Lo que necesitas saber:

La Ciudad de México de 1700 conservaba las costumbres coloniales pero ya daba los primeros pasos hacia la modernidad. Aquí algunos hábitos y costumbres capitalinas de la época.

La capital mexicana se distingue como una urbe vibrante con una amplia oferta cultural, un pasado único y una gastronomía de vanguardia. Más allá de los libros de historia, la Ciudad de México colonial tenía sus propias características. Las calles, las casas, las comidas y la organización social en 1700 eran totalmente distintas a las de ahora. Aquí un breve recorrido por esta época que marcó el presente de la CDMX.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La Catedral Metropolitana en el siglo XVIII./Imagen aprendeencasa.sep.gob.mx

En aquellos tiempos, todo el país pasaba por una importante etapa de transición que ya marcaba el final de la era dinástica del Imperio Español y los cambios sociales y culturales comenzaban a definir el siglo XVIII novohispano con costumbres y tradiciones propias, dándole a los mexicanos una identidad que poco a poco se iría asentando.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La influencia barroca estaba presente y la época estaba marcada por la religión./Imagen Wikipedia

Entonces dominaba una cultura barroca en una sociedad muy religiosa y a pesar de las desigualdades jerárquicas, las diferentes clases sociales celebraban fiestas y bailes tradicionales que fusionaban las tradiciones europeas con las costumbres locales. México era un país colorido lleno de matices, con grandes templos y casas lujosas, además de barrios que conservaban las tradiciones del pasado.

La llegada del año 1700

A inicios del siglo XVIII México aún era Virreinato de la Nueva España, con una sociedad criolla marcada por un importante sincretismo religioso y no faltaban las fiestas populares por las calles. La capital novohispana era la ciudad más importante de América gracias al comercio y la agricultura, aunque predominaban las jerarquías impuestas durante la colonia.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La capital de la Nueva España era la ciudad más importante de América./Imagen mexicomaxico.org

La Plaza Mayor, hoy conocida como el Zócalo, era el punto principal para celebrar los diferentes festejos con música y fuegos artificiales mientras sus alrededores eran el corazón económico de la ciudad, donde coincidían la población mestiza, la indígena y la española. La llegada del año 1700 marcó un momento de transición cultural en el que las tradiciones religiosas españolas se integraron con las expresiones locales mientras la vida giraba alrededor de la Iglesia Católica.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La Plaza Mayor en el siglo XVIII./Imagen aprendeencasa.sep.gob.mx

En 1702 hubo grandes festejos en Chapultepec por la llegada del virrey Francisco Fernández de la Cueva y durante su gobierno se hicieron populares las lujosas costumbres afrancesadas, pues en esa época, la dinastía Borbón llegó al trono español con el rey Felipe V y así se manifestaron estas refinadas tradiciones en las vestimentas, la arquitectura y la cultura novohispana.

La CDMX del siglo XVIII

En la entonces capital de la Nueva España las inundaciones eran constantes gracias a la naturaleza lacustre del terreno. Se hacían obras y reparaciones constantes en diques y calzadas como la de Guadalupe y la de Chapultepec. Entre otras obras hidráulicas teníamos el acueducto de Santa Fe, que iba de la Tlaxpana y hasta el Cerro del Chapulín. La ciudad ya contaba con sistemas de drenaje compuestos por canales, acequias y desagües.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La ciudad conservaba su pasado lacustre, aquí el Canal de La Viga./Imagen mexicomaxico.org

La navegación en canoas era importante para el comercio y el transporte de mercancías, varios canales conectaban la ciudad desde puntos lejanos. El Canal de la Viga era el más importante y llegaba desde pueblos ubicados al sur como Santa Anita y Mexicaltzingo. Los canales también permitían la entrada de productos desde Xochimilco y Chalco hasta la zona del centro y en los barrios indígenas existían acequias por las que llegaban canoas a los diferentes mercados.

Más adelante, la capital se consolidó como la Ciudad de los Palacios, gracias a las grandes obras arquitectónicas de casonas nobles y edificios gubernamentales de influencia colonial y barroca, entre ellos el Palacio Nacional, el Palacio de Minería, el de Iturbide y el Castillo de Chapultepec.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
La vida social se daba en la Plaza Mayor y en la Alameda Central./Imagen El México que se fue Facebook

A finales del siglo, durante el gobierno del virrey Juan Vicente de Güemes, Conde de Revillagigedo, la urbe tuvo una etapa de modernización con un mejor alumbrado, una mayor limpieza y seguridad.

Otros hábitos y costumbres

La Alameda Central era otro punto recreativo importante de la capital de la Nueva España, ampliada y remodelada durante la segunda mitad del siglo XVIII con fuentes, bancas y mejoras en su arbolado para la convivencia cotidiana. Los principales centros de devoción eran la Catedral Metropolitana y la antigua Basílica de Guadalupe.

Gracias a la influencia europea, la vestimenta de la élite criolla se caracterizaba por vestidos voluminosos de seda, terciopelo y encajes con corsés para las mujeres, que además usaban rebozos finos y abanicos como símbolo de estatus, mientras los hombres vestían con casacas francesas, chupas (chalecos), pelucas, sombreros, medias de seda y calzones ajustados hasta la rodilla.

Y a todo esto, ¿cómo era la Ciudad de México en 1700?
Había una división social muy marcada./Imagen Tahtoani Cuauhtemoc Facebook

Entre las clases populares, las mujeres iban de huipil, faldas largas y ajustadas y rebozos tradicionales. Los hombres iban de calzón y camisa de manta y sombreros de petate, paja o fieltro de lana. Entre las principales jerarquías sociales estaban los españoles peninsulares, los criollos, los mestizos, los indígenas y los esclavos.

Gastronomía y vivienda

La gastronomía de este siglo consolidó un mestizaje culinario con la fusión de ingredientes prehispánicos con europeos, esa mezcla permanece hasta nuestros días. Era una época barroca marcada por la cocina conventual y el uso de especias, chocolate, moles y dulces elaborados. Se organizaban grandes banquetes influenciados por las costumbres del viejo mundo, con múltiples tiempos y platillos refinados.

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El siglo XVIII fue una importante época de transición./Imagen Escuela de Gastronomía Mexicana Facebook

La clase popular vivía en vecindades y cuartos compartidos con anafres, petates y altares dedicados a diferentes santos, mientras la nobleza habitaba increíbles mansiones y se transportaba a caballo o en carruaje. La época fue conocida como “el siglo de las luces novohispano” y de cierto modo, fue uno de los primeros pasos hacia la modernidad mexicana.

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