La Boda Roja de Game of Thrones, ha sido uno de los momentos más fuertes de la serie original de HBO. Desde su primera temporada, nos acostumbró a escenas sanguinarias, violentas y con mucho contenido sexual; sin embargo, la muerte de muchos personajes determinantes (sobre todo integrantes de la familia Stark) en esa parte de “The Rains of Castamere”, el capítulo nueve de la tercera temporada, rompió con todo lo establecido.

El momento fue tan fuerte, que la mayor parte del elenco quedó devastado. Hace unos días, la actriz Michelle Fairley, quien interpretó a Catelyn Stark, confesó que dejó de hablar una semana con el equipo de producción y sus compañeros. ¿La razón? Su salida de la serie y el momento tan tenso que representaba la traición de Walder Frey y la posterior muerte de Catelyn, Robb y Talisa.

Otro de esos momentos fuertes para las audiencias y el elenco de Game of Thrones, fue la sorpresiva muerte de Jon Snow en el episodio final, “Mother’s Mercy”, de la quinta temporada. En este capítulo, Jon Snow es “traicionado” por sus hombres, quienes lo apuñalan hasta morir “For the Watch”… pero en un giro repentino por parte de los creadores, Snow vuelve a la vida gracias a la resurrección patrocinada por Melisandre. Sin embargo, “lo hecho, hecho está” y la muerte se quedó grabada y filmada para la posteridad no sólo en nuestra mente, sino en la del mismo Kit Harington.

En entrevista con Variety, Kit habló del “infierno” que atravesó por la muerte del bastardo más querido de la televisión, y posterior regreso. Una serie como Game of Thrones, quizá la más exitosa del nuevo milenio, siempre da mucho de qué hablar y la muerte de Snow representó un punto de quiebre. “Cuando te conviertes en el momento de suspenso de un programa de televisión, y esa serie tiene un poder como el de Game of Thrones, la atención en ti es terrorífica”.

La gente le gritaba en las calles preguntando si realmente el personaje principal había muerto. Existe la anécdota de que el expresidente Barack Obama aprovechó un evento político para preguntar sobre el tema. “No fue un momento bueno en mi vida”, dijo. “Pensé que debía sentirme como la persona más afortunada del mundo cuando, en realidad, me sentí vulnerable. Tu un tiempo desequilibrado por eso… Tuve que ir a terapia, y comencé a hablar con la gente. Me sentía inseguro y no hablaba con  nadie. Me sentí agradecido por lo que tenía, pero también me preocupé mucho si podría volver a actuar”.

En realidad, el éxito de toda una serie se puso en los hombres de un solo personaje. Matar a Jon Snow fue una de las decisiones más tontas de los creadores, sin duda. Y revivirlo también. Aquellos conocedores de la historia y el libro, saben cuál era el transcurso real de la historia. Matar al personaje principal, lo que nunca sucede, no rompió con la regla como esperaban que lo hiciera. Y la realidad es que no lo hicieron bien ni en el momento adecuado.

Si en el libro Jon muere antes de lo esperado, debieron saber que las historias se cuentan de distinta forma en la televisión: frente a millones y millones de espectadores que se enamoran de un personaje como Jon Snow con un interés en lo bueno, con la búsqueda del poder justificada, un bastardo que lucha por lo que es justo y por si fuera poco, con una cabellera rizada para un rostro perfecto.

La octava y última temporada de Game of Thrones se estrenará el próximo 14 de abril.