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Hoy en las Antipromesas: Robinho, la más grande decepción brasileña

Por: @LUISRICARDOHR Quizá ni siquiera haya 20 jugadores en la historia con una mejor técnica individual que la suya, es probable que actualmente no existan más de 15 jugadores en activo que tengan una capacidad de regate tan amplia como la suya y es posible que ni siquiera el mismo Ronaldo Nazario haya dominado 'La Bicicleta' tan bien como lo hacía Robson de Souza.

Por: @LUISRICARDOHR

Quizá ni siquiera haya 20 jugadores en la historia con una mejor técnica individual que la suya, es probable que actualmente no existan más de 15 jugadores en activo que tengan una capacidad de regate tan amplia como la suya y es posible que ni siquiera el mismo Ronaldo Nazario haya dominado ‘La Bicicleta’ tan bien como lo hacía Robson de Souza.

Regates, fintas, pisadinhas y ‘bicicletas’ definieron los primeros años de su carrera. Su futbol era tan impresionante que se le empezó a considerar el sucesor de Pelé. Era tanto el fervor por el jugador que el atacante se ganó dos apodos que hacían referencia a O’ Rey. Robson de Souza se convirtió en O’Principe y en O’Rey de las pedaladas (las bicicletas).


 

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Hoy en las Antipromesas les presentamos la historia de Robinho, uno de los jugadores con más talento que han aparecido en esta sección pero también una de las decepciones más grandes del futbol brasileño. El delantero ha tenido una carrera decente, fue campeón casi en todos lados, pero era tanto, pero tanto lo que se esperaba de él que es válido asegurar que el brasileño se quedó en promesa. Aquí su historia, pero antes una pequeña aclaración: algunas semanas habrá jugadores internacionales en esta sección y otras nacionales, tampoco hay que cargarle la pila a los mexicanos siempre. Bueno, ahora sí la historia del delantero brasileño.

Inicios: Sucesor de Pelé y el traspaso al Real Madrid

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Robson de Souza nació en San Vicente, Brasil el 25 de enero de 1984. Su habilidad en el mano a mano y capacidad en de regate se deben a que el jugador comenzó jugando futbol sala, disciplina caracterizada por la espectacularidad de sus amagues.

El delantero pronto dio el salto del futbol sobre duela al futbol asociación, tuvo un breve paso por el Atlética dos Portuários pero casi de inmediato el Santos de Brasil se lo llevó para sus Fuerzas Básicas. Ya estando en dicho club, Robinho recibió elogios del mismísimo Pelé.

Era como si hubieran mandado hacer la historia: La más grande promesa de Brasil, que acaba de ganar el Mundial Sub-17 en el 2001, era parte de la cantera del Peixe, club en el que Pelé había vivido sus mejores años y el mismísimo O’Rey se había impresionado con Robinho. Fue como si el apodo de O’Príncipe se le hubiera puesto sólo a Robson de Souza.

Del 2002 al 2004 Robinho vivió una época de oro, cuando el jugador apenas era un chamaco. Primero, el delantero ayudó a su equipo a conseguir el título de liga tras 20 años de sequía; luego los llevó hasta la Final de la Copa Libertadores y en la 2004-2005 anotó 24 goles en 28 partidos.

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La verdad es que su cartel era avasallador para un joven que apenas superaba los 20 años. Todos sabíamos que el delantero se iría a Europa pero jamás pensamos que el Real Madrid fuera a hacer una apuesta tan arriesgada como la de fichar a un jugador tan joven que no conocía el futbol europeo, y más en una época donde Zinedine Zidane, Ronaldo Nazario y Raúl González eran parte del equipo, pero sucedió.

En el verano del 2005 el Real Madrid le pagó 30 millones al Santos por el chamaco Robson de Souza. Una cifra escandalosa para la época. La transferencia de Robinho fue más o menos similar a la de Neymar al Barcelona (bueno sin los chanchullos de dinero); un jugador del Santos se iba a uno de los clubes más importantes del mundo. Ney costó 80 millones de euros en su momento, seguramente lo mismo hubiera costado O’Príncipe en estos tiempos.

Robinho llegó al Santiago Bernabéu y le dieron la playera #10, como si no fuera suficiente la presión de jugar en el Madrid a esa edad. El brasileño salió campeón y tiró una que otra pincelada; es más, hasta le alcanzó para ir al Mundial del 2006, pero su futbol no convencía.

Robinho en durante el partido entre Francia y Brasil del Mundial de 2006/ Getty Images

Por unas o por otras Robinho no terminaba de consolidarse. A veces respondía y a veces no, era un chamaco y tal vez la presión se lo comía, pero el asunto es que si eres el “Sucesor de Pelé” no puedes ser irregular. Se decía que tenía talento pero que no era disciplinado (un poco como Ronaldinho), el mismo Robson de Souza aceptó una vez que no tuvo un buen comportamiento en Madrid.

Fue muy polémica por mi parte. Era muy joven, muy explosivo, hoy tengo otra cabeza, otra mentalidad. No tuve un comportamiento bueno.

En el 2007 Robinho, aún como jugador del Madrid, logró ganar la Copa América con Brasil y el delantero aún era joven. Si bien ya teníamos claro que no iba a ser Pelé (a esa edad O’Rey ya tenía dos Mundiales ganados) aún era un buen prospecto… o al menos eso pensaba el Manchester City.

Otro traspaso millonario y su regreso a América

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En el verano del 2008, luego de fracasar en el Real Madrid, Robinho fue vendido al Manchester City por la nada despreciable cantidad de 43 millones de euros… sí, 43 MDE. Los Citizens recién se habían convertido en uno de los nuevos ricos del futbol y el equipo consideró que el brasileño era una buena inversión.

Año y medio, 41 partidos y once goles en liga después, los Sky Blues se dieron cuenta que lo que pagaron por el brasileño no había sido razonable. Si bien para el momento del traspaso del delantero a Manchester todavía había quiénes creían en el jugador, la inmensa mayoría de los aficionados y la prensa coincidió que los Merengues habían hecho el negocio del año y así fue.

En enero del 2010 el City decidió prestar al jugador al Santos, equipo en el que se formó el delantero. Robinho volvió a Brasil un rato y no hizo nada destacado pero aún así le alcanzó para volver a Europa.

Un último tren llamado AC Milan y un viaje Brasil-China-Brasil

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En el 2010 el Manchester City se aprovechó de un Milan en crisis y les vendió a Robinho por 18 millones de Euros. Así es, O’Príncipe fue transferido por una cantidad menor de la que que costó el traspaso de Raúl Jiménez al Benfica. El delantero logró ser campeón de la Serie A con el Milan en su primera temporada y su campaña de debut fue más o menos aceptable con 14 goles en 26 partidos de liga.

El tiempo pasó y después su primer año en San Siro las cifras del brasileño se redujeron considerablemente. Robinho se contagió de lo mal que le iba al Milan en esos momentos y terminó jugando basura. En enero del 2014 el delantero regresó al Santos, no logró colarse al Mundial que se celebró en su país y en el 2015 fue transferido al Guangzhou Evergrande.

Con el club asiático el delantero sólo jugó nueve partidos de liga y anotó tres goles, pero con eso le bastó para ser campeón de la Superliga China y también logró el título de la Liga de Campeones de Asia. El supuesto sucesor de Pelé ahora derrochaba talento en una liga de segundo o tercer nivel y sin haber logrado el éxito en los grandes clubes del mundo. Su carrera en Selección parecía terminada pero después de su paso por asía el atacante encontró estabilidad.

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El año pasado Robson de Souza regresó a Brasil para enrolarse en las filas del Atlético Mineiro. Con dicho equipo el delantero incrementó su nivel, ganó varios títulos regionales anotó unos cuantos goles y hasta volvió a ser convocado a la Selección para un partido amistoso. Hoy el delantero tiene 33 años y se ve muy difícil que vaya a Rusia 2018 pero soñar no cuesta nada.

Esta fue la historia de Robinho, el ‘Rey de la Bicicleta’ que nunca supo reemplazar los eslabones rotos de la cadena de su carrera. Robson de Souza tuvo una mejor carrera que muchos futbolistas, pero es Antipromesa porque pintaba para ser el ‘Rey’ y le decían  ‘Príncipe’ pero se quedó en ‘Plebeyo’.

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