La primera vez que escuché/leí la palabra hipocorístico, pensé en un hipogrifo (sí, como el de Harry Potter). No tiene nada que ver, sólo lo menciono para darse cuenta de que es una palabra poco común y de un uso bastante reducido. Pero aquello a lo que se refiere es de las cosas más cotidianas que existen.
Un hipocorístico está relacionado con el nombre y las formas en las que se modifican los mismos, sobre todo cuando los abreviamos o recortamos para llamar a alguien de una manera más amorosa o tierna. Califican como apodos, pero no de manera peyorativa.

Ejemplos de hipocorístico
Dicen por ahí que su etimología surge de la forma en la que los infantes mencionan los nombres. Y por eso tenemos hipocorísticos como: Chela por Graciela; Charo por Rosario; Beto para Alberto; Toni para Antonio, Antonia o Antonieta; Lola por Dolores; Lupe para Guadalupe, etcétera.
Han tenido un impacto tan grande que incluso los hipocorísticos se convirtieron en nombres “oficiales”, tales como Celia, derivado de Cecilia; Iñaki, derivado de Ignacio; Marisa, de María Luisa; Mabel, por María Isabel; Teo, de Aristeo; Max, de Máximo, Maximiliano o Maximino; y otros.
Ya quedó clarísimo qué es un hipocorístico. Ahora vamos a explicar de dónde vienen algunos, especialmente los comunes como Pepe, derivado de José, y Paco, derivado de Francisco. Y elegimos estos dos porque, a diferencia del resto, no parecen tener una relación.
¿De dónde viene el Pepe de José?
La teoría más aceptada, y la que coincide perfectamente, es la que relaciona el origen de Pepe para José con la religión.
P.P. (pe pe) son las siglas del latín Pater Putativus o Padre Putativo, que a su vez se utilizaron para mencionar de manera más corta a San José. El nombre completo con el que se referían al esposo de María era Sanctus Josefus Pater Putativo Christi, el cual se traduce como “San José, padre putativo de Cristo”, haciendo referencia a que era el padre adoptivo de Jesús.
Esta es la teoría más interesante, pues muchos otros creen que, en realidad, José es el hipocorístico que se hizo oficial, derivado de Josepe en español o bien de Giuseppe en italiano.
Josepe → José → Pepe
Giuseppe → Peppe

¿Y cómo sucedió el Paco para Francisco?
Si nos apegamos a la explicación religiosa, entonces también encontramos el origen de Paco para Francisco ahí. A San Francisco de Asís, el santo patrón para proteger a los animales, se le denominaba como Pater Comunitatis, que significa “Padre de la Comunidad”. Para abreviarlo, ponían Pa.Co.

¿Cuántos Pepes y Pacos hay en la CDMX?
De acuerdo con la Dirección General del Registro Civil en la CDMX, en su último año de registro para 2022, en la capital se registraron 240 Franciscos, y 90 de variantes del nombre como Franco (76), Frank (3), Francis, Franklin, Franck y Franko (1 cada nombre).
Y de José, se registraron unos 835. De este hay más variantes registradas como Joshua (143), Joseph (100), Josef (12), Josias (10), Josmar (5), Josman y Josimar (4), entre otros.
¿Eres uno de ellos, te dicen Pepe o Paco, te gusta?

