Lo que necesitas saber:
Te contamos todo del concierto de The Flaming Lips en un formato íntimo en el Pabellón Oeste.
The Flaming Lips regresaron a la CDMX después de 3 años, tras visitarnos en 2023 en el festival Hipnosis. Wayne Coyne y compañía nos regalaron un concierto espectacular (como siempre) pero ahora frente a alrededor de 1,000 personas, un lujo para quienes asistimos: ver a leyendas vivientes en formato de fiesta privada.

Así vivimos el show The Flaming Lips en el Pabellón Oeste
Los Flaming no recortaron algo de su producción para un show pequeño
Hay bandas que necesitan un venue enorme siempre para que luzca su show, y hay otras que pueden convertir cualquier espacio en un universo entero. The Flaming Lips hizo un fiestón en un venue que parecía pequeño para la producción que tienen.
Su regreso a la CDMX tuvo un aforo mucho más limitado del que uno asociaría con una banda de su importancia, pero la sensación fue exactamente la contraria: lo de esta noche se sintió inmenso, absorbente y total.

Desde que salieron al escenario con “Sleeping on the Roof”, quedó claro que no venían a ofrecer una versión reducida de sí mismos, sino a meter toda su imaginación en un formato cercano que otra vez nos voló la cabeza.
Rápidamente entendimos que los Flaming no recortaron algo de su show porque no cabría: para las dos partes de nuestra querida Yoshimi, salieron con cuatro robots rosas gigantes que pusieron en apuros a su equipo, pero se logró.
Leyendas vivientes que tocaron impecable un repaso a su catálogo
Rola tras rola lo volvimos a confirmar: su catálogo sigue funcionando como un puente muy extraño y muy efectivo entre el pop, la psicodelia, la melancolía y una forma de asombro que nos tenía casi casi como niños. Nunca será demasiado Flaming Lips, hay que verlos cada que vengan.
Wayne dijo: -“No estamos tocando muchos shows al año, pero amamos la Ciudad de México”- esperamos tocar para ustedes mil veces más. Es increíble que Wayne sigue conmoviéndose ante la respuesta de sus fans y no para.
Hubieron inflables gigantes, lluvia de papelitos, globos enormes, láseres y la ya emblemática bola hámster de Wayne Coyne, además del letrero gigante del final. Para un sábado en la noche, fue un plan ideal: un fiestón en el que no se guardaron algo.

Los Flamin, que ahorita no traen disco, nos dieron un repaso por toda su historia: desde “Yoshimi Battles the Pink Robots” partes 1 y 2, “The Yeah Yeah Yeah Song”, “She Don’t Use Jelly” y “Do You Realize??”, ademas de una nueva rola, y hasta rarezas: un cover brutal a “True Love Will Find You in the End” de Daniel Johnston y otro a “War Pigs” de Black Sabbath. Quizás el único detalle es que el Pabellón sonó un poco bajo de volumen.
En un espacio como el Pabellón Oeste, la cercanía hizo que todo pegara todavía más fuerte: cada estallido visual se sintió menos como espectáculo distante y más como una invitación directa a meterse de lleno en la burbuja psicodélica del show. Sopitas ya había destacado ese imaginario escénico en coberturas previas de la banda en México, y anoche volvió a ser una parte estructural de la experiencia.
The Flaming Lips estrenaron una nueva rola en vivo
También hubo espacio para los momentos menos predecibles, la nueva balada “Every Drop of Rain That Falls Is You” (título tentativo) apareció como una pausa delicada y sumamente conmovedora.
Esto funcionó porque recordó algo importante sobre The Flaming Lips: detrás del exceso visual, la banda sigue teniendo una gran sensibilidad para tocar fibras más íntimas. Esa canción se sintió como una prueba de vigencia creativa, de una banda que sigue buscando cómo conmover después de 43 años de su inicio.

Y después de la cima que siempre es “Do You Realize??”, llegó otro de los momentos más celebrados con su cover de “War Pigs”, con la letra de denuncia luciendo atrás de la banda. Se cantó intensamente.
Finalmente, lo que todos esperábamos: “Race for the Prize”. Esta rolota tuvo como atracción a Wayne Coyne en su bola de hámster y el legendario letrero en forma de globo con la frase “FUCK YEAH MEXICO CITY”.
El Pabellón Oeste podrá ser un venue pequeño para su historia, pero anoche fue suficiente para confirmar que el espíritu de la banda sigue siendo gigantesco toquen en dónde toquen. Lo que vimos fue una versión concentrada de todo lo que ha hecho de The Flaming Lips una de las propuestas en vivo más emocionantes de las últimas décadas.

