Hilario Ramírez Villanueva es su nombre, pero nadie lo llama así. Es jocoso, le gusta la fiesta y bailar. Saltó al ojo público después de afirmar que durante su primera gestión como alcalde de San Blas, municipio de Nayarit, robó del erario, pero sólo “poquito”. A esa declaración se le sumó después un acto de misoginia: en pleno jolgorio, y con la sangre caliente, le levantó la falda a una joven frente a una multitud. Regaló planchas el Día Internacional de la Mujer, lanzó una billetiza en un concierto de Julión Álvarez, y siguió y siguió y siguió el despilfarro. Todos se refieren a él con un lacónico “Layín” o, en su defecto, como “el alcalde que robó poquito”. Este último mote es una imprecisión.

La Auditoría Superior del Estado de Nayarit detectó operaciones irregulares durante las dos gestiones del alcalde “Layín”. Dichas irregularidades ascienden a más de 225.5 millones de pesos y se desglosan de sus administraciones: de 2008 a 2011 y de 2014 a 2017. De acuerdo con el periódico El Universal, de este total, 159. 57 millones de pesos corresponden a errores y omisiones, mientras que el restante, 65.96 millones de pesos, forman parte de un “daño a la hacienda pública”.”El alcalde que robó poquito” al parecer lo hizo a manos llenas. Puede que sólo sea un error de semántica. Tal vez habríamos de cuestionarnos —y cuestionarle— qué significa poquito para él.

La auditoría local descubrió entre las irregularidades de la gestión de “Layín” se encuentran retenciones al salario de los trabajadores del ayuntamiento y que no fueron transferidos al Fonacot ni reportados al Sistema de Administración Tributaria. También se pagaron subvenciones a personas ajenas al ayuntamiento, se falsificaron facturas y comprobantes, se ejercieron dudosos “subsidios sociales”, se efectuaron gastos no institucionales como, por ejemplo, “al desarrollo y la investigación científica”, se transfirieron recursos a dependencias de San Blas con cheques a nombres de funcionarios y pago obra púbica inexistente.

Hilario Ramírez Layín

Foto: Facebook

El candidato “Layín”, ¿será que gana?

En octubre de 2016, “Layín”, empresario y dueño de una empacadora de mango, afirmó que se lanzaría a la contienda como candidato independiente a la gubernatura de Nayarit. Como que nadie le hizo caso y lo tiraron de a loco. El pasado 7 de febrero el popular y controvertido alcalde de San Blas dio un paso importantísimo en busca de contender por la grande y se registró como precandidato a la gubernatura del estado ante el Instituto Estatal Electoral de Nayarit (IEEN). ¿Será que Hilario Ramírez puede convertirse en gobernador de su estado a pesar de todo lo que ha hecho?

“El amigo Layín ha construido un personaje muy eficaz para ganar adeptos en el escenario de la política mexicana contemporánea: un fanfarrón desfachatado, populista, misógino, ostentoso y pendenciero que, sin embargo, encuentra seguidores por donde va pasando”, escribe el periodista y académico Ricardo Raphael sobre la personalidad del popular Hilario Ramírez. De acuerdo con el colaborador del periódico El Universal, “Layín” será gobernador de Nayarit porque, a pesar de todo, la gente está dispuesta a financiarlo y votar por él, además que las autoridades encargadas de sancionar (como el INE, SAT o PGR) “acostumbran a esperar a que los hampones sean exgoberndores para proceder contra ellos”.

En su editorial de este 21 de marzo, el diario El Universal sentencia que el éxito de una figura como la de “Layín” es un recordatorio de que el sistema de representación política en México está caduco y que nuestra sociedad sufre de “pobre memoria política” y “pasividad cívica”. Aunque pareciera que las aspiraciones de Hilario Ramírez no tienen freno, dice la publicación, la corrupción, los abusos y despilfarros de la clase política sólo desaparecerá si la ciudadanía se vuelve más participativa y demandante. “De lo contrario, personajes como “Layín” seguirán alcanzando el poder sin ningún rubor por lo que hayan hecho en el pasado”, indica el diario.