Lo que necesitas saber:
¿Salvar al planeta o puro lujo? Lo que nos espera en What Design Can Do 2026
Normalmente pensamos que el diseño es solo elegir bonitos colores, acomodar tipografías o hacer que las cosas se vean estéticas en Instagram. Pero la neta es que va muchísimo más allá. Detrás de cada objeto, espacio, aplicación o servicio que usamos todos los días hay una chamba invisible que define gran parte de cómo funciona nuestro mundo y, sobre todo, cómo afecta al medio ambiente.
Para entender hacia dónde va la industria y qué rol jugamos nosotrxs en todo esto, platicamos con Ricardo Lozano, una de las mentes maestras detrás de What Design Can Do México, sobre lo que se viene para la edición de este año (The Other Design, Imagining from Multiple Centres). Agárrate, porque la conversación estuvo llena de verdades incómodas y destellos de esperanza.

Del papel a la realidad: el 80% del impacto ambiental se decide antes de fabricar nada
La idea de que el diseño es una capa superficial que se le echa a los productos al final del proceso ya quedó atrás. Durante la charla, Ricardo puso sobre la mesa un dato que te vuela la cabeza: el ochenta por ciento del impacto ecológico de cualquier producto se define en su etapa de concepción y diseño.
Esto significa que un buen diseño no busca solo verse cool, sino integrar empatía social y ambiental desde la raíz. Cuando los creadores analizan la localidad, la procedencia y el ciclo de vida de los materiales, la huella ambiental se desploma antes de que el artículo siquiera toque los anaqueles.

¿Consumir local y sustentable sin gastar una fortuna? (El gran dilema)
Seamos honestos: muchas veces comprar productos locales, ecológicos o de diseño independiente se siente como un lujo inalcanzable reservado para unos cuantos. ¿Cómo le hacemos para que no sea elitista?
Para Lozano, la solución no recae únicamente en la “buena voluntad” del consumidor, sino en tejer redes complejas que incluyan políticas públicas, colaboración con universidades y modelos económicos solidarios que literalmente “hackeen” el sistema actual. Se trata de democratizar las alternativas para que cuidar el planeta no cueste un riñón.
Las nuevas generaciones: tecnología para ganar tiempo libre y un arraigo brutal por lo físico
Después del terremoto global que significó la pandemia en 2020, las prioridades de las nuevas generaciones cambiaron cañón. Lejos de buscar una hiperconexión vacía, la chaviza y los nuevos creadores están usando la tecnología como herramienta para algo muy valioso: ganar tiempo libre y bienestar.
Hoy hay un regreso obligado a lo humano, a la materialidad y a los procesos que consumen menos energía. Queremos pantallas que nos faciliten la vida, pero también anhelamos tocar, sentir, convivir y rescatar los saberes tradicionales frente a la crisis climática.

Lo que se viene: Así será el What Design Can Do México 2026 (The Other Design)
Bajo el lema The Other Design, Imagining from Multiple Centres, la edición de este año del festival busca sacudirnos la cabeza y demostrarnos que las mejores ideas no nacen en un solo lugar ni le pertenecen a una sola élite.
¿Qué podemos esperar? Espacios de conversación profunda donde convergen la migración, la diversidad cultural y la urgencia climática. La idea es entender que el futuro no se diseña desde una sola visión eurocentrista, sino desde múltiples trincheras y geografías.
Entre los proyectos y referentes que marcan esta pauta destacan iniciativas mexicanas sumamente rifadas como Ecolana (repensando el reciclaje y poniendo un alto al greenwashing) y Mi Valedor (un proyecto de diseño social que empodera a personas en situación de calle mediante la venta de publicaciones independientes). Además, se cruzan visiones tan potentes como la mirada territorial y patrimonial de Santiago Arau a través de sus drones, o los futuros especulativos de Sioduhi Waíkhᵾn desde la Amazonia brasileña.

¿Qué nos toca hacer a los mortales del día a día?
No necesitas ser un diseñador industrial galardonado para empezar a cambiar las cosas en tu día a día. Por un lado, las personas creadoras tienen la responsabilidad moral de mirar hacia su entorno local y dejar de producir basura innecesaria.
Por el otro, nosotrxs como consumidores tenemos el poder (y la obligación) de exigir más: mejores productos, servicios transparentes, cadenas de suministro justas y un transporte público digno que reduzca el caos de la ciudad. Cambiar nuestros hábitos y dejar de tolerar el marketing engañoso es la vía más rápida para forzar a las industrias a ponerse las pilas.
Si te interesa echar grilla, aprender cómo se está rediseñando el futuro y ver de cerca estas propuestas, échale un ojo a todo lo que trae el What Design Can Do México GNP 2026. Vale totalmente la pena.

