Como fan de Mumford & Sons, y luego de su primera presentación en México –en el Palacio de los Deportes allá por 2016–, sinceramente no tenía muchas expectativas sobre el concierto que la banda comandada por Marcus Mumford daría este 25 de septiembre en el Pepsi Center, pues un disco nuevo que generó opiniones dividas y un evento anunciado con tres meses de anticipación, parecían no ser una buena combinación.

Foto: Stephania Carmona

Antes de que comenzara el show, hablé con algunos amigos y todos (o al menos la mayoría) mencionaban que no sabían si querían estar en el concierto porque seguramente “iba a ser igual de aburrido que el primero”, algo que para serles honesta, me daba entre coraje y tristeza, pues más allá de que me guste la agrupación considero que Mumford & Sons son una de esas bandas que debes disfrutar en vivo al menos una vez.

Y es que tomando en cuenta que los dos primeros discos de Mumford & Sons son una joya (uno incluso se llevó un Grammy en 2013), y que Marcus Mumford, Ben Lovett, Winston Marshall y Ted Dwane tocan los instrumentos con una energía increíble sobre el escenario, se me hacía un poco increíble que la gente aún siguiera subestimando a la banda, tanto como cuando publicaron su primer disco Sigh No More en 2009. Pero bueno, dicen que en gustos se rompen géneros.

Foto: Stephania Carmona

Luego de que la banda australiana Gang of Youths saliera al escenario a calentar los ánimos entre las personas que ya se encontraba en el Pepsi Center (y en lo que más gente seguía llegando luego de lidiar con el tormentón que cayó ayer en la ciudad), Marcus Mumford y compañía salieron al escenario a las 9 de la noche, saludando a los fans que los esperaron por tres años a su regreso.

Los británicos comenzaron el concierto con “Guiding Light”, perteneciente a su más reciente álbum Delta (2019), con el cual volvieron a nuestro país este año. Desde el primer acorde que Mumford & Sons tocaron sobre el escenario, la gente se volvió loca y comenzó a gritar y bailar al ritmo de la banda, quienes continuaron con “Little Lion Man”, una de sus canciones más conocidas y la cual provocó que los fans cantaran a todo pulmón.

Foto: Stephania Carmona

Casi al final de la canción, Marcus Mumford dejó que los fans continuaran cantando. Él empuñó el micrófono con una mano y se llevó la otra a la boca: su expresión lo decía todo. Casi al borde de las lágrimas y con una cara llena de emoción, era notorio que para el frontman de la agrupación era increíble el ver a miles de fans mexicanos coreando una canción que lanzó hace 10 años, cuando comenzó el sueño de formar una banda. Desde ahí supe que este concierto iba a ser muy especial.

Foto: Stephania Carmona

La noche especial de Mumford & Sons siguió con Beloved” “Lover of the Light”, “Tompkins Square Park” y Rose of Sharon”, entre las cuales Marcus, Ben, Ted y Winston daban las gracias a todos los que estaban esa noche acompañándolos, Marcus de hecho lo intentó hacer en español, aunque él mismo fue el que confesó que no era tan bueno hablándolo.

Otro de los highlights de la noche, sin duda, fue “The Cave”, una que fue cantada por absolutamente todos en el Pepsi Center, el cual se iluminaba de luces de colores rosa, morado, rojo y azul.  “Blind Leading the Blind”, “Ditmas”, “Slip Away”, “Picture You”, “Darkness Visible” y “The Wolf” siguieron con la mágica noche, durante la cual la mayoría no dejó de cantar, brincar y gritar, tanto o igual que la banda británica.

Foto: Stephania Carmona

“Awake My Soul”, “Snake Eyes”, “Woman”, “Blood” “I Will Wait”, y “Delta” fueron las piezas que cerraron el concierto, durante las cuales Marcus y compañía quisieron estar más cerca de los fans, a quienes despidieron de una manera muy afectuosa y prometiendo regresar pronto.

El concierto de Mumford & Sons estuvo repleto de energía, músicos, luces, éxitos y mucha lluvia. Pero sin duda, si algo no vamos a poder olvidar –y estoy segura que ellos tampoco– fue la manera en la que el público se entregó a la agrupación británica, comprobando que un concierto no necesita ser un sold out para tener éxito. Pero más importante, que el público mexicano puede dar tanto amor al grado de hacer llorar al vocalista de una banda.

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