Esta semana no hubo alguna imagen más impactante que la de Omran Daqneesh, un niño sirio de cinco años que fue rescatado entre los escombros de su hogar tras un ataque nocturno en Alepo, la capital comercial del país que se encuentra en conflicto armado desde hace cinco años.

Los medios reportaron que el niño, así como sus familiares, habían salido vivos del ataque aéreo que sacudió sus hogares el pasado 18 de agosto. Ahora, de acuerdo con The Guardian, se ha confirmado que uno de los tres hermanos de Omran, falleció  en un hospital a causa de las heridas.

Ali, de 10 años, no se encontraba en casa con su familia cuando ocurrió la agresión, sino jugando con sus amigos en la calle cuando inició el bombardeo del miércoles. Mientras que sus hermanos y padres sufrieron lesiones menores cuando se colapsó su hogar, el menor fue herido de gravedad.

ADVERTENCIA: El siguiente material contiene escenas muy fuertes.

 

El día de hoy se compartió la noticia del deceso del niño de 10 años. Kenan Rahman, un activista sirio, escribió lo siguiente: “Omran se convirtió en “el símbolo global del sufrimiento en Alepo, pero para mucha gente sólo es eso: un símbolo. Ali es la realidad: ninguna historia en Siria tiene un final feliz”.

Según reporta el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, las víctimas mortales a causa de los bombardeos del ejército ruso —aliados del las fuerzas de Bashar Al Assad— superaron por primera vez a las muertes de los civiles a manos del Estado Islámico.