Lo que necesitas saber:
De Sinaloa a Berlín: mexicanos protestan en Alemania contra planta de amoníaco en Topolobampo
Con ofrendas, carteles y hasta la tradicional Danza del Venado, un grupo de mexicanas y mexicanos residentes en Alemania salió a las calles de Berlín para exigir que se detenga la construcción de una planta de amoníaco en Topolobampo, Sinaloa.
La protesta ocurrió la tarde del sábado 13 de junio en la Potsdamer Platz, uno de los espacios públicos más concurridos de la capital alemana, donde los manifestantes señalaron directamente al financiamiento alemán detrás del proyecto impulsado por la empresa Proman GPO.
La consigna fue clara: impedir que recursos públicos internacionales terminen respaldando un proyecto que, aseguran comunidades y activistas, pone en riesgo ecosistemas, formas de vida y el territorio del pueblo indígena Mayo-Yoreme.

De Topolobampo a Berlín: una protesta que cruzó fronteras
Entre banderas mexicanas, música, pancartas en español y alemán y expresiones culturales tradicionales como la Danza del venado, quienes participaron buscaron llamar la atención sobre lo que consideran una amenaza ambiental y social para la Bahía de Ohuira.
Durante una transmisión realizada desde la manifestación, una participante explicó que el objetivo era denunciar cómo proyectos financiados desde países con mayor capacidad económica terminan afectando territorios y desplazando comunidades en América Latina.
La movilización reunió a personas originarias de distintas regiones de México que hoy viven en Alemania y que decidieron organizarse para expresar solidaridad con quienes desde hace años mantienen la defensa del territorio en Sinaloa.
¿Por qué rechazan la planta?
La planta de amoníaco que construye Proman GPO contempla una producción de 2 mil 220 toneladas diarias de este compuesto utilizado principalmente para fertilizantes.
Sin embargo, organizaciones y activistas sostienen que la instalación representa riesgos ambientales y sanitarios para la región.
Entre las principales preocupaciones señalan:
- Posibles accidentes industriales, como fugas de amoníaco.
- Contaminación atmosférica derivada del uso intensivo de gas natural.
- Descargas térmicas y afectaciones al equilibrio ecológico de la Bahía de Ohuira.
- Impactos sobre actividades pesqueras y especies clave para la economía local.
- Riesgos al patrimonio cultural y biocultural del pueblo Mayo-Yoreme.
También acusan que el proyecto no ha respetado la decisión de comunidades que previamente han expresado rechazo a la instalación.

“Defender el territorio también desde la distancia”
Quienes participaron en Berlín contaron que muchas personas alemanas se acercaron para preguntar qué ocurría y por qué aparecían mensajes como: “No al dinero alemán que destruye la naturaleza y los pueblos en México”.
Para las y los organizadores, la movilización buscó recordar que los conflictos socioambientales ya no permanecen dentro de fronteras nacionales.
Mientras la empresa sostiene que la planta será una instalación moderna, segura y ubicada en una zona previamente intervenida, colectivos y habitantes mantienen las alertas sobre los posibles impactos ambientales y sociales.
Por ahora, el conflicto alrededor de la planta de amoníaco en Topolobampo sigue creciendo… y ya llegó hasta Europa.

