Lo que necesitas saber:
Expertos señalan que las experiencias nuevas o diferentes son suficientes para estresar a esta población.
¡El regreso a clases está a la vuelta de la esquina! Entre el costo de las listas de útiles y con amenazas de los sindicatos escolares para armar paros el mero día, poco nos preguntamos sobre el estrés académico que enfrentan los infantes y adolescentes.
Sí, puede que no tengan el mismo estrés académico que los estudiantes universitarios, un trabajo o tener que sobrevivir a la vida adulta. Sin embargo, ya es un problema de salud mental. ¿Cómo detectarlo y prevenirlo?
El estrés académico: un enemigo silencioso
Un reportaje reciente de la periodista Angie Castillo para CNN en Español reveló que las infancias y adolescentes experimentan una angustia emocional grave, provocada por el estrés académico de la vida actual.
La presión por mantener buenas calificaciones, el avance en el nivel educativo, proyectos y tareas que a veces parecen imposibles, hasta los cambios corporales, el bullying y sus primeras interacciones sociales tienen un impacto más fuerte de lo que creemos. ¿Recuerdas algo así en tus primeros años de formación?
La cosa se pone peor cuando no tienen las inteligencia emocional para autorregularse o lidiar con el estrés. Como señalan en el reportaje; “todavía no tienen las palabras para explicar lo que les sucede“.
Aquí entra el verdadero reto para los padres y madres de familia: Transmitirles el lenguaje que necesitan para expresar cómo se sienten y las herramientas para afrontarlo, dijo Jody Baumstein, psicoterapeuta en Children’s Healthcare of Atlanta, para CNN en Español.
¿Cómo detectar el estrés académico?
Baumstein dijo que la primera señal es el cambio en la conducta, ya que funciona como su primera forma de comunicación. Además, Medicine Plus —un sitio oficial del gobierno de Estados Unidos— enlista varios síntomas de estrés en infantes y adolescentes:
- Cambios en los hábitos alimentarios: disminución o aumento del apetito
- Alteraciones del sueño: insomnio, pesadillas, dormir mucho o orinarse en la cama
- Molestias estomacales sin rastro de alguna enfermedad
- Dolor de cabeza
- Miedos recurrentes
- Aislamiento de familiares y amistades
- Cambios en el rendimiento escolar
“En la superficie puede parecer ira, que están reaccionando de forma explosiva. Pero muchas veces eso puede ser secundario y la raíz real puede ser que se sientan abrumados“.
-Jody Baumstein para CNN en Español
¿Cómo ayudar a reducir el estrés en infancias y adolescentes?
De acuerdo con el portal de crianza de la UNICEF, es importante que los padres y madres de familia presten atención para detectar qué está causando el estrés en sus infantes y adolescentes.
Puede que no sea tan fácil, así que la primera recomendación es preguntarles. ¿Qué pasó? ¿Cómo se sintieron con eso? Una vez que se identifique pueden buscar soluciones juntos. La UNICEF también recomienda:
- Responder con amor: brindar tiempo, cariño y atención. Escuchar activamente, hablar con amabilidad y validar sus emociones. ¡Apenas están conociendo el mundo!
- Poner ejemplos: Cuéntale cómo enfrentas tu propio estrés, experiencias previas y transmite hábitos útiles contra el estrés.
- Fomenta el pensamiento positivo: Hazle confiar en sus habilidades para afrontar los problemas de la vida. ¡Resalta que tienen una red de apoyo y confianza!
- Comparte hábitos saludables: Una rutina para dormir y comer bien es fundamental para su desarrollo, además de limitar el tiempo en pantallas, hacer ejercicio y hasta respiraciones profundas.
- Quítale el estigma: No está de más aclararles que el estrés es, lamentablemente, normal.
“Al igual que los adultos, los niños y niñas a veces necesitas que se les recuerde que deben ser amables consigo mismos. El estrés es una experiencia humana que puede superarse con el tiempo“.
-UNICEF.
