Lo que necesitas saber:
Además de ser una planta profundamente hermosa, la hoja santa es un elemento clave de la medicina prehispánica y de nuestra cocina autóctona.
Entre la gran variedad de ingredientes que tiene la comida tradicional mexicana desde tiempos prehispánicos, tenemos uno muy especial, que, como la gran mayoría, sigue sazonando y complementando diversos platillos, además de tener importantes propiedades medicinales. La hoja santa o hierba santa lleva siglos alimentando y aliviando males, por lo que se le considera como milagrosa.

Su nombre científico es Piper auritum, pertenece a la familia de la pimienta negra y posee un fuerte aroma y un sabor dulce. Es originaria de México y Centroamérica y en nuestro país crece en los bosques húmedos de estados como Oaxaca, Quintana Roo, Chiapas, Guerrero y Veracruz, entre otros.
Además de su sabor tan particular y sus propiedades nutritivas, es un remedio importante para males como trastornos digestivos y de vías respiratorias, y hasta un buen estimulante para la producción de leche materna, mientras que en la cocina se implementa en adobos, salsas, moles y para acompañar pescados, aves y tamales, entre otros platillos.
Una planta “milagrosa”
Las hojas de esta planta se caracterizan por su forma de corazón, llegan a alcanzar hasta 30 centímetros de largo y tienen una textura aterciopelada. En la antigüedad se le conocía como tlanepalqulelite o tlanepa en náhuatl, acuyo o acoyo en lugares de Veracruz y Oaxaca, momo en regiones del sureste mexicano y xmaculan en maya.

El nombre de hoja santa o hierba santa, como mejor se le conoce en la actualidad, lo adquirió en la época colonial, cuando los sacerdotes españoles descubrieron sus propiedades curativas y medicinales y la consideraron como milagrosa o sagrada.
De hecho, hay una leyenda que cuenta que la Virgen María eligió un arbusto de hoja santa para tender y secar los pañales del Niño Jesús por el aroma dulce y agradable de la planta, aunque esta historia la crearon los monjes españoles durante la colonia, pues la planta es de origen mesoamericano.

Además de ser un elemento incluido en la gastronomía tradicional de diferentes regiones, la hoja ya se usaba para combatir el estreñimiento, la falta de apetito y el dolor de estómago, el asma, la laringitis y el reumatismo, así como la inflamación, los cólicos, quemaduras, dolores musculares y hasta la picadura de serpientes, de ahí su denominación como “santa” por los colonizadores.
Un ingrediente delicioso
La hoja santa, también conocida comúnmente como acuyo, se utiliza desde tiempos ancestrales para preparar moles verdes y amarillos, para envolver y saborizar pescados y mariscos, en la preparación de tamales (tanto como envoltura como condimento) y en la elaboración de caldos, salsas e infusiones.

Tiene un sabor anisado que da frescura al preparar frijoles, huevos, quesos, arroz y chiles rellenos, entre otros platillos. Es un condimento excepcional que también ofrece un cierto toque picante y se puede fundir en el comal junto con la masa de la tortilla.
Es un buen complemento junto con otros ingredientes de la comida mexicana como el ajo, el cilantro, el limón y el chile. En lugares de Veracruz y Chiapas es la envoltura perfecta para quesos, filetes de pescado y otras carnes, pues además de aportar su sabor propio, concentra los jugos de los diferentes alimentos.

Esta hierba santa, momo, tlanepa o acuyo, es ingrediente multiusos y en la actualidad se usa en todo tipo de cocinas, desde fondas y puestos callejeros del centro y sur del país, hasta en los restaurantes de alta cocina gracias a sus sabores complejos y sofisticados.
Su tradición milenaria
Además de ser endémica de México, la hoja o hierba santa también la podemos encontrar en los bosques y selvas de países como Guatemala, Panamá, Colombia y otras regiones de Centro y Suramérica. Forma parte de nuestra cultura ancestral y continúa como un ingrediente indispensable para los platillos de todos los días.

Se puede conseguir en los mercados locales, la Central de Abasto, en algunos supermercados en el área de frutas y verduras e incluso en línea. Para prepararla como una infusión digestiva o relajante, hierve un litro de agua y añade un par de hojas frescas. Como cataplasma para aliviar las vías respiratorias, calienta la hoja en un comal o sartén y colócala en el pecho del paciente sin que le queme.
La hoja santa sigue haciendo sus “milagros” y compartiendo su magia, tanto como un condimento delicioso, como aliviando males y molestias. Como buen ingrediente tradicional mexicano, seguramente ya la has probado en alguno de tus platillos favoritos.

