Para que los de Coahuila vaya checando la calidad de administración que les espera, en Torreón (dónde despachaba el actual gobernador electo, Miguel Ángel Riquelme), el ayuntamiento desembolsó más de 800 mil pesos para la construcción del baño de una escuela primaria, el cual -hasta ahora- ni siquiera da servicio.

¿Tiene sauna?, ¿es como aquellos baños que se describe tenía Nezahualcóyotl. El rey poeta? No, pero seguramente esos finos ladrillos rojos costaron demasiado, ya que las obras del bañito de la primaria “Leonila Giammattei” aún no terminan (falta conectar el agua). Por esta razón, los niños siguen aguantándose las ganas de darle su merecido remojo.

De acuerdo con El Universal, el manchado gasto se puede verificar al echar ojo a la obra pública realizada con recursos del Comité de Planeación para el Desarrollo Municipal (Coplamam). Según el contrato firmado con Desarrolladora y Constructora Gema SA de CV, en la obra se proyecta gastar 11 mil 277.8 pesos por cada metro cuadrado. En total, la obra abarca 75 metros cuadrados y el chiste salió en 845 mil 836.91 pesitos.

No es nuevo el gusto de las autoridades de Torreón por verse espléndidos a la hora de mandar construir baños públicos… aunque el resultado dé mucho que desear. Por ejemplo, en 2015 se aventaron un módulo sanitario de sólo 76.32 metros cuadrados, pero cuyo costo fue de 804 mil 758.55 pesos.  Lo mismo en 2014, cuando gastaron 618 mil 837 pesos para edificar un bañito de 46.8 metros cuadrados…raro, porque otro del mismo tamaño salió en “menos”: 612 mil 399.9 pesos, según el contrato 046-FISM-TOR/14.

Y si los baños salen caros… de los topes ni hablamos. Según información de El Universal, el gobierno de Torreón ha llegado a desembolsar hasta 72 mil 661.24 pesos por uno. Muchos de los contratos para la construcción de estos han sido adjudicados a Construcciones y Proyectos Santo Domingo SA de CV y a Arisol Vanessa Rodríguez, esta última capaz de cobrar hasta 520 mil pesos para que cuadrillas realicen trabajos de limpieza, los cuales el municipio da con mucho gusto. Total, no hay que comprobar el gasto… y aunque hubiera, no tienen con qué.