Es él, de verdad es él y está levantando la Copa. No se sabe si es de día o de noche porque el tiempo ya no importa ni se puede medir más que en este instante.

Su sonrisa es la bandera del estado de felicidad que han alcanzado él, su selección, su país y el gremio más agradecido de la afición universal. Iluminada por el resplandor de la Copa y de los reflectores del estadio, esa sonrisa también es una prueba de que los sueños siguen siendo el material del que se hace el futbol.

En la tele, la acción en el campo se reduce a un pequeño recuadro. El plano general es ahora para los festejos en diferentes plazas del país de los campeones. Para el ojo no entrenado, la felicidad se funde con la locura, pero no… Quienes ven al mundo con las gafas del futbol saben que esas personas están más cuerdas que nunca. 

Jamás olvidarán dónde, cómo y con quién han vivido este momento, después de todo, es su nuevo hogar. Porque de hoy en adelante, vivirán en este relato lúcido y entrañable, y será el techo que le heredarán a muchas generaciones.

El recuadro con la señal del estadio se agranda y vuelve a ocupar toda la pantalla. La cámara se queda con un grupo de figuras vestidas con elegancia ejecutiva, pero también exótica. No se aprecia el éxtasis de la cancha ni el de las plazas que vimos antes. Aquí los abrazos son tiesos y la alegría se reduce a algunas copas champañeras que chocan.

Esa alegría no se contagia. No logra despegar de esas dentaduras blanqueadas. La iluminación del estadio ha costado un dineral y lo está alumbrando todo, pero en esta escena se siente como si estuviera oscuro.

La cámara regresa a la cancha. Los campeones están dando la vuelta olímpica y él sigue sonriendo… tal y como ha venido ocurriendo en cada Copa.

La de arriba es una escena genérica, la misma que vemos cada cuatro años en la clausura de cualquier Mundial. El nombre, el rostro y el uniforme que le hayan puesto al campeón ya es cosa de cada quien.

La inauguración del Mundial de México 86 fue una auténtica fiesta | Foto: Getty Images

Las quinielas se llenan con fe, pero incertidumbre al fin. Sin embargo, si algo podemos firmar es OTRA transmisión genérica en la que los comentaristas se desvivirán por describir el Mundial como la cúspide del deporte.

Y es que cada cuatro años se apaga un Mundial y se enciende un relato sobre lo bonito que fue y las cosas positivas que nos dejó. Ese recuento es tan lindo que sólo eso, lo lindo, es lo que suele anidarse en la memoria. Y al cabo de cuatro años, la chispa de lo lindo enciende el nuevo Mundial.

Yo me considero una nostálgica empedernida, pero pienso que seguir revisando el mismo bucle, desde 1930 hasta la fecha, no le hace ningún servicio a nadie. Es más, sacarle tanto lustre a aquello que está en la superficie del futbol termina por desdibujarlo.

Es ahí cuando la mística se empieza a diluir. En la cultura del consumo masivo y de las burbujas económicas, la liturgia del fútbol se convierte en un producto, en un artificio político y en decisiones que no tienen sentido.

Aún así, no tiene caso estar en guerra con aquello que amas, pero sí que vale la pena luchar por ese amor. Para Diego Morales y yo, esa lucha se libró en Las cosas que da el futbol. Una serie con la que descendimos de lo alto, bello y espectacular del fut hasta algunas de sus horas más bajas.

El octavo y último episodio de este peregrinaje se llama “Qatar: winter is coming” porque Diego y yo veíamos muchas similitudes entre los presagios -y sucesos- oscuros de Juego de Tronos y el Mundial catarí. Pero si algo hemos confirmado a lo largo de toda esta serie, es que el fútbol te lleva a otros lugares y que así como puede usarse para manipularnos, nosotros lo podemos usar para resistir.

Como dijo Luis Fernando García, el fichaje estrella de este episodio, “el futbol es un lenguaje tan poderoso, que nos llega a tantas personas, que nos lleva a un nivel de profundidad tan íntimo -tan fuerte- que lejos de abandonarlo, hay que utilizarlo, transformarlo y utilizarlo para construir.”

Para nosotros, este podcast se trataba de hacer las paces con el futbol, ¿y saben qué? Lo logramos.

Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook