Foto: Weltmuseum Wien vía FB

¿Por qué no lo regresan? La historia del Penacho de Moctezuma que AMLO quiere que nos presten

La semana pasada, el 8 de octubre para ser exactos, nos despertamos con la sorpresa de que la escritora no primera dama, Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del presidente Andrés Manuel López Obrador, estaba en Europa en representación del mandatario mexicano.

Müller ya ha visitado varios países con una tarea en representación del gobierno de México: conseguir códices, piezas y objetos arqueológicos de México para que sean exhibidos acá el próximo año con motivo del Bicentenario de la Independencia, los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán y los 500 años de la conquista.

Primero fue a Francia a promover el intercambio cultural con México, luego llegó a Italia para solicitar al presidente, Sergio Matasella dos códices históricos de la cultura prehispánica de nuestro país y después viajó al Vaticano para reunirse con el Papa Francisco y pedirle tres cotices de diferentes culturas prehispánicas, así como unos mapas de Tenochtitlán.

Esta es la carta que Beatriz Gutiérrez Müller le entregó al Papa de parte de AMLO

Pero ahora hay un nuevo encargo…

Ahora Gutiérres Müller anda en Austria y pasó a visitar al presidente, Alexander Van der Bellen. Por medio de su cuenta de Twitter, el presidente López Obrador explicó que le recomendó a su esposa insistir por el Penacho de Moctezuma.

“Aunque se trata de una misión casi imposible, dado que se lo han apropiado por completo, al extremo de que ni a Maximiliano de Habsburgo se lo prestaron cuando nos invadieron e impusieron al llamado Segundo Imperio Mexicano”, escribió.

¿Por qué es una “misión casi imposible”?

El penacho de Moctezuma o quetzalapanecáyotl, es un tocado que mide aproximadamente 1.30 metros de altura y 1.75 de diámetro atribuido al gobernante azteca Moctezuma II. Fue manufacturado con plumas de cuatro tipos de aves, distribuidas en cuatro hileras. Las que más sobresalen, por ser las más largas y vistosas, son las de color verde esmeralda, provenientes del quetzal, ave que habitaba en el sur de México y Guatemala

Algunos de los elementos decorativos están elaborados de oro: 1544 laminillas o lentejuelas en forma de crecientes, así como tres secuencias de discos y escamas cuadradas y redondas. Hoy, muchas de ellas han sido reemplazadas con latón para aligerar el peso del objeto.

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Foto: Weltmuseum Wien/ Penacho original

Algunas versiones apuntan a que este penacho fue un regalo que el emperador azteca hizo a Hernán Cortés cuando llegó a Tenochtitlán en 1519 como gesto de bienvenida. El 10 de julio de 1519, la Junta de Regimiento de la Villa Rica de la Vera Cruz envió por mar una Carta de relación dirigida a la Reina Doña Juana I de Castilla y a su hijo el emperador Carlos I en España.

En este barco viajaron oro, plata, piedras y plumajes que se recibieron y se llevaron de las tierras descubiertas. Por muchos años se creyó que en este viaje iba el Penacho de Moctezuma pero hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta cómo llegó a Europa.

El penacho aparece por primera vez en el inventario de los bienes de Fernando II de Tirol en 1596, mismo que se encuentra como parte de la colección del Castillo de Ambras. Fue hasta 1806 cuando estas colecciones llegan a Viena. 

Fue hasta 1878 cuando el primer director del recién creado Museo de Historia Natural en Viena, Ferdinand von Hochastetter, rescató el penacho y lo sometió a una drástica restauración. Con ello el objeto y el resto de la colección de Ambas se convirtió en propiedad estatal administrada por el museo.

En México tenemos una reproducción del penacho, patrocinada por el expresidente Abelardo L. Rodríguez pero actualmente el original sigue en el Museo de Etnología de Viena.

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Foto: Mediateca INAH/ Réplica del original

Las peticiones para que nos presten el penacho

Desde 1991 el gobierno de México exigió al de Austria que les regresara la pieza porque es una parte importante de la historia, sin embargo no obtuvieron respuesta.

En 2011, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) gestionaron ante el gobierno de Austria que nos prestaran por 3 años el Penacho de Moctezuma a cambio de la carroza dorada del emperador Maximiliano de Habsburgo, que está en Chapultepec. 

Eso no pudo ser posible debido al estado del penacho.

María Olvido Moreno, conservadora y restauradora que partido en un proyecto académico en el Museo de Etnología de Viena, explica que los materiales tienen un importante envejecimiento natural, con edades de casi 500 y 140 años.

“El penacho está fabricado en capas que interactúan unas con otras; es un ente vivo y sistémico que al ser sometido a condiciones de transportación aérea, terrestre o marítima, no soportaría las vibraciones y sufriría daños irreversibles”, escribe la experta en el texto El penacho del México antiguo.

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Foto: Weltmuseum Wien vía FB

Explica que en el museo en donde se encuentra actualmente cuenta con controles de seguridad, climáticos, lumínicos, de plagas y vibraciones que le permiten estar estable para prolongar su vida física cuando por menos 500 años más.

Fue entre 2011 y 2012 que el Museo de Viena y el INAH de México llevaron a cabo un trabajo de restauración del penacho, en conjunto y regresó a las vitrinas de su exhibición el 14 de noviembre de 2012.