Lo que necesitas saber:
Los especialistas señalan que el grooming no suele comenzar con amenazas o violencia evidente.
Hace tan solo unas semanas se dio a conocer que un maestro de coro y tecnología de la Secundaria Federalizada 53 “Quetzalcóatl”, de casi 50 años, presuntamente mantenía una relación con una de sus alumnas de 14 años de edad, a quien conocía y tenía acceso debido a su trabajo dentro de la escuela.
Y a todo esto surgió una pregunta muy grande… ¿Esto tiene alguna definición?
Por supuesto, esto tiene una definición y se conoce como grooming, que es cuando una persona adulta, por medio de engaños, mentiras o manipulación, comienza a acercarse a una persona menor de edad para crear un vínculo de confianza, ya sea bajo la apariencia de una amistad o incluso de una relación sentimental.
Ojito, esto no tiene que ver únicamente con redes sociales o internet, pues también puede darse dentro de una escuela, en actividades deportivas o incluso en grupos religiosos.
Si tienes menores en casa, ten cuidado. Estas personas suelen generar un lazo tan cercano que, si el adolescente llega a encontrarse en alguna situación comprometedora, muchas veces no se siente capaz de acudir a un adulto de confianza.
Y es que este tipo de conductas se construyen poco a poco, haciendo creer a la víctima que existe una conexión especial y diferente al resto.
¿Y cómo podemos detectar estas señales?
No existe un manual tal cual para saber si un menor está siendo víctima de grooming, pues cada persona actúa y manipula de maneras distintas. Sin embargo, estas son algunas conductas que especialistas consideran como banderas rojas.

- Un adulto busca mantener contacto frecuente y privado con un menor.
- Intenta aislarlo de familiares, amigos o personas de confianza.
- Le hace sentir que tienen una relación “especial” que nadie más entendería.
- Le pide guardar secretos sobre conversaciones, encuentros o regalos.
- Le brinda atención constante, regalos o muestras de afecto para fortalecer el vínculo.
- Trata de normalizar conductas inapropiadas o conversaciones que no corresponden a la edad del menor.
- Utiliza el vínculo que ha construido para manipular, presionar o influir en las decisiones de la víctima.
Los especialistas señalan que el grooming no suele comenzar con amenazas o violencia evidente. Por el contrario, generalmente inicia con muestras de atención, confianza, apoyo emocional o afecto, lo que puede dificultar que el menor identifique que está siendo manipulado.
Mantente alerta, pues hoy no solo hay que preocuparse porque esto pueda ocurrir en la escuela, en el barrio o en actividades cotidianas. También puede suceder en internet.
Por eso es importante mantener una comunicación constante con los más pequeños de la casa y estar atentos a cualquier señal que pudiera indicar que algo no anda bien.

