Ahhh, la boda, esa bella fiesta en la que se celebra la unión y el amor de dos personas. Aunque de eso se trata, detrás de todo este reventón hay muchas cosas que se tienen que planear y decidir (a veces hasta negociar) entre la pareja y sus respectivas familias para que todos pasen uno de los mejores días de su vida. Pero, ¿qué pasa cuando de plano arruinan el pachangón por un pequeñísimo detalle?

Bueno, pues resulta que un bodorrio en Kodad Mandal, en la aldea de Thogarrai, en el distrito de Suryapet, en Telangana (pa’ pronto en la India) acabó de la patada y todo por algo con lo que no todos estaban de acuerdo. Lo que se suponía que era un evento feliz lleno de comida, mucho baile y cariño para los novios terminó siendo una verdadera campal de esas que nos regala la lucha libre. ¿La razón? A la familia de la novia no le gustaba la música que estaba poniendo el DJ y no estaban dispuestos a tolerar esa situación. Sí, no es broma.

Todo comenzó por que cumpliendo las tradiciones, primero se celebró la ceremonia con la familia del novio. Como dictan las sagradas escrituras, más tarde debían moverse hasta la comunidad de donde era originaria la novia que se ubica a 250 kilómetros de Kodad Mandal, pero el novio quería que todo el mundo bailara y escuchara las rolas que había escogido especialmente para su boda, pero sus suegros ya se querían ir. 

Poco a poco se empezaron a hacerse de palabras y de pronto todo se descontroló. Como si se tratara de un verdadero Royal Rumble de la WWE (dándose con sillas, mesas, palos y hasta el servilletero) ambas familias se agarraron a catorrazos, todos le entraron por igual. Hombres y mujeres nada más andaban viendo con quien se agarraban a catorrazos mientras los novios trataban de calmar a sus violentos familiares pero no lo consiguieron.

Si no nos creen, chequen a continuación el video completito de la boda que terminó en un verdadero encontronazo: 

Según reportan medios locales, varias personas salieron heridas (evidentemente) de los trancazos que se dieron en la boda y fueron a dar al hospital, aunque no pasó nada grave. Y ustedes se preguntarán, ¿cómo acabó todo eso? Bueno, pues más tarde y con los ánimos más calmados, los patriarcas de cada familia se reunieron (ya sin ganas de hacerse la hurracarrana mutuamente) platicaron y resolvieron el asunto.

No sabemos cómo fue que quedaron ambas partes, pero al final le arruinaron la boda a los nuevos esposos, todo por no aguantarse un ratito y dejar que el novio terminara de escuchar su finísima selección musical, jiar jiar jiar.