Valeria Lukyanova, mejor conocida como la Barbie Humana, tiene ideas peculiares, que podrían posicionarla como una de las pensadoras más trascendentes del mundo… o no.

Lukyanova saltó a la fama en el 2012 por su aspecto físico ya que: 1) se parecía a Barbie y 2) no era photoshop. Pero Amatue (como también se hace llamar) quiere demostrarle al mundo que no es una tonta, así que tiene su propio canal de YouTube en el cual habla sobre el «pensamiento trascendental» y sobre autoayuda (suena profundo ¿no?).

El articulista de la revista GQ, Michael Idov, la conoció en Odessa. En el restaurante en el que se vieron, el periodista se pudo enterar de que la mujer ultimamente solo consume líquidos y que ese día solo consumiría jugo de zanahoria y chutney (un condimento indio), además tiene las uñas pintadas con un patrón que representa la vigésima primera dimensión (porque existe ¿no lo sabían?), dicho patrón le llegó en un sueño, como su nombre: Amatue.

Pero lo más sorprendente es su tesis principal que muestra lo delicado de su pensamiento (aunque, perfectamente se podría igualar al de algún pensador del siglo XVIII): ella cree que, si la cirugía plástica ha tenido un auge, es culpa de la mezcla de razas (de los matrimonios interraciales) ya que hacen que la gente salga más fea (no creemos que Vasconcelos, el autor de La raza cósmica, estaría muy de acuerdo).

Todo surgió después de que Idov le sugirió que ella cumplía los ideales de belleza americanos, entonces ella le contestó que todos quieren ser delgados, a lo que él respondió que eso era algo reciente, que el ideal de belleza anterior era otro, entonces ella dijo que todo era culpa de la mezcla de razas:

«Por ejemplo, un ruso se casa con una armenia, ellos tienen una hija, una hermosa niña, pero tiene la nariz de su padre. Entonces ella va y se la lima un poco… y todo está bien. Las etnias se mezclan ahora, entonces, eso es degeneración, pero esto no solía ser así. ¿Recuerdan qué hermosas eran las mujeres en los 50 y los 60 sin ninguna cirugía? Y ahora, gracias a la degeneración, tenemos esto. En lo personal me gusta mi imagen nórdica. Tengo la piel blanca; soy del tipo nórdico, tal vez un poco del este del báltico, pero muy cerca del tipo nórdico»

No nos explica qué hubiera pasado si el ruso se hubiera casado con una rusa…aún así tendría la nariz de su padre ¿no? Y si la nariz de su padre no es considerada bonita ¿es culpa de la raza del padre? ¿habría razas guapas y razas condenadas a la fealdad? ¿o más bien el ideal de belleza es algo construido y a lo que muy poca gente se puede acercar?

También podría ser debatible su idea de que las mujeres de las décadas pasadas eran bellas por ser de ¿raza pura? (sí, todo esto nos suena un poquito a Hitler..o a Harry Potter). Ya que muchas de las bellezas de esas décadas eran producto de la mezcla de razas y etnias. La Doña, por ejemplo (y ahora que la estamos recordando por su centenario) tenía ascendencia vasca y yaqui (y el resultado fue bastante afortunado) o la preciosa Rita Hayworth de ascendencia española e irlandesa.

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Pero bueno, Idov se sacó de onda un poco ante la irrebatible lógica de la mujer. Él mismo expresó en su artículo:

«Me doy cuenta de que al igual que todos los que leen sobre la Barbie humana, tenía una narrativa muy simple en mi cabeza: creía que era una chica pueblerina que creció obsesionada con las muñecas, etcétera. En su lugar, apareció ante mí un extraterrestre racista».

Lukyanova es originaria del país más pobre de Europa, Moldavia y a los 16 años se trasladó a Odessa (al sur de Ucrania). Pero ella no se ve viviendo en Europa toda su vida, tal vez en los Estados Unidos… o en México, pues le obsesionan las pirámides, aunque con esas ideas de la raza que tiene, tal vez se vuelva más loca en el país que enalteció el mestizaje y tuvo en su seno a pensadores que velaban por él (como el mismo Vasconcelos)… aunque también hemos tenido nuestros ataques de eugenesia (práctica racista que consiste en seleccionar quien se puede reproducir y con quién…aunque así solo muestra lo poco que se sabía sobre cómo funciona la genética).

El año pasado la revista VICE sacó un documental sobre esta mujer en el cual muestra cómo utiliza su físico para promover sus «ideales espirituales» (por cierto, ella dice que solo se operó lo senos… todo lo demás es el resultado de su dieta).

Aquí la tenemos con el Ken humano.

***Vía GQ

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