Este 2 de junio se conmemora el Día Internacional de la Trabajadora Sexual. En la Ciudad de México decenas de activistas, trabajadoras y trabajadores sexuales salieron a las calles, en dirección al Zócalo, para visibilizar que el trabajo sexual también es trabajo.
Recientemente el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación de la Ciudad de México (Copred) presentó los resultados de la segunda Encuesta sobre Trabajo Sexual, Derechos y no Discriminación.
De acuerdo con esto, el 64.1% de las personas trabajadoras sexuales se han enfrentado a algún tipo de violencia o discriminación trabajando, es decir, 6 de cada 10.

El trabajo sexual también es trabajo
De todas las personas trabajadoras sexuales que fueron encuestadas para este reporte y que afirmaron haber enfrentado algún tipo de violencia o discriminación, el 76.9% son mujeres trans y el 48.2% mujeres cis. Es decir, las mujeres trans que son trabajadoras sexuales perciben mayor discriminación y/o violencia.
Y para continuar con los datos que se deben poner sobre la mesa. En el 69.2% de las agresiones o situaciones de discriminación el que ataca es el cliente, seguido por el traseúnte en el 51.9% de los casos.

En el 84.8% de los casos en donde hubo una agresión no se hizo una denuncia por varias razones, principalmente por falta de tiempo, porque las denuncias no sirven para nada, porque hay temor o porque se sienten discriminadas.
El 78.7% se han sentido violentadas o discriminadas por la policía, el 30% por el juez cívico, el 28% en los hospitales, el 24% en el MP, etc.

Una de las preguntas de la encuesta es ¿Qué significaría para ti la legalización del trabajo sexual? Las respuestas más recurrentes fue: ser reconocido como un trabajo, contar con mayor seguridad, contar con derechos, ya no ser discriminadas/violentadas por la policía, así como sufrir menos discriminación.
El 90% de las encuestadas consideran que el trabajo sexual debe ser reconocido como un trabajo en la Ciudad de México y que, como tal, tendría que tener acceso a servicios de salud, niveles menores de discriminación, así como un alto a la discriminación/violencia de la policía.
Por el contrario, si se criminalidad a las personas que ejercen el trabajo sexual en la vía pública regresarían las redadas, existiría mayor violencia, habría más discriminación, aumentarían las extorsiones y pagos por dejar de trabajar, les negarían servicios, etc.

