Cuando hablamos de un disco, siempre surge la duda de si es el mejor o peor de una banda. Usualmente y como la historia bien lo ha registrado, la fama depende de qué tan bueno sea el primer álbum. Si éste resulta todo un éxito, la gente lo toma como punto de referencia para los siguientes lanzamientos, y si éstos no superan a su predecesor, entonces llega la selección de canciones y el eterno recuerdo de un disco, una banda o artista que alguna vez fue bueno y que no ha podido superarse.  Con Chemical Brothers no fue así.

El primer material de estudio —Exit Planet Dust— de la dupla, apenas y es recordado como la propuesta de dos hombres que llegaban con el auge del consumo del éxtasis en Manchester y los raves. Ellos, ahora nombrados como los padres del big beat, se superaron a sí mismos con Dig Your Own Hole, disco lanzado en 1997 que muchos sitios expertos en música como Mixmag, lo catalogaron como “locamente suficiente para emocionarse”. Con él alcanzaron los primeros lugares de las listas de popularidad tanto en Reino Unido como en Estados Unidos y prepararon el terreno para un disco que incluso superó a Dig.

A dos años de su segundo material, Tom Rowlands y Ed Simons dieron vida a Surrender, que como su nombre mismo lo dice, provocó que jóvenes y amantes de la música electrónica, se rindieran ante esos beats acelerados, esas mezclas y sampleos que rompen cada una de las neuronas del cerebro y que propician un viaje excepcional.

Lo más interesante de este disco, es que es una amalgama entre la electrónica y el rock, pues toma referencias del krautrock de Kraftwerk y lo fusionan con sintetizadores análogos y voces de computadora. Posteriormente, a este género creado por los alemanes, Chemical Brothers le dan un toque fresco y moderno. Lo traen a este milenio para después unirlo a “Under The Influence”, uno de sus tracks más recordados cuyos beats son tan rápidos como la mente y oído mismos los pueden procesar. 

La sensación que esta canción genera, no es otra excepto éxtasis, velocidad, un viaje a otro planeta que incluso la portada misma del disco hace referencia. En ella vemos a muchas personas en una especie de nave abandonada. Del lado derecho hay una persona levantando los brazos en señal de gozo, y otras están sentadas mirándolo. 

Esto, más que nada, es un gran tributo de Chemical Brothers al segundo verano del amor, una etapa de Reino Unido que tuvo lugar entre 1988 y 1989 y que consistió en el asenso del acid house y el uso del MDMA, una sustancia más pura que el éxtasis. La música de esta época era psicodélica, pero meramente electrónica. Los jóvenes se reunían en los lugares más apartados de ciudades como Londres y Manchester para tener una noche meramente de goce y baile en naves o fábricas abandonadas y dar pie a lo que hoy, dentro de la historia, se conoce como rave.

20 años de ‘Surrender’, el mejor disco de The Chemical Brothers

La foto que sirvió para la portada de Chemical Brothers fue “Jesus Amongst the Fans”, la cual fue tomada por Richard Young en The Great British Music Festival en Kensington Olympia en 1976. Foto: Página web de Richard Young Gallery

Después de “Under The Influence”, que como su nombre bien lo refiere a lo antes mencionado, nos encontramos con “Out of Control”, uno de los éxitos más importantes dentro de la carrera de Chemical Brothers y que cuenta con la colaboración de Bernard Sumner, el vocalista de New Order, banda que claramente para este corte, tuvo una gran influencia con esos beats recargados.

Esta canción es simplemente perfecta. No hay altibajos y sin detenerse te invita a “salir de tus órbitas” gracias a que  todo es hipnotizante, melódico y altamente bailable. De hecho, si prestas atención a la letra, más que ser una canción para “otra persona”, bien podría ser un himno al éxtasis y el efecto que éste puede llegar a tener combinado con la música. 

Posteriormente nos encontramos con algo más rock y que incluso puede sonar a una fusión entre Oasis y The Beatles. Y de hecho, no estamos tan perdidos pues, para este corte aparece Noel Gallagher, quien por segunda ocasión se embarca con Chemical Brothers para dar vida a “Let Forever Be”, un tributo a “Tomorrow Never Knows” de los Fab Four. 

En Surrender también hay un espacio para la pausa y el descanso. Sin embargo, en ningún momento los beats dejan de hacer lo suyo al marcar un ritmo. En “Got Glint?” nos encontramos con una rola sofisticada gracias a sus guiños al minimal techno, new wave y synthpop. 

Lo mejor viene casi al final, con “Hey Boy Hey Girl”, la canción que como las listas de popularidad lo comprueban, es la canción más exitosa y conocida de los Chemical Brothers. 

La parte vocal es un sample de “The Roof Is On Fire” de Rock Master Scott & The Dynamic Three. En octubre de 2011, NME incluyó a esta canción en el lugar 50 del listado “150 mejores tracks de los últimos 15 años”. Su ritmo va de menos a más, es amenazante y llega un punto en el que, por más que se prolonga ese “menos”, explota en un subidón sin retorno. O al menos eso se piensa hasta que llegan “Surrender” y “Dream On”, las canciones elegidas para dar el bajón y relajarte.

Surrender es el disco perfecto para todo amante de la música y la fiesta. Con este álbum, The Chemical Brothers logró fusionar ritmos, beats y voces que no generan la sensación de un disco instrumental, sino de canciones que realmente puedes cantar y agregar a una playlist de fiesta. Es un material completo en todos los sentidos y posiblemente, el más comercial de la dupla de Manchester.