Lo que necesitas saber:

Saskia Niño de Rivera junto con La Cana crearon un proyecto llamado Proyecto Inocencia, cuya principal meta era buscar la libertad de “Los Payasitos”.

Te imaginas que un día solo busques ir a trabajar para sacar a tu familia adelante, pero una falsa acusación te deje en la cárcel y te quite parte de tu vida. Pues, lamentablemente, Gerardo Díaz y Ulises Serrano no tienen que imaginarlo, ya que después de pasar siete años en prisión recuperaron su libertad este 10 de septiembre, luego de que los acusaran de un secuestro.

Todo se remonta a mayo de 2019, cuando ambos llegaron a trabajar a un evento. Eran conocidos como Tamborín y Tony Pecas y se dedicaban a animar fiestas, así que aquel día parecía uno más dentro de su rutina, pero todo cambió de un momento a otro.

Según lo que contaron en el podcast Penitencia, de Saskia Niño de Rivera, llegaron al lugar para animar una fiesta de adultos. Mientras esperaban a que llegaran los invitados, decidieron salir a comprar unas calcetas que Ulises había olvidado.

Sin embargo, cuando salieron en su moto, dos sujetos que anteriormente los habían molestado comenzaron a llamarles para que se acercaran. Por miedo a que intentaran asaltarlos, buscaron ayuda de una patrulla.

Los sujetos lograron acercarse y comenzaron a gritar: “Dejen de robarse a los chamacos” y “Son los payasos que se están robando a los niños”. Justo ahí había una cámara del C5 y uno de ellos presionó el botón de emergencia para pedir ayuda.

La situación comenzó a subir de tono y varias personas intentaron golpearlos. Poco después llegó una patrulla y los policías preguntaron qué había ocurrido.

Gerardo sacó el contrato del evento para el que los habían contratado, pero decidieron subirlos a la unidad porque ya se había reunido mucha gente y corrían el riesgo de que los lincharan.

En vez de llevarlos directamente a la delegación, primero los trasladaron a una calle donde los agredieron verbalmente. Más tarde llegaron a la delegación y los encerraron en un cuarto.

Ahí, Gerardo volvió a mostrar el contrato, pero un policía le dijo que no servía y se lo guardó.

Luego los llevaron ante el Ministerio Público y un juez cívico, donde los interrogaron. También llegaron las personas que los habían acusado. Les quitaron sus pertenencias, los desmaquillaron y comenzaron a tomarles fotografías.

Fue entonces cuando se percataron de que también habían detenido a otro payaso, asegurando que venía con ellos, aunque Gerardo y Ulises ni siquiera lo conocían. Al día siguiente, sus familias descubrieron que sus fotografías ya aparecían en los periódicos.

Foto: Captura de pantalla Penitencia

Y ahí comenzó todo el calvario

Los acusaron de secuestro luego de que una familiar de las personas que inicialmente los habían molestado declarara que ambos habían subido a una niña a la moto, avanzado unos 10 metros y que después el vehículo se apagó, por lo que bajaron a la menor y ella salió corriendo.

A pesar de que ellos aseguraban tener elementos que demostraban otra versión de los hechos, los acusaron de privación de la libertad de una menor de edad.

Cámaras que “no servían” y pruebas que no coincidían

Para demostrar su inocencia, solicitaron las grabaciones de las cámaras del C5. Sin embargo, siempre les dijeron que las cámaras no funcionaban.

Ante esta negativa, los familiares de Ulises y Gerardo buscaron por sus propios medios grabaciones de cámaras de vecinos para mostrar cómo los habían perseguido.

Pero algo no cuadraba: si la cámara del C5 no servía, ¿cómo fue que sí funcionó el botón de emergencia y llegó una patrulla?

Y esa no fue la única inconsistencia. La hora que señalaban como el momento en que supuestamente había comenzado todo tampoco coincidía y, además, en los videos que consiguieron no aparecía ninguna niña.

A esto se sumaron más irregularidades. El tercer payaso que detuvieron salió prácticamente de inmediato tras pagar una fianza de 800 pesos y tampoco aparecía en los videos presentados.

Además, familiares de Ulises y Gerardo aseguraron que les dijeron que, si no querían que levantaran el acta, tenían que pagar.

Una condena que les quitó siete años de vida

La falta de recursos económicos terminó jugando en su contra. A pesar de los testimonios a su favor y de los videos que presentaron, los vincularon a proceso.

Finalmente, recibieron una sentencia de 17 años y seis meses de prisión. Tras una apelación, la condena bajó a 13 años y nueve meses.

Con el paso del tiempo, su caso comenzó a darse a conocer mucho más y ambos recibieron mayor apoyo.

Con ayuda de Saskia Niño de Rivera también lograron impulsar nuevamente su caso. Junto con La Cana crearon un proyecto llamado Proyecto Inocencia, cuya principal meta era buscar la libertad de “Los Payasitos”.

La iniciativa no pretende quedarse únicamente con este caso, pues también busca ayudar a más personas que se encuentran privadas de la libertad injustamente.

Después de siete años, finalmente volvieron a casa

Después de siete años y tres meses en prisión, finalmente se dictó su libertad “lisa y llana”. Rodeados de sus familiares, amigos y parte del equipo que acompañó su caso, Gerardo y Ulises salieron del penal Neza-Bordo entre gritos, abrazos y festejos.

Luego de pasar tantos años encarcelados por una acusación que siempre negaron, pudieron regresar con sus familias, mostrando una sonrisa como solo los payasos saben hacerlo.

Pero este caso es apenas uno de los muchos que ocurren en México y vuelve a poner sobre la mesa las irregularidades y la corrupción que pueden presentarse dentro del sistema penitenciario.

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