Para muchos el matrimonio es una de las celebraciones más importantes de toda la vida, y también, una de las mas costosas. Es decir,  entre el vestido de novia, las invitaciones, el banquete, los invitados, el salón, el ramo, etc, las parejas que se unen en matrimonio se gastan un buen billete con tal de tener un día inolvidable rodeado de todas las personas que los aman y quienes celebrarán con ellos el triunfo de su amor.

Claro que organizar una fiesta -llámese boda o lo que sea-, implica un desgaste emocional y físico muy cañón, por lo que existen algunas personas que prefieren evitar todo y contratan a un experto en el tema, quien se encargará de afinar hasta los más mínimos detalles para que los novios tengan esa fiesta que tanto soñaron. Sin embargo, contratar a alguien no siempre es una buena idea, pues podrías resultar estafado y con un pastel de unicel. WTF?! 

No es broma, en realidad esto le ocurrió a Shine Tamayo de 26 años y su esposo Jhon Chen de 40, una pareja de Filipinas que fue estafada por unos organizadores de fiesta en todas las maneras posibles. Primero porque el banquete que supuestamente estos sujetos le habían ofrecido -y que obvio habían pagado-, nada más no llegó, por lo que los novios tuvieron que ir corriendo a una tienda de comida que estaba cerca del lugar para conseguirle algo a sus invitados.

Y si eso le provocó a la novia derramar bilis, la cereza de la estafa llegó con el pastel de bodas, que se veía muy rico y todo pero que al partirlo se dieron cuenta de que sólamente era una figura de unicel cubierta de betún rojo. Claro que la novia entre su frustración y su tristeza se soltó a llorar ante la mirada de sus invitados, que captaron su reacción:

Aunque fue una muy mala experiencia para los novios al final no todo resultó tan malo, ya que gracias a que su historia se hizo viral, mucha gente se solidarizó con Shine Tamayo y Jhon Chen. Además, el video que les dejamos arriba ayudó a las autoridades a atrapar a los organizadores de eventos, quienes ahora enfrentan cargos por extorsión y estafa. ¡Adoramos los finales felices!