México es un país hostil para ejercer el periodismo. México es un país donde el periodismo es considerado una actividad de alto riesgo.  Ya sea por los gobiernos intolerantes a la crítica, por el crimen organizado, por revelar los diversos intereses que se gestan en todas y entre todas las esferas del poder. Ni qué decir de la corrupción presente en las autoridades policiales y judiciales y el fracaso de los mecanismos de protección para periodistas. México es un país donde la libertad de prensa atraviesa una situación difícil. De acuerdo con la organización Artículo 19, 103 comunicadores han sido asesinados en nuestro país desde el año 2000. Aún más preocupante: 11 periodistas fueron asesinados durante 2016, imponiendo así una nueva y penosa marca. Todavía peor: en el último mes y medio han sido asesinados cuatro reporteros en México: el guerrerense Cecilio Pineda, el veracruzano Ricardo Monlui Cabrera, la periodista Miroslava Breach y Max Rodríguez Palacios.

De acuerdo con la organización no gubernamental Reporteros Sin Fronteras (RSF), México es el país más peligroso para ejercer el periodismo en América Latina, mientras que a nivel mundial sólo se ubica debajo de Siria y Afganistán, países en conflicto permanente. El organismo internacional presentó ayer, 26 de abril, la edición 2017 de su Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa. México no salió bien evaluado en el ejercicio. En 2002, nuestro país ocupaba el lugar 75 de la clasificación. Actualmente se posiciona en el deshonroso lugar 147. Y ni cómo chistar. Como seguramente imaginarán, la situación de nuestro país no es muy alentadora. México, junto con Cuba, son los dos países latinoamericanos peor calificados en materia de libertad de prensa. Para poner en contexto: Guatemala, Afganistán, Nigeria, Palestina, India, Venezuela y Honduras obtuvieron mejores evaluaciones que nuestra nación.

De acuerdo con el informe de Reporteros Sin Fronteras, estados como Veracruz, Guerrero, Michoacán y Tamaulipas son extremadamente peligrosos para los periodistas que cubren noticias sensibles. Eso sin obviar que la impunidad para los crímenes contra los reporteros no hacen sino alimentar un círculo vicioso de violencia. Para poner sólo un ejemplo, hay que pensar en los numerosos casos de periodistas asesinados en el Veracruz de Javier Duarte de Ochoa. De 2011 a 2015 murieron 15 periodistas que trabajaban en Veracruz o para un medio veracruzano y otros dos desaparecieron. En muchos de los casos, la Fiscalía salió a declarar, a menos de un día del crimen, que los periodistas no habían muerto por su trabajo e incluso llegó a echarles la culpa de su propia muerte. Así pasó con el asesinato de la periodista Regina Martínez, el cual fue atribuido a un “crimen pasional”; el del reportero Gregorio Goyo Jiménez, se trató de una “venganza personal”; y el de la reportera Yolanda Ordaz, a quien vincularon con un grupo del crimen organizado.

Libertad de Prensa
Imagen: Shutterstock

El estudio presentado por el organismo reveló que las violaciones a la libertad de informar no son exclusivas de los regímenes autoritarios, sino que también se presentan en las democracias. La llegada de Trump al poder, las descalificaciones de otros líderes políticos a los medios de comunicación, diversas presiones políticas y la violencia contra los periodistas son algunos de los factores que abonan a la endeble posición —a nivel mundial— de la libertad de prensa. RSF clasificó a los países en cinco categorías: (1) buena situación, (2) situación más bien buena, (3) problemas significativas, (4) situación difícil y (5) situación muy grave.

En la primera clasificación se inscriben países como Noruega —que lidera el ranking—, Suecia, Finlandia, Dinamarca, Países Bajos, Costa Rica —el país americano mejor evaluado—, Suiza, Jamaica, Bélgica e Islandia. De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras, en el último año el número de países donde la situación era buena o más bien buena decreció 2.3%. La otra cara de la moneda: con las condiciones más apremiantes y peligrosas para los comunicadores se encuentran Corea del Norte —ubicado hasta el fondo de los 180 países considerados en el estudio—, Eritrea, Turkmenistán, Siria, China, Vietnam, Sudán, Cuba —el país latinoamericano peor evaluado—, Yibuti y Guinea Ecuatorial, catalogados por RSF como países en situación muy grave para la libertad de prensa.

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