¿Por qué me interesa?
Los Tamales son una de las expresiones más genuinas y más antiguas de la tradición culinaria mexicana.
La vida cotidiana de la CDMX no sería la misma sin el puesto de tamales que está en casi cada esquina. No importa la receta, el sabor o el momento del año, el tamal es poesía del desayuno, invitado especial a todas nuestras fiestas y un alimento resiliente que ha logrado subsistir en el tiempo y, desde el apapacho al paladar, se ha convertido en un símbolo inigualable de nuestra cultura e historia
Y es que los tamales son la expresión más auténtica de la gastronomía mexicana, basta hacer un recorrido por los ingredientes con los que se preparan: comenzando por la masa y la hoja de maíz, siguiendo por la fantástica y diversa colección de salsas y en muchos casos en el uso de quelites como el chipilín. Cada elemento tiene su propia historia y es endémico de las diferentes regiones de nuestro país.

Asimismo, los tamales son a la vez prácticos, rendidores, baratos y portátiles. Para comerlos solo basta escoger algún glorioso sabor y esperar a que unas manos con experiencia abran una vaporera y listo, tenemos ante nosotros un manjar que no requiere platos ni una mesa con sillas ni un gran presupuesto.
Una breve (y altamente deliciosa) historia de los tamales
Los tamales son una tradición culinaria propia de Mesoamérica cuyo origen se ubica entre los años 8000 y el 5000 a.C., esto significa que esta receta nos ha acompañado desde hace al menos cinco mil años, lo que los convierte en uno de los partillos más antiguos no sólo de nuestro continente sino del mundo entero.
Su elaboración está vinculada a los métodos de cocción del maíz, un cereal que para los pueblos no era sólo un alimento sino la materia sagrada con la que los dioses crearon al hombre. En este contexto, civilizaciones como las olmecas, mayas y mexicas preparaban tamales porque era sencillo y porque era una forma de estar cerca de sus deidades.

Actualmente existen varias teorías respecto a la relación entre los pueblos y los tamales, pero gracias a que se han encontrado entre las excavaciones arqueológicas algunos ejemplares de maíz fosilizado, sabemos que se preparaban particularmente en las ceremonias y festividades para honrar a los dioses y pedir buenas cosechas.
También hay alginas hipótesis que revelan que los tamales servían para alimentar a los gurreros y a los cazadores porque era fácil llevarlos de un lugar a otro y daban la energía suficiente para hacer tareas que requerían mucho esfuerzo. Este rito ha seguido vigente hasta nuestros días en las clases trabajadoras.

Por su parte, la palabra “tamal” proviene de náhuatl tamalli que se traduce como: envuelto. Este vocablo explica muy bien su esencia, ya que su preparación consiste en masa nixtamalizada embarrada sobre una hoja de plátano o maíz a la que se le añade un rellen, para luego meter la mezcla en un baño maría profundo.
5 lugares para comer tamales auténticos
Dicho lo anterior, vale la pena celebrar la existencia de este platillo milenario y que mejor tributo que organizar un tour absolutamente delicioso por aquellos lugares de la CDMX que preparan de la manera más auténtica los tamales y que nos ofrecen una experiencia tradicional y única.
Los Tamalitos de la Balbuena
Desde hace treinta años, este negocio familiar ha sido un ícono de la Ciudad de México. El establecimiento nos ofrece al menos 50 sabores de tamales entre los que destacan los de cochinita pibil y algunos hallazgos únicos como el llamado Xóchitl, preparado con flor de la calabaza y queso manchego o un ejemplar dulce que se hecho con Carlos V.

Dirección: Retorno 24 de Fray Servando Teresa de Mier, Venustiano Carranza,
Tamales Emporio
Entre las casas bonitas de la San Rafael, hay un negocio fundado en 1960 que reúne en su menú recetas de todo el país. Aquí encontraremos una gran cantidad de delicias, algunas que nos permiten conocer joyas de otros estados como su clásico tamal chiapaneco cuya receta incluye ciruelas y aceitunas.

Dirección: Manuel María Contreras 18: San Rafael
Doña Vero
Si lo que se busca es un espacio que nos ofrezcan sabores y recetas poco comunes, este restaurante perfecto.

Desde los tradicionales verdes, rojos o oaxaqueños, hasta delicias totalmente exóticas como el famoso chapulín saltarín o el de piñones que para muchos es el mejor ejemplo de un buen tamal dulce. Sin duda, Doña Vero tiene un tamal para cada gusto.
Dirección: Avenida Monterrey 313, Roma Sur,
Tamales Madre
En este restaurante los tamales se preparan con maíz criollo niztamalizado desde cero, esta peculiaridad nos brinda una experiencia profundamente artesanal en el que cada sabor es tan tradicional como casero.

Asimismo, Tamales Madre es una opción fantástica para los que buscan recetas más sanas y hasta veganas, ya que usan manteca vegetal y se preapcipan por la calidad de cada ingrediente.
Dirección: Calle Liverpool 44, Col. Juárez
Tamales Doña Emi
Desde 1967 este sitio se ha hechos famoso en el barrio y en la ciudad, por sus preparaciones únicas, y porque sus tamales son significativamente más grandes que los normales.

El menú es por demás variado y cambia según la temporada, vale la pena probarlos todos pero recomendamos sobre todo el de huitlacoche y queso de cabra, una belleza de la casa que podemos probar en otro lugar.
Dirección: Jalapa 278 (esquina con Tlaxcala), Roma Sur,

