Pudo ser una penitencia o un castigo divino, tras un fabuloso Mundial (México 86), la Selección de México encontró un campo minado, 4 años después, del que no supo sobreponerse. Nos perdimos la oportunidad de jugar en Italia 1990

México tenía prisa, mucho futbol y el mazo a punto en los botines de Hugo Sánchez, con una generación extraordinaria de la que brotaba futbol, y del bueno. Sin embargo, en la isla de la trampa, alguien pensó que era lo mismo delinquir aquí que allá, y todo se fue al traste.

Era principios de 1988, distintas representaciones de la Selección Mexicana obtuvieron su clasificación a los Juegos Olímpicos de Seúl 1988, y a la Copa Mundial Sub-20 que se realizaría en Arabia Saudita en 1989, fue aquí donde el engaño se hizo fraude.

El 12 de abril de 1988, el periodista Antonio Moreno, del (Ovaciones), descubrió la más grandes de las farsas. El vaso se derramó sobre el futbol mexicano, una irregularidad de la Selección Mexicana Sub-20: Las edades de cuatro jugadores publicadas en el anuario de la FMF, no coincidían con las que fueron enviadas a la CONCACAF para registrarlos al torneo clasificatorio al Mundial Sub-20, y donde México había obtenido  su pase. (En pocas palabras, México participó en este torneo con algunos jugadores mayores de 20 años, que era la máxima edad permitida.)

Y aunque en un principio, las acusaciones fueron minimizadas por la FEMEXFUT, el tema poco a poco fue convirtiéndose en una inmensa bola de nieve. Las actas de nacimiento de estos deportistas fueron saliendo a la luz, hasta descubrir que  el delantero José Luis Mata, del Atlas, sobrepasaba por cuatro años; Gerardo Jiménez y José de la Fuente, ambos del Monterrey, se excedieron por dos años; y el capitán Aurelio Rivera del Tampico Madero rebasaba la edad por siete años.

El escándalo llegaó hasta los pasillos de las federaciones de futbol de Estados Unidos y Guatemala, y presentaron una queja oficial ante la Concacaf el 5 de mayo de 1988 por la violación de México al reglamento del Torneo Sub-20. Las investigaciones efectuadas por este organismo confirmaron que la FMF usó documentación falsa para registrar a cuatro jugadores de la Selección, y se determinó castigar con dos años de suspensión a la Selección Sub-20 por dos años de toda competencia, además de inhabilitar de por vida a varios miembros del consejo nacional de la FMF.

Tras investigar el caso a fondo, la FIFA respaldó la decisión de la Concacaf, y no sólo eso, sino que extendió la sanción a todas las representaciones nacionales. De esta forma el 30 de junio de 1988 el futbol mexicano quedó fuera de toda competencia oficial que se efectuara durante los próximos dos años, lo que incluía la Copa Mundial de Italia 1990, en donde no se pudo participar ni siquiera en la eliminatoria. Sí, el mejor jugador en ese momento de México, Hugo Sánchez, tendría que ver el mundial desde el sofa de su casa…

A este escándalo se le comenzó a conocer como el caso de “Los Cachirules”.

***¿De dónde viene el nombre Cachirules?***

Cachirul: Término adoptado a principios del siglo XX en México, para referirse a todo parche o remiendo mal hecho en la ropa. Poco a poco se fue aplicando para describir cosas de dudosa calidad.

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