La búsqueda de la grandeza siempre debe realizarse desde la humildad. Y con humildad no nos referimos a no reconocer la extensión de nuestro talento, sino a pensar que la grandeza se refleja desde muchos lados y se produce a partir de las personas. Pero eso, parece, Timothée Chalamet no lo sabe.

Timothée Chalamet eb la CCXP de São Paulo en Brasil en 2025
Timothée Chalamet eb la CCXP de São Paulo en Brasil en 2025 / Foto: Shutterstock

Timothée Chalamet en busca de la grandeza

Hace aproximadamente un año, tras llevarse el SAG Award como Mejor Actor por A Complete UnknownChalamet dijo que estaba en busca de la grandeza y procedió a mencionar algunos de los nombres más grandes de la industria, como Daniel Day-Lewis y Viola Davis.

La mayoría de las personas y de los medios le aplaudieron el discurso. ¿Por qué un joven de 29 años no podría anhelar la cima de su carrera? ¿Por qué las aspiraciones siempre se deben mantener ocultas, casi en silencio, para evitar incomodar a los demás?

Timothée Chalamet quería el Oscar en su segunda nominación, pero no se lo llevó. Sin embargo, meses después consiguió su tercera nominación, esta vez por Marty Supreme.

Hasta ese momento, la narrativa alrededor de Chalamet era clara: un actor joven, ambicioso y talentoso que no tenía miedo de decir en voz alta que aspiraba a lo más grande.

Una carrera perfecta

A los 22 años fue nominado al premio Oscar como Mejor Actor por su trabajo en Call Me By Your Name, de Luca Guadagnino. Eso quiere decir que, a sus recién cumplidos 30, ya cuenta con tres nominaciones en la categoría más importante de los premios de la Academia.

Y entre esas nominaciones ha construido una filmografía enorme. Es el rostro de la franquicia fílmica de Dune, dirigida por Denis Villeneuve. Ha trabajado con algunos de los directores más populares de la industria, como Wes Anderson, Greta Gerwig y Adam McKay, y obtuvo el personaje de Wonka bajo la dirección de Paul King. Antes ya había trabajado con Christopher Nolan y Jason Reitman.

Tiene 30 años. Es joven. Pero eso no lo hace estúpido.

Checa a Timothée Chalamet y Zendaya en el épico nuevo tráiler de 'Dune: Part 2'
Imagen oficial de ‘Dune: Part 2’/Foto: Warner Bros. Pictures

Su carrera lo comprueba con decisiones atinadas entre películas y campañas. Sus entrevistas son geniales porque siempre sabe qué responder. Sabe dirigirse a los medios y aprendió a manejar sus redes sociales con la suficiente exposición y misterio como para mantener el equilibrio.

Su estrategia de medios y de difusión para A Complete Unknown fue una genialidad. En lugar de ir a comer alitas picosas o tener una cita mientras comía nuggets de pollo, se lanzó a escuelas como su antiguo colegio, Fiorello H. LaGuardia, para platicar con los alumnos. Chalamet se mostró awkward, ñoño, torpe, pero divertido. Parecía auténtico.

Todo el mundo cayó ante los pies de Timmy. Era la estrella que Hollywood tanto necesitaba tras la caída del derecho de réplica de los artistas a través de los medios, del misterio que sembraban los paparazzi y de la idea de una vida tan ajena a la cotidianidad que convertía a una persona en ídolo.

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Marty Supreme, el antes y el después

Pero en este 2026 las cosas han cambiado para Timothée Chalamet. Y, en la primera semana de marzo, se enfrenta a las críticas más grandes hacia su persona desde que lo conocemos.

El 24 de febrero, Variety compartió la charla completa que Chalamet y Matthew McConaughey tuvieron en la Universidad de Texas.

En un punto de la conversación, Timothée dijo: “No quiero trabajar en el ballet o la ópera, o en cosas que son como de ‘oye, debes mantener esta cosa viva aunque a nadie le importe’”. De manera inmediata añadió: “Con todo el respeto para las personas que trabajan en el ballet y la ópera”.

Marty Mauser entró al chat. Cringe total.

El cine y otras artes

Primero, ¿cómo un artista puede despreciar otras expresiones artísticas? Es contradictorio.

Segundo, nadie quiere ver a Timothée Chalamet en el ballet ni en la ópera, porque así como él se preparó para asumir una carrera como actor de cine, hay miles de artistas que se preparan para tener una carrera como bailarines, músicos, directores o lo que se les ocurra.

Entonces, quizá no es sólo que no quiera, sino que no puede.

Y tercero, lo que quizá más le duele a la gente —sobre todo en redes sociales— es cómo una persona que creíamos distinta en Hollywood es, en realidad, una de las muchas que mantienen a la industria tan alejada de la idea más básica del arte.

Checa el tráiler de 'Marty Supreme', la nueva película de Timothée Chalamet
Timothée Chalamet en Marty Supreme / Foto: A24

La ironía es que su más reciente nominación al Oscar llegó gracias a Marty Supremeuna película que presenta a un personaje obsesionado consigo mismo, alguien que cree que sus sueños están por encima de las personas que lo rodean.

El personaje que interpreta es un imbécil: un tipo que toma malas decisiones y no se hace responsable de ellas.

No hay nada más alejado en Marty Supreme que un sueño o una búsqueda de grandeza. La enorme diferencia entre eso y aplastar a los demás está en que lo primero es un anhelo; lo segundo, una pretensión.

Y quizá por eso el comentario sobre el ballet y la ópera reveló algo tan incómodo y tonto: parece confirmar una visión del éxito donde sólo importa aquello que genera relevancia, fama o atención.

En una época en la que muchos necesitan que las celebridades hablen de temas relevantes a nivel político y social, que Timothée Chalamet salga a decir una de las cosas más ignorantes que pueden salir de la boca de un artista es triste.

Timothée Chalamet a inicios de 2025
Timothée Chalamet a inicios de 2025 / Foto: Shutterstock

De dónde viene realmente el cine

Pero el cine se ha alimentado de muchas otras expresiones artísticas. No nació aislado.El cine es lo que es hoy porque algunos artistas del pasado arriesgaron todo para meter algo del ballet, de la ópera y de las puestas en escena dentro de una cámara.

El cine que hoy le permite a Timothée Chalamet buscar la grandeza, perseguirla, viene de artistas que observaron, respetaron y retomaron otras disciplinas como el teatro, el ballet, la ópera y las puestas en escena.

Porque, ojo, la culpa no es de Kylie Jenner.

Tal vez siempre fue así. Tal vez siempre pensó que otro tipo de arte era innecesario. La culpa es y será de Timothée Chalamet; de su manager, quizá; del equipo que lo rodea.

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La política de los premios

El triunfo en los premios Oscar siempre es subjetivo.

No podemos hablar de una sola mejor actuación frente a otras. Estos premios son competencias que generan audiencia y rating.

Para nosotros, Wagner Moura debería alzarse con el Oscar por El agente secreto, una producción cien por ciento brasileña. Leonardo DiCaprio merece más reconocimiento como el gran actor de comedias que es. Ethan Hawke es una eminencia en todo el sentido de la palabra.

Nos encantaría decir que si lo pierde no es porque dijo que el ballet y la ópera son irrelevantes. Aunque quizá sí sea por eso, porque no hay nada más político que la temporada de premios.

Estatuilla de los Oscar
Estatuilla de los Oscar / Foto: Imagen generada con IA

En realidad, si lo pierde, como muy probablemente suceda, es porque Marty Supreme no es su mejor película ni su mejor actuación.

Pero, vaya, nada es tan trágico. Estamos seguros de que no será su última oportunidad.

Y quizá el Oscar llegue cuando haga un papel tan grande, tan importante, que no necesite una campaña forzada para recordarnos que es un buen actor.

La grandeza, la misma que Chalamet busca, no se mide en premios. El problema nunca ha sido querer ser grande o el mejor, en ser reconocido. El problema es olvidar de dónde viene el arte y para qué sirve.

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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