¿Por qué me interesa?

El Museo del Templo Mayor nos ofrece un viaje extraordinario a nuestras raíces.

El Museo del Templo Mayor no se parece a nada; es uno de esos túneles del tiempo de la CDMX que nos invita a contemplar piezas hechas a mano, capaces de revelarnos la grandeza de Tenochtitlán, una ciudad a pesar de haber sido casi enterrada, ha subsistido en el tiempo y cada tanto resurge desde las entrañas del suelo para enseñarnos el poder inconmensurable de la historia, de nuestra historia.

Hablamos de una colección de ornamentos sagrados y cotidianos que nos narran los mitos, los rituales y la cosmovisión del gran imperio mexica. Un mundo de dioses, guerreros y personas de a pie que durante siglos habitaron el Huey Teocalli (templo mayor) o centro del mundo y dejaron para la eternidad un eco de piedra que todavía duerme bajo nuestros pies.

Museo del Templo Mayor
El Museo del Templo Mayor es uno de los más fascinantes de la CDMX./ Imagen Wikipedia

Dicho esto, visitar este museo es mucho más que una actividad cultural perfecta para el fin de semana; es más bien una travesía para conectarnos con las raíces de lo que somos.

Cada detalle vale la pena: caminar encima de ruinas, contemplar esos muros originales pegados a la Catedral Metropolitana, aprender sobre Huitzilopochtli y sobre todo conocer de cerca esos tesoros cuya mera existencia es una metáfora de la eternidad.

Las 8 salas del Museo del Templo Mayor

Este museo es casi un milagro que sucedió en 1978 cuando un grupo de técnicos de la CFE descubrió por accidente la escultura de la diosa Coyolxauhqui. Ese incidente propició que el INAH comenzara en la zona una serie de excavaciones y descubriera que la estatua formaba parte del centro ceremonial más importante de la antigua Tenochtitlán, un templo azteca gigante donde se le rendía culto a Tláloc y a Huitzilopochtli.

Museo del Templo Mayor
Abrió sus puertas en 1987./Imagen Wikipedia

El proyecto estuvo a cargo de Eduardo Matos Moctezuma y, gracias a cientos de arqueólogos, se encontraron bases piramidales y más de 7 mil piezas. El hallazgo fue tan magnífico que, tras cinco años de revelaciones, no quedó más remedio que convertir el lugar en un museo diseñado por el gran Pedro Ramírez. Un lugar sagrado que abrió sus puertas el 12 de octubre de 1987, dividiéndose en ocho salas, cuatro en el norte y cuatro en el sur.

Sala 1: Antecedentes arqueológicos

Este espacio fue pensado para que los visitantes sepan dónde están parados. Aquí se explica de una forma didáctica la gran historia e importancia del templo. Desde su fundación como centro religioso en 1790 hasta aquel descubrimiento que culminó en la creación de un museo en pleno Zócalo capitalino.

Museo del Templo Mayor
¿Por qué este lugar es tan importante?/imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Sala 2: Ritual y Sacrificio

El Imperio Mexica no podría explicarse sin el papel central que ocupaban tanto la muerte como los ritos funerarios en el Imperio Mexica. En esta sala podremos contemplar las ofrendas más antiguas que se encontraron en el templo; un grupo fantástico de ornamentos, entre los que hay una urna de travertino donde se depositaban restos óseos y, por supuesto, la gran escultura de la diosa Coyolxauhqui. 

Museo del Templo Mayor
En esta sala entendemos la importancia de la muerte para los mexicas.(imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Sala 3: Tributo y comercio

Además del gran arraigo religioso, el imperio mexica funcionaba a partir de un sofisticado sistema de tributos. En este salón podemos entender esas estructuras económicas a través de mapas interactivos y diversos objetos que el gobierno recibía de las diversas regiones, algo así como impuestos pagados en especie.

Museo del Templo Mayor
¿Cómo funcionaba la economía en el Imperio Mexica?/imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Sala 4: Huitzilopochtli

Sería imposible que la deidad más importante del imperio no tuviera su propio espacio. Dios de la Guerra o Colibrí Zurdo: este personaje era motivo de inspiración y sobre todo era la guía espiritual del pueblo.

Museo del Templo Mayor
La sala dedicada a la principal deidad mexica./imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Para entender su importancia, se montó en la parte sur del recinto una réplica de su templo original; además, ahí viven los asombrosos Guerreros Águila, dos esculturas de barro de tamaño real que quitan el aliento.

 Sala 5: Tláloc

En la mitad del recorrido hay una oda hermosa al dios de la lluvia. Para los mexicas, esta deidad controlaba las tormentas, el agua, las cosechas y la agricultura. Su sala está justo en el lado opuesto al de Huitzilopochtli para representar los contrastes en la cosmovisión mexica.

Museo del Templo Mayor
La sala dedicada al dios de la lluvia./imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Aquí encontraremos una gran colección de piezas alusivas; todas valen la pena, pero el Brasero de Tláloc, una pieza maestra donde el dios aparece llorando, es una obra maestra que no tiene comparación.

Sala 6: Flora y fauna

Se trata de un espacio único en el museo porque muestra la profunda relación que los mexicas tenían con los ecosistemas y con su entorno en general. En honor a esto, la sala nos invita a conocer la relevancia que los seres vivos (plantas y animales endémicos de México) tenían en la vida cotidiana, el arte y en las ofrendas.

Museo del Templo Mayor
En esta sala entendemos la relación de los mexicas con la naturaleza./imagen Museo del Templo Mayor/INAH

Sala 7: Agricultura

Para los mexicas, la agricultura era mucho más que una actividad económica; era un eje central de su cosmovisión porque para su subsistencia dependían de los ciclos de lluvia. En ese sentido, este espacio es particularmente valioso, ya que ilustra el ingenio con el que se realizaba la siembra.

Museo del Templo Mayor
La importancia de la agricultura era importantísima./imagen Museo del Templo Mayor/INAH

 Aquí se exhiben instrumentos agrícolas, maquetas de las chinampas y piezas inspiradas en el grupo de deidades que estaban relacionadas con el cultivo.

Sala 8: Arqueología Histórica

La última sala del recorrido nos muestra la resiliencia de la cultura mexica. Y es que, a pesar de la brutalidad de la Conquista, sus raíces subsistieron en el tiempo e incluso se enriquecieron. En esta parte aprendemos cómo, tras la caída de Tenochtitlán, en 1521. Se forjaron las bases para edificar una ciudad con un gran mestizaje como es la CDMX.

Museo del Templo Mayor
Una sala dedicada a la resiliencia de una civilización./Imagen Museo del Templo Mayor/INAH

¿Dónde, cuándo y cómo?

Museo del Templo Mayor

Dirección: Seminario 8, Centro Histórico.

Horarios: martes a domingo: de 9:00 a 17 h.

Entrada general: $209

Domingos gratis

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