Hace 31 años, Nirvana liberó “Love Buzz” (cover de Shocking Blue), su primer single que marcó una nueva etapa musical y que de paso, definió el estilo de música que se escucharía en la década de los 90. Su impacto no fue menor. Bajo el liderazgo de Kurt Cobain, se convirtió en  algo más que una banda y una tendencia juvenil. Fue durante muchos años, el símbolo de toda una generación que encontró en el grunge un espacio para discutir (no siempre con palabras) los aspectos culturales más importantes de la época, las ideologías diversas basadas en la construcción social y económica y las amenazas de un mundo que se dirigía a la era digital en el nuevo milenio.

Los 90 han sido descritos, por pereza de la academia ante los nuevos problemas, como una época de desinterés por parte de las generaciones más jóvenes, quienes “no comprendían” en su totalidad las consecuencias de su toma de decisiones, incluso si estas estaban relacionadas con la moda y el estilo. Sin embargo, fue el momento en que se pusieron las bases del rechazo al autoritarismo y capitalismo (no necesariamente al consumismo), del liberalismo, feminismo (la tercera ola feminista), con cierta ironía, cinismo y rabia en sus múltiples expresiones. Los hombres y mujeres hablaban de varios temas sin temor a ser silenciados, y lo mejor, tenían los argumentos para hacerlo. Y el grunge desde la música, desde Nirvana con sus tres discos y el discurso de Cobain, logró darles las palabras, los sonidos y el motivo que tanto habían buscado.

El grunge dejó de lado lo privado, la necesidad personal del artista, y se fue a lo grande, a lo social, a lo que concierne a todos. Pearl Jam, otra de las grandes bandas, habló del suicidio, las enfermedades mentales, Alice in Chains con  Layne Staley se fue a la adicción a las drogas mientras Nirvana habló de violación y otros bandas como Hole, Soundgarden y más, abordaron todo el espectro de la cultura. Sin embargo, detrás de todas esas lecturas, de la negación de Cobain a convertirse en una mera estrella de rock, hubo otra cara del grunge.

De alguna manera, se encontró una manera de politizar algunas de las partes que conformaron al grunge, y esa fue la imagen de Cobain. Se trata de un fenómeno muy similar al de Ernesto “Che” Guevara, un guerrillero que se convirtió en un producto comercial lejos de ser, en la mayor parte del mundo, un símbolo de la lucha y la libertad. Cobain fue ese ídolo del que huyó y se conviritó en la imagen del hombre, aquel que en la época y ahora, sin cambio alguno con tantos años de diferencia, no podía llorar, quejarse, ni mostrarse débil. Al final, Cobain les dio cachetada con guante blanco y se quitó al vida en 1994 a los 27 años de edad.

La película favorita de Kurt era Paris, Texas de Wim Wenders de 1984, y las razones no podrían ser más obvias y/o evidentes. En 1992, Nirvana tuvo una entrevista de radio con Kurt St. Thomas donde el cantante habló de este filme como su favorito. No dio muchos detalles sobre el tema, ni las razones en específico, pero mucho tienen que ver con el desarrollo del personaje principal y los escenarios donde se desarrollan.

Paris, Texas comienza con un paisaje desolado y un personaje perdido. Travis Henderson camina en el desierto del sur de Texas con una gorra roja, desgarbado, sin rumbo y sediento. Cuando llega a un local que parece estar abandonado, colapsa, siendo atendido por un doctor alemán. Este logra contactar a Walt, hermano del personaje que lo ha estado buscando. Así que viaja de forma inmediata para encontrarse con Travis. Éste en su incomprensión de lo que sucede (lo mismo va con las audiencias), accede a irse con él y ver al hijo que abandonó hace cuatro años.

Travis no habla hasta el minuto 26 de Paris, Texas en una forma de negación y autocompasión por el abandono que lo llevó, casi de forma inconsciente, a la soledad. Cuando llegan a Los Ángeles a casa de Walt, Travis se encuentra con la esposa de su hermano y Hunter, su hijo de siete años. Durante la primera parte de la película, no es muy clara la relación padre-hijo de Travis y Hunter. El niño parece tener la suficiente madurez como para dirigir el camino que debe seguir su papá, todo lo contrario a lo que debiera ser. Sin embargo, esta es la primera relación clave de la película y su parecido con el grunge, especialmente con la figura de Cobain.

En un principio, no se establecen las razones por las cuales abandona a su hijo cuando este tiene tres o cuatro años; sin embargo, conforme avanza la película, descubrimos que todo está relacionado con su esposa Jane, una mujer hermosa, visiblemente más joven, y con un espíritu libre que conocemos sólo hacia el final de la cinta cuando Travis se reconcilia consigo mismo y logra reunir a Hunter con su madre. Jane trabaja, de forma sorpresiva, en un peepshow con fines sexuales. Travis, detrás de un cristal, habla con su esposa, revelando de forma sutil las razones por las cuales ella buscó su libertad a expensas de su familia…

Paris, Texas fue coescrita por Wenders, L. M. Kit Carson y Sam Shepard, este último uno de los más grandes dramaturgos que logró darle a Win Wenders la historia que debía contar y en el momento justo. Cuando comenzaron a filmar la película, Shepard no había siquiera terminado el guión con el objetivo de comprender de cerca y en su naturaleza, la continuidad de la historia. Este es quizá uno de los puntos que hacen de Paris, Texas una película necesaria para describir la historia del cine: porque se trata de algo orgánico, algo que desde la ficción, se siente real. Incluso se llevó la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1984.

Paris, Texas está protagonizada por Harry Dean Stanton, el primer protagónico del actor a los 58 años de edad, algo trágico que se siente tarde (ideal para su papel), después de innumerables papeles secundarios en cintas como Alien y Escape from New York. Como cuenta el mismo Wenders, Stanton siempre se siento incómodo y fuera de lugar durante la producción de la película.Mira a Nastassja, qué hermosa es. ¿No crees que soy demasiado viejo para ella?”, preguntaba. En entrevista con The Washington Post, Wenders contó el paso del actor por Cannes y la recomendación del director de conseguirse un asistente que lo acompañara en un proceso tan abrumador para un hombre que siempre vivió en la sombra, asustado de la fama y todo lo que tuviera que ver con la atención. Al final, Stanton fue al festival con un hombre joven que le ayudó a conseguir un tuxedo, le llevaba café y lo apoyaba. “Y ese hombre joven era Sean Penn”.

Al principio nada parece tener sentido. O mejor dicho no se ve hacia dónde podría la película con Travis en una actitud infantil, de indiferencia. Pero cuando llega a la etapa final, cuando se da el “encuentro” entre Jane y Travis, se define absolutamente todo. Así como en los noventas, Travis pierde el miedo y deja el silencio atrás, revelando situaciones de más como un pasado abusivo contra su propia esposa. Ese momento de perdón narrado en tercera persona es sublime (como aquellas canciones noventeras que hablan por alguien más como un Jeremy). Y Jane, finalmente, tiene la oportunidad de explicar sus razones y las decisiones que libremente tomó.

Paris, Texas reinventó el american west o western y la representación de las dos caras de la sociedad americana. Pero aún más importante, como se ha mencionado en otras ocasiones y que está íntimamente relacionado con ese primer aspecto, rompió con los mitos de la comunidad occidental, potenciados en Estados Unidos, como la masculinidad del hombre americano y el lugar que la mujer debe ocupar en el proceso. El hombre guarda silencio, que siente y se aisla, no pierde valor. Tiene la capacidad de huir a un desierto en lugar de enfrentar sus batallas ahí. Y por otro lado, la mujer que trabaja en una industria poco adecuada, que no estuvo dispuesta a librar batallas que no le corresponden, no es sino alguien que busca sobrevivir por amor a su libertad.

Paris, Texas de Wim Wenders está disponible en Amazon Prime. 

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En 2017 entré a Sopitas.com donde soy Coordinadora de SopitasFM. Escribo de música y me toca ir a conciertos y festivales. Pero lo que más me gusta es hablar y recomendar series y películas de todos... More by Greta Padilla

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