¿Por qué me interesa?
Además de ser nuestro siguiente rival, República Checa es un país vivo y fascinante.
El miércoles 24 de junio, la República Checa y México se enfrentarán en el Azteca. No nos habíamos encontrado en una justa de este tipo desde 1962, cuando el tricolor se impuso 3-1 en Chile y le regaló a nuestro país su primera victoria en un mundial de fútbol. Aunque en esta ocasión esperemos que se repita la hazaña contra Sudáfrica, el partido es un buen pretexto para conocer un poco más de esta nación de Europa Central, que sin duda es una de las más interesantes del mundo.
En lo que se refiere a nuestra relación diplomática, México y República Checa han sido aliados estratégicos desde 1922, cuando se independizó Checoslovaquia. En este siglo de cercanía hemos compartido varias cosas: nuestro amor por la cerveza, por el plasmar nuestra identidad en murales y, sobre todo, una fe, casi ciega, de que les vaya bien a nuestras selecciones.

En comparación con México, la República Checa no es un país grande; su superficie es de apenas 78,867 kilómetros y tiene poco más de 10 millones de habitantes, menos del 8% de nuestro país. Sin embargo, ese tamaño reducido no le hace justicia al nivel de paisajes, arquitectura e historia del lugar. Chequia es uno de esos destinos en los que hay demasiado para ver y para aprender.
Con esto en mente. Aquí les dejamos algunas de las maravillas de Chequia, una lista amistosa para que los entusiastas de los viajes usemos al mundial como una forma de conocer países lejanos.
De Bohemia y República Checa
El nombre oficial de la nación, República Checa, o Chequia en su forma abreviada, proviene del legendario duque Czech, quien, separándose de sus hermanos Lech y Rus, fundó uno de los primeros asentamientos del pueblo checo.
Algunos años más tarde, comenzaron a llegar al territorio tribus celtas y germánicas que le pusieron como nombre a la región “Bohemia”. Sin embargo, no fue hasta la llegada de los eslavos en los siglos V y VI que el país comenzó un largo proceso de unificación a través de la enseñanza de prácticas religiosas aldea por aldea, y de la lectura colectiva de la Biblia en lenguas vernáculas.

El momento de máximo esplendor para el reino de Bohemia sucedió en el XIV bajo el liderazgo del monarca Carlos IV, de la dinastía de Luxemburgo, que convirtió al país en un centro económico, donde proliferaban las artes y la educación. Sin embargo, esto no duró mucho, ya que en 1526 los Habsburgo de Austria invadieron el territorio y, tras una victoria de la Montaña Blanca, se quedaron en el territorio casi 300 años.
A pesar de estar sometidos, el nacionalismo checo encontró la manera de sobrevivir, y tras la derrota del Imperio Austrohúngaro en la Primera Guerra Mundial, los checos proclamaron su independencia en 1918.

Tristemente, este año de liberación marcó el inicio de nuevas ocupaciones, primero de los nazis en los años treinta y después, tras un golpe de Estado cercano a los soviéticos, de una dictadura de partido único que subsistió hasta 1989, año que marcó el inicio de la Revolución del Terciopelo, un movimiento pacífico que, hasta hoy, es un ejemplo de organización y resistencia civil.
Algunos datos asombrosos de República Checa
Dicho todo lo anterior, además de ser nuestros rivales durante 90 minutos, la República Checa es un país fascinante, cuya cultura, paisajes e historia nos invitan no solo a conocer un lado inadvertido de Europa, sino a caminar entre fortificaciones y callejuelas de la Edad Media que nos hacen creer que el tiempo se ha detenido, y al fin podemos ver cómo era realmente el pasado.
El lugar con más castillos en el mundo
República Checa cuenta con 2000 castillos en su territorio, lo que lo convierte en el país con más palacios per cápita del mundo. Algunos de los más famosos son Hluboká, Orlík y Lednice, y el presupuesto es el de Praga, una ciudadela de 70 mil metros con más de 1000 años de historia.

Larga vida al río Elba.
De las elevadas tierras del altiplano de Bohemia en Chequia, nace el río Elba, uno de los principales de Europa Central, que abarca cuatro países: Alemania, República Checa, Polonia y Austria. Los checos lo conocen como Labe y, a diferencia de otros ojos de agua que nacen en manantiales, el origen de este es una cascada de las Montañas Gigantes.

Fronteras naturales
En lo que se refiere a naturaleza viva, vale la pena destacar que República Checa está delimitada por fronteras naturales delimitadas por espléndidas cordilleras como Šumava, Sudetes, los Cárpatos o los montes metálicos. Esto hace que el país se distinga perfectamente en un mapa.

El reloj de Praga
Ubicada en el casco antiguo de la capital, esta monumental pieza ha estado en esta ciudad desde 1410. Se trata del tercer reloj astrológico más antiguo del mundo y uno de los más complejos, ya que, además de estar rodeado de estatuas, se compone de una esfera de calendario, una esfera astronómica y un reloj mecánico clásico que mide varios tipos de tiempo.

Vale la pena destacar que cada hora, dos pequeñas ventanas se abren para darle paso a un desfile mecánico de los 12 apóstoles.
Los mayores consumidores de cerveza en el mundo
Aunque el país es bastante pequeño en territorio y población, sus habitantes son los mayores tomadores de cerveza en el planeta, con un consumo promedio anual de 132 litros por persona.

Los fines de semana, los checos acuden en grupos grandes a su taberna local, conocida como hospoda,y eligen entre diferentes sabores y grosores. Luego se toman un jarrón, más barato que el agua, y al fin se relajan.

