siembra directa pues tus plantas no correrán ningún riesgo. Si vas a sembrar en cantidades mayores y en espacios abiertos es mejor hacerlo en almácigo, un recipiente parecido a un contenedor de huevos que tiene espacios separados en cada uno de los cuales puedes colocar las semillas que desees germinar, también puedes reciclar los vasos de unicel y plástico que abundan en las calles y usarlos como un almácigo individual. La ventaja del almácigo es que te permite ver que plantas tienen mejores probabilidades de sobrevivir. Cuando las plantitas alcanzan un tamaño apropiado, las puedes trasplantar al lugar definitivo que van a ocupar en tu huerto.

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No todas las plantas deben sembrarse juntas, puedes sembrar tus hortalizas de la siguiente forma:

  • En la época de primavera-verano puedes sembrar tomates, cebollas, rábanos y lechugas.
  • Trasplanta los jitomates dejando 40 cm de separación entre cada planta, las lechugas puedes trasplantarlas a 10 cm a cada lado de los jitomates.
  • Coloca las cebollas en hileras dejando 15 cm de separación entre plantas y finalmente los rábanos puedes sembrarlos directamente entre los espacios que quedan.

En la época de otoño-invierno, puedes plantar habas, lechugas y betabel. Trasplantamos una fila de lechugas y nabos separados a 15 cm entre planta y al lado sembramos en filas las semillas de haba, dos o tres en cada agujero, a una distancia de 40 cm entre ellas.

Ahora que se acerca el invierno hay algunas plantas que son bastante resistentes. Empezando a sembrar en otoño puedes plantar col, acelgas, lechuga escarola y puerro. Se siembran en fila las coles y las acelgas a 40 cm de distancia entre plantas y al lado de ellas se pueden sembrar las escarolas y los puerros separados a 15 cm.

Por supuesto puedes sembrar lo que quieras, zanahorias, ajos, calabacitas, papas, sandías, melones, pronto te darás cuenta de lo interesante y entretenido que es experimentar con la inmensa variedad de plantas que existen, hazlo sin ningún temor a equivocarte, pues la única manera de aprender es cultivar, cultivar y cultivar.

Si deseas más información sobre como iniciar tu huerto no dudes en mandarnos un mensaje a la página de Tlali, Biesnestar y Conservación, AC.