Es inevitable no hablar de las películas de las que todos hablan. Sin embargo, son las cintas que tenemos fuera del radar las que suelen dar una sorpresa. Y, en lo que va de este 2026, Los domingos es esa película. 

Los domingos es el tercer largometraje de Alauda Ruiz de Azúa, y se llevó los dos premios más importantes de España: la Concha de Oro del Festival Internacional de Cine de San Sebastián y el Premio Goya a la Mejor Película. También ganó Dirección, Actriz, Actriz de Reparto y Guion Original.

Imagen de 'Los domingos'
Imagen de ‘Los domingos’ / Foto: Movistar Plus+

Fue la más mencionada de esta edición con 13 nominaciones. Y por eso, lo de los Goya fue una sorpresa porque todo mundo esperaba que Sirât, de Oliver Laxe —la película nominada al Oscar en representación de España en las categorías de Mejor Película Internacional y Sonido— se llevara no solo los aspectos técnicos, sino también los máximos galardones.

Pero Los domingos arrasó por completo. Una vez que la vean, entenderán el porqué. Por eso quisimos platicar con Alauda, su directora, sobre todo lo que esta cinta pone sobre la mesa.

Imagen de 'Los domingos' de Alauda Ruiz de Azúa
Imagen de ‘Los domingos’ de Alauda Ruiz de Azúa / Foto: Movistar Plus+

Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa

Los domingos nos presenta a Ainara, una joven de 17 años que estudia en una escuela privada de corte religioso. Vive con su padre y sus dos hermanas más pequeñas. Su madre murió cuando era niña, pero su tía Maite, hermana de su papá, ha estado siempre al pendiente. Es también la primera en rechazar la idea de que Ainara quiera ser monja. 

La película tiene tantas capas que vale más seleccionar aquellas que dejan mayor impacto en cada espectador que intentar abordarlas todas. Es imposible, y eso es lo que hace a Los domingos tan impresionante. 

Para empezar, hay que tener claro que Los domingos es un drama familiar, no religioso. La directora utiliza ese contexto para presentar una familia rota, cuyas grietas comenzaron cuando se negaron a enfrentar el duelo por una pérdida: la de la madre. 

La responsabilidad es de Dios

Lo que sigue a su premisa convierte a Los domingos en una película casi de terror. La Iglesia, como institución, aparece con un discurso preciso y una narrativa de control. Esto refleja no solo su estructura interna, sino también la de otros sistemas —incluidos los Estados— que manipulan a sus ciudadanos para validar acciones que limitan su libertad. 

Suena confuso, y lo es. En Los domingos, Ainara habla con adultos que tienen distintos puntos de vista sobre su fe, su vocación y lo que debería hacer con su vida. 

El padre y las hermanas le dicen que lo que siente es Dios, que lo que decida hacer es Dios, y que lo que le diga alguien más también es Dios hablando a través de esas personas. Así, la responsabilidad de la vida de una adolescente deja de recaer en los adultos que deberían guiarla, incluidos los religiosos. 

Ver esas escenas da escalofríos. Es la misma lógica que hoy se utiliza para justificar guerras: la responsabilidad es de Dios. Y frente a un dogma de ese tamaño, es casi imposible abrir diálogo. 

Nagore Aranburu y Blanca Soroa én 'Los domingos'
Nagore Aranburu y Blanca Soroa én ‘Los domingos’ / Foto: Movistar Plus+

Un clima polarizado

La película se hizo antes, mucho antes del clima de guerra que estamos viviendo ahora. Pero sí, creo que las películas tienen algo concreto, una trama y una lectura literal, y tienen la capacidad de evocar otras cosas en nosotros (1:22): debates, conversaciones o sensaciones, y algunas de ellas están vinculadas a nuestro momento.

Pero, en ese sentido, la conexión de la película tiene que ver más con esa sensación a veces que tenemos de ruido generalizado o bien por la famosa polarización. La sensación de que hay que estar en una continua guerra con algo. Como que falta escuchar, falta abandonar la superioridad moral, querer escuchar al otro, querer ver al otro.

Creo que la película, por cómo se desarrolla la familia en general e incluso el papel de la orden religiosa en todo esto, hay algo como de que nadie escucha a nadie, y en el medio está Ainara, que es una chavala de 17 años vulnerable“. 

Imagen de 'Los domingos' / Foto: Movistar Plus+
‘Los domingos’ sigue el viaje de una adolescente que decide convertirse en monja / Foto: Movistar Plus+

Los jóvenes y la política del conflicto

Siempre nos preguntamos quiénes son los jóvenes frente a las crisis. Qué hacen respecto al calentamiento global, por ejemplo. O, más recientemente, cuál es su postura frente al resurgimiento de las ideologías extremas. 

Los domingos me hizo pensar que quizá la pregunta está mal planteada. Tal vez no deberíamos enfocarnos en los jóvenes y su respuesta a crisis creadas por los señores rancios en el poder, sino en los adultos: cómo pretenden resolver problemas que ellos mismos generaron. 

Hay una tendencia a veces a tratar con condescendencia a los jóvenes, ¿sabes? Ser joven o ser adolescente es un momento muy delicado porque estás entrando en contacto con las primeras veces. Las primeras veces de cuestiones muy adultas. Y a veces siento que somos injustos con eso y se nos olvida.

Por ejemplo, en la película, una de las preocupaciones o de las inquietudes que tenía era que quería hacer un retrato de esos adolescentes o jóvenes desde la complejidad y no tratarlos con condescendencia, porque yo sentía que la manera en que se relacionan con el mundo —ya sea lo religioso, lo amoroso, lo sexual— tenía que ver con eso“. 

'Los domingos'
‘Los domingos’ / Foto: Movistar Plus+

Una documentación de la religión

La cinta también traza la delgada línea entre un culto y una secta, y muestra cómo ambos pueden utilizar un lenguaje cuyo objetivo es la manipulación. 

Para que se den una idea, hay una escena en la que un padre invita a los jóvenes a una actividad: taparse los ojos y dejarse guiar por las palabras de otros. Al terminar, les dice que “la confianza implica valentía” y habla de la importancia de “desaprender el miedo”. 

Las palabras se sienten tan reales que es difícil pensar que la directora y guionista no las haya escuchado directamente.

Me interesaba mucho documentar muy bien la parte religiosa, tanto a nivel de prácticas, de rituales y de lenguaje. O sea, que las cosas que pasan en la película hubiesen pasado o pasen en la realidad, porque no quería fantasear sobre eso. Ya lo que ocurría en la realidad me parecía que era lo suficientemente cuestionable e interesante como para ponerlo en la pantalla.

Quiero pensar que parte de uno de los debates interesantes que sugiere la película es, precisamente, hasta qué punto un mecanismo religioso no se puede aprovechar de la vulnerabilidad de alguien tan joven. Cuando además es una religión que está en lo escolar, en lo familiar y en lo social.

Es un debate interesante porque, al final, no todas las chicas que van a un entorno escolar religioso terminan, por así decirlo, de religiosas. Pero sí que es verdad que en todas las que sienten la vocación hay algún tipo de vínculo con eso.

Entonces eso también me lleva a preguntarme cómo juega el resto de las cuestiones humanas, desde los afectos y la edad, en cómo se construye o se produce ese tipo de vocación. Pero siempre desde lo humano, porque, al no ser yo una persona creyente, siempre he intentado entenderlo desde lo humano“. 

'Los domingos' es un drama familiar, no religioso
‘Los domingos’ es un drama familiar, no religioso / Foto: Movistar Plus+

El drama familiar

“Intentar acercarnos desde lo humano, desde las historias de personas“, nos dice la directora. Los domingos no hace una radiografía de un fanático religioso ni de una adolescente solitaria que decide dedicarle su vida a Dios bajo una orden de claustro y votos de silencio. 

La película muestra los conflictos que se generan alrededor de una decisión, desde la perspectiva de la familia. Si mi hermana, una amiga o mi prima me dijera que quiere ser monja —y que eso implica no volverla a ver nunca—, ¿qué sentiría? 

¿Podría respetar su decisión? ¿Una decisión que, además, me resulta tan ajena, si no es que absurda? 

Así es como nos cuestiona Los domingos: a través de los personajes que rodean a Ainara. Su padre, Iñaki, es un hombre ensimismado en sus deudas que ve en la decisión de su hija dos cosas: una boca menos que alimentar y alguien menos con quien lidiar frente a la pérdida de su madre. Tiene otras dos hijas que, en pocos años, se convertirán en adolescentes y, en su mente, en un problema. 

Está Maite, la tía atea a la que le parece inconcebible que su sobrina quiera encerrarse y no experimentar la vida. Por eso, arma un plan que involucra a todos: la amiga de Ainara, para que la invite a salir más; y su hermano Iñaki, para que le prohíba ir con las monjas. 

También está la madre superiora, la única que podría decirle a Ainara que no tiene lo necesario para entrar a la orden, pero que se niega porque —como ya dijimos— eso está en manos de Dios. Y la abuela, una mujer que respeta las tradiciones sin enfrascarse en ellas.

Imagen de 'Los domingos', cinta de 2025
Imagen de ‘Los domingos’, cinta de 2025 / Foto: Movistar Plus+

El abandono u omisión

Intentábamos respetar mucho las subjetividades de cada personaje, y que no representaran una lección moral, sino que, inspirados un poco en historias reales, suele haber conflicto familiar, ruptura, suelen pasar estas cosas. Inspirados en eso, fue construir los viajes emocionales.

En concreto, la figura del padre, la verdad es que para mí es de las más incómodas porque trae un debate a la mesa: de alguna manera encarna ese respeto a la decisión. Lo que pasa es que, al mismo tiempo, ¿hasta qué punto no hay algo también de abandono, de omisión?

Porque estás hablando de una persona que tiene 17, 18 años, que es muy joven y que es tu hija, que es alguien que es tu responsabilidad. A mí ese debate también me parecía interesante. Se estaba disfrazando de respeto lo que, de alguna manera, podía ser un abandono emocional. Pero volvemos a lo sutil, a lo sofisticado, que también es lo interesante por lo difícil de argumentar para cada uno“.

Los domingos

Aquí somos muy fans de las películas que encajan en el nunsploitation. Nos encanta ver una de las figuras religiosas más delicadas en contextos de ficción llevados al extremo: posesiones, venganza, crimen, castigo, prohibiciones… todo lo que se les ocurra.

Pero les prometemos que Los domingos no es nada que hayan visto. Sobre todo como un drama de 2026. Es una película que no trata sobre la fe, ciega o consciente. Nos habla de la responsabilidad que conlleva la fe. Y conste que no hablamos de la religiosa, sino la que un niño, niña o adolescente deposita en quienes deben cuidarle.

Pero en esta película, como en gran parte de un mundo azotado por las guerras, la responsabilidad se llama Dios, y ese Dios recibe muchos nombres y tiene muchas formas. Y con ese Dios, se justifica la violencia. En Los domingos, vemos, no hay nada más violento que la omisión.

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos...

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