En el mundo del Rock también existe una raza de seres a los que podría denominarse como “atletas”. Sus conciertos bien podrían ser el equivalente a las Olimpiadas del Rock. Sus fans, como aquellos que gozan de las justas deportivas, califican la destreza, el grado de dificultad de las piruetas, la resistencia, la velocidad y la calidad de la ejecución. Éste es el caso de Joe Satriani, un verdadero atleta de las seis cuerdas y pionero de ese arte llamado shredding.

Por alguna extraña razón fuera de toda lógica, a alguien se le ocurrió que la idea que el Gitano Western, mejor conocido como Liber Terán abriera el concierto de Joe Satriani. No porque tuviera algo de malo, simplemente el estilo y la música del señor Terán es diametralmente diferente a lo que hace el guitarrista neoyorkino. El público quedó perplejo escuchando la mezcla de Rock, ritmos tropicales y música ranchera de este experimentado músico, a quien conocimos como vocalista del grupo Los De Abajo y acompañando en algunas ocasiones como flautista a Santa Sabina. Si bien al público parecía no desagradarle lo que escuchaba, tampoco se mostraba demasiado interesado. Desafortunadamente muchos se quedaron en el lobby bebiendo mientras sonaba la “música de fondo”. Tuba, contrabajo, guitarra acústica de 12 cuerdas (¿o bajosexto?), dos acordeones, lapsteel, dos guitarras eléctricas (una de ellas de Iñaki de Fobia) y un DJ fueron los elementos con los que Liber Terán hizo de las suyas (y casi sin parar) por 40 minutos en el escenario del Teatro Metropolitan. Aunque seguramente a varios les agradó, nos quedaron muchas incógnitas sobre el por qué de la inclusión de este conjunto como teloneros. ¿Habrán sido invitados o escogidos por Joe Satriani?, ¿se trataba de ofrecerle al público “algo diferente” a lo habitual?, ¿no habría sido más “lógico” invitar a alguna contraparte nacional de Satriani como Julio Revueltas o bandas con guitarristas competentes como Agora, Coda, Los Leones? No es que haya sido malo, simplemente fue “raro”.

Luego de media hora de espera y tras escuchar “Rock and Roll” de Led Zeppelin,  Joe Satriani saltaba al escenario ante un primer alarido del público que quedó sepultado por las notas de su guitarra Ibanez anaranjada al compás de “Jumpin’ In” de su más reciente producción Unstoppable Momentum. Esta vez, Joe no era la única estrella, muchos venían a ver al baterista Marco Minnemann, joven, pero experimentado baterista a quien ya hemos visto en México acompañando a Steven Wilson y con su banda los Aristocrats. El público estaba pasmado. No gritaban ni se movían. Durante casi todo el concierto tuvieron un comportamiento que hoy en día se ha vuelto extraño: ¡escuchaban con atención! “Flying in a Blue Dream” tema harto conocido por los fans, desató varios gritos mientras en pantalla nos sumergíamos en el mar azul (¿o sería un cielo líquido?).
“¿Cómo están? Nos gusta mucho estar aquí, estamos muy contentos haber regresado” serían las primeras palabras de Satriani antes de continuar con “Unstoppable Momentum”. El segundo guitarrista, Mike Kenneally, ataviado con boina y barba completamente blanca, aportaba armonías a Satriani y “camas atmosféricas” de teclado cuando se requería. Marco Minnemann hizo un sólo a media canción que prendería los ánimos de esta noche virtuosa.

Qué difícil debe ser mantener la atención del público con temas instrumentales, ya no digamos sostener una carrera de décadas como lo ha hecho Satriani. Sin un frontman que haga contacto con el público, sin letras que cantar, Joe se ha apegado al poder de la música y su lenguaje universal. En temas como “Ice 9”, irónicamente el ambiente subió de temperatura al poner a todos a aplaudir mientras el bajista Bryan Beller hacía una base, sobre la que ambos guitarristas se enfrascaban en un diálogo de notas. “The Crush of Love” también fue bien recibida por la audiencia mientras las luces cobraban tonalidades rosadas y los que podían (que eran muchos) besuqueaban a sus [email protected] acompañantes. Kenneally con su Stratocaster verde también demostró las facultades por las que alguna vez formó parte de la banda de Frank Zappa, su virtuosismo respondía sin amedrentarse los “toritos” que le aventaba Joe con su guitarra.

Uno de los momentos destacados llegó con la intro de Kenneally en los teclados mientras en pantalla emergían criaturas de otras galaxias, (sabido es que Satriani es un devoto fan de la ciencia ficción y los ovnis), imágenes del video de la canción “Lies and Truths” también del reciente Unstoppable Momentum. Al público, que ya llevaba casi 50 minutos de pie, se le cansó el caballo y aprovechó para tomar asiento y disfrutar de la canción.

El descanso no duró mucho pues cuando sonaron los primeros acordes de “Satch Boogie” no tuvieron más remedio que levantarse de sus asientos. Tema utilizado hasta el cansancio en todos los programas deportivos de finales de los 80. En pantalla el joven Satriani con pelo y chamarra de piel con hombreras se sincronizaba con su gemelo calvo que tocaba sobre el escenario Tras una nueva pausa Joe se dirigía de nuevo al público. “¿Como están? Yo me siento muy bien, pero permítanme recuperar el aliento pues la altura de su hermosa ciudad me afecta”. Una vez recobrado, el guitarrista y su banda prosiguen con un tema apto para la carretera según nos indica el camino que se despliega en la pantalla “Shine On, American Dreamer”. Después de escuchar “Three Sheets to the Wind” y “Cryin'”, Marco Minnemann desquitaba el sueldo haciendo un tremendo solo con el que desató la euforia de quienes habían ido a verlo ejecutar sus proezas. El grupo se le une para viajar, en la máquina del tiempo, en este tema, “Time Machine” utiliza su guitarra “Chickenfoot” alusiva al logo de la banda en la que milita junto a Sammy Hagar, Michael Antony y Chad Smith.

Al final de la velada aparece otro de sus temas más famosos: “Surfing With the Alien” en la que Joe pareciera echar toda la carne al asador haciendo gala de todo su arsenal de trucos y efectos: escalas relampagueantes, tapping, dive bombs, whammy, pull offs, hammer-ons y demás técnicas avanzadas.

Para el encore regresarían para hacer que el Teatro Metropolitan cantara en el tema adecuadamente llamado “Crowd Chant” y finalizar con otro de sus temas más icónicos, “Summer Song”, casi como despedida de estos últimos días veraniegos, dejando al público emocionado una vez más como todas las ocasiones en que Joe Satriani ha estado en suelo mexicano.

Fotos: OCESA/Fernando Moguel

FB: IvanNieblas