Lo que necesitas saber:

La gráfica popular y el arte tradicional de los rótulos comerciales hechos a mano se ha ido perdiendo con el tiempo, pero sobrevive como parte de la identidad de la CDMX y otros lugares de México.

Al caminar por las calles de la CDMX y otras ciudades y pueblos del país, nunca faltan los carteles, rótulos y letreros hechos a mano que se encargan de indicar la identidad de los diferentes comercios y puestos callejeros. La gráfica popular mexicana es parte de nuestra identidad cultural y forma parte de la memoria histórica de nuestro país, pero con el paso de la modernidad se ha ido perdiendo.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
Los rótulos comerciales le dan un colorido muy especial a las calles de la ciudad./Imagen Trilce Ediciones Facebook

Los dibujos y letreros pintados a mano en fachadas de negocios, mercados y los típicos puestos callejeros de lámina conforman un archivo visual de nuestra vida cotidiana. Los grabados del siglo XIX retrataban la vida social y política con humor y dramatismo, mientras que desde hace un largo tiempo, los rótulos en mercados y otros comercios se encargan de atraer a la clientela y le dan una estética única a los barrios de la ciudad.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
Los rótulos y la gráfica popular son un arte tradicional en nuestro país./Imagen Rótulos CDMX Instagram

Este arte tradicional se sustituye poco a poco por las tecnologías digitales e incluso quedaría prohibido en los comercios de las alcaldías Cuauhtémoc y Azcapotzalco, aunque en estos casos, lejos de desaparecer, un movimiento de resistencia y revalorización lo reconformó con más impulso. Aunque se ha ido perdiendo, la gráfica mexicana sigue viva como disciplina artística en diferentes colectivos, museos y otros proyectos de resistencia visual, así como en la cotidianidad mexicana.

Orígenes de la tradición gráfica en México

La tradición gráfica llegó a nuestro país con la primer imprenta mexicana, traída en 1539 por Juan Pablos y Antonio de Mendoza con el fin de divulgar información civil y religiosa entre la población. El arte de la imprenta evolucionó y para 1781, la Academia de San Carlos impulsó formalmente el estudio del grabado, formando a los primeros maestros mexicanos de la imagen técnica.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
El la sátira y la protesta en el grabado se hizo común durante el siglo XIX./Imagen INEHRM Facebook

Sería en el siglo XIX que la llamada “gráfica popular” tomó un gran impulso a través de la prensa y la litografía con artistas como Casimiro Castro. Esta disciplina se encargaba de documentar la vida cotidiana, la situación política del país y retratar el paisaje. No podemos dejar de mencionar la prensa satírica desarrollada por artistas como Manuel Manilla y José Guadalupe Posada, del que su famosa “Catrina” sigue vigente hasta nuestros días.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
Eran muy comunes los volantes con crítica social y apoyo a las clases obreras.Imagen INEHRM Facebook

Estos gráficos satíricos se distribuían entre la gente a través de volantes que criticaban la política nacional con calaveras y otros motivos tradicionales que comprometían a las clases en el poder. Así, el arte de los talleres gráficos quedó íntimamente ligado con las clases populares. Durante la Revolución se encargó de ser un medio importante de propaganda social. 

La gráfica mexicana evolucionó y para 1937 se creó el Taller de Gráfica Popular, encargado de consolidar el grabado colectivo como herramienta de resistencia y de lucha social. Fundado por Leopoldo Méndez, considerado como el grabador más importante del México contemporáneo, el pintor y muralista Pablo O’Higgins y el también pintor y grabador Luis Arenal, para darle importancia y difusión a la cultura visual, así como apoyo a las luchas sociales y las clases obreras.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
La gráfica popular es un arte muy valorado en nuestros días./Imagen inba.gob.mx

Por otro lado, la tradición del llamado “rotulismo popular” nació durante el porfiriato y creció tras la Revolución Mexicana ante el crecimiento del comercio local, transformando las calles con carteles y letreros de colores vivos e ilustraciones ingeniosas en fondas, mercados y misceláneas para atraer a la clientela.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
Los rótulos hechos a mano eran básicos para cualquier tipo de comercio./Imagen Rótulos CDMX Instagram

Pintores improvisados se encargaban de plasmar anuncios en bardas, tablas y piezas de metal. El oficio del rotulista se convirtió en un saber artesanal heredado por tradición. Maestros y aprendices pintaban a mano sobre muros, vidrios y cortinas de acero con trazos únicos e ilustraciones básicas de los diferentes alimentos y productos distribuídos en los locales comerciales. 

El siglo XX y la actualidad de la gráfica mexicana

La mitad del siglo XX representó la época de oro de la gráfica popular. Los rótulos comerciales se encargaron de definir la identidad de barrios enteros. Panaderías, papelerías, taquerías y otros establecimientos se adornaban con tipografías especiales realizadas a mano alzada en tonos contrastantes y colores llamativos que se destacaban dentro del paisaje urbano.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
El oficio de rotulero se hereda de maestro a aprendiz./Imagen NMás Facebook

Antes de los años 90, eran muy comunes los pintores y los establecimientos especializados en la rotulación comercial, pero en esa década, la llegada del plotter y las lonas digitales marcó un descenso en el oficio tradicional de los anuncios y carteles realizados a mano y con técnicas como el grabado.

Mientras que un rotulista tarda días en pintar una fachada, un plotter de gran formato imprime una lona en minutos, pero con la impresión masiva se ha perdido la identidad típica de los comercios de barrio. Además, una lona se degrada bajo el sol y la lluvia, mientras que un esmalte aplicado a mano puede resistir durante varios años.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
Aún encontramos este tipo de expresión gráfica por todo el país./Imagen Pexels

Y aunque el graffiti nació como una expresión callejera estadounidense, actualmente en México se le considera como un arte que dialoga profundamente con la gráfica popular de los rotuleros de barrio e incluso con los muralistas mexicanos del siglo XX.

Esta identidad gráfica no se ha perdido del todo. Hoy en día aún podemos ver los típicos puestos callejeros de lámina con tortas o tacos gigantes pintados a mano, muros con anuncios de conciertos y sonideros en bardas, rótulos en mercados con ídolos populares, carteles de feria y otros festivales, anuncios en tortillerías, baños públicos, pulquerías y un largo etcétera que se encarga de darle una identidad muy especial a las diferentes localidades mexicanas.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
La gráfica popular es valorada como un tesoro del pasado./Imagen Estilo Mexicano Facebook

En 2022, la alcaldía Cuauhtémoc comenzó a retirar este tipo de rótulos y anuncios de sus establecimientos y puestos comerciales sustituyendo los gráficos típicos por el logo de la administración y el lema de la alcaldía, pero la medida se levantó en 2025. La alcaldía Azcapotzalco también llegó a tener la misma iniciativa.

El arte perdido de la gráfica popular mexicana
La gráfica popular mexicana se encarga de facilitarnos la vida./Imagen Pexels

Desde los letreros que anuncian el precio de las frutas y verduras en los mercados, los menús pintados a mano en los muros de fondas y restaurantes, los carteles de lucha libre, tocadas y otros tipos de esta publicidad se han encargado de dejar su huella en la historia visual mexicana y así sobreviven en nuestra memoria colectiva. 

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