Lo que necesitas saber:
Además de los tesoros del pasado que guarda el Museo Nacional de Antropología, en su patio central tenemos la fuente de El Paraguas, una estructura imponente que desafía a la arquitectura y se encarga de representar la identidad mexicana.
El Museo Nacional de Antropología se encarga de resguardar miles de piezas prehispánicas mexicanas. Cuando lo visitamos, entre sus elementos más característicos tenemos a sus guardianes, el monolito de Tláloc y la fuente “El Paraguas”, diseñada por Pedro Ramírez Vázquez. Esta estructura gigante sostiene un techo enorme y pesado con sólo una columna de concreto y nos da la bienvenida a un interesante viaje al pasado.

El nombre de la obra que cubre el pilar de esta obra monumental es “Imagen de México” y juntas forman parte del recinto desde su construcción. Con sus imponentes figuras talladas en bronce, El Paraguas guarda un significado especial que refleja la historia nacional desde los primeros tiempos hasta eventos como la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Diseñada como una fuente y también como un paraguas enorme, esta columna de 12 metros de altura se encarga de alzar un techo de 4 mil 500 metros cuadrados también sostenido por los edificios que hay alrededor. Es parte del inicio del viaje por la cosmogonía y el arte de las antiguas culturas y un símbolo icónico de la capital mexicana. Aquí le hacemos un pequeño homenaje.
La historia del MNA y su Paraguas
Esta estructura imponente acompaña a la sede actual del Museo Nacional de Antropología desde su creación en 1964, anteriormente las colecciones de arte prehispánico se alojaban en lugares como las instalaciones de la Real y Pontificia Universidad de México, la Casa de Moneda o el Castillo de Chapultepec.

Pero para 1962 se tomó la decisión de construir un recinto mucho más grande que alojara la gran cantidad de piezas de las diferentes culturas que aumentaba con el tiempo. El entonces presidente Adolfo López Mateos quería un espacio del que los mexicanos se sintieran orgullosos.
Así comenzó la construcción del nuevo recinto en febrero de 1963 en los terrenos del Bosque de Chapultepec, a la altura de Paseo de la Reforma. El secretario de Educación Pública, Jaime Torres Bodet encargó la coordinación del proyecto al arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, que fue asistido por los arquitectos Ricardo de Robina, Rafael Mijares y Jorge Campuzano.

El museo se construyó en un terreno de 45 mil metros cuadrados con más de 20 salas de exhibición. Para su patio central, Pedro Ramírez se encargó de diseñar una estructura que capturara la atención de los visitantes y fuera un símbolo de la historia de nuestro país.
El significado de El Paraguas
Originalmente, esta gran columna no sería una fuente, pero se diseñó así para evitar el estancamiento de la lluvia y las hojas sobre el techo que sostiene y que resguarda a los visitantes. Así se integró una caída de agua en su parte más alta y la columna totémica y vanguardista se convirtió en una fuente impresionante.

Su construcción representó todo un desafío de la arquitectura y la ingeniería. Su columna está cubierta de relieves de bronce que narran la historia de México y los artistas encargados de realizar esta obra fueron los hermanos Chávez Morado, inspirados en conceptos de Jaime Torres Bodet.

Este relieve llamado “Imagen de México” integra una narrativa visual que representa la identidad mexicana y que abarca los cuatro puntos cardinales con distintas figuras simbólicas que resultan impresionantes.
Los grabados en “Imagen de México”
La cara este de la columna representa la época prehispánica y el mestizaje con símbolos como el águila y el jaguar que equivalen al día y la noche, además de otros elementos como una espada que penetra una ceiba y un sol ascendente. Más arriba se pueden ver los rostros de un indígena y un español y en la parte más alta está el águila que representa nuestra identidad.

La cara oeste muestra símbolos prehispánicos y representa la apertura de México hacia el mundo. En su parte superior hay un hombre con los brazos abiertos y el corazón al descubierto. Está entre olivos y bajo una paloma para manifestar la entrega incondicional a la paz de parte de nuestro país.

Sus orientaciones norte y sur muestran tres armas que atraviesan la columna para representar las tres etapas formativas de nuestro país: la Independencia, la Reforma y la Revolución Agraria. En la parte superior, un conjunto de vigas de acero se encarga de sostener la estructura del techo volado como símbolo de la universalidad y la expansión de la cultura mexicana.
Una fuente monumental
Esta estructura se integra a la perfección con el entorno y el Museo Nacional de Antropología, un lugar que mezcla el pasado y el presente con vistas hacia el futuro. La innovación arquitectónica de El Paraguas resalta la importancia de la colección de piezas que se resguarda en las salas del museo, entre las que tenemos el Calendario Azteca o la Piedra de Sol, el monolito de la diosa Coatlicue, un Atlante Tolteca y grandes cabezas olmecas, entre muchas otras.

La fuente monumental también funciona como un regulador térmico y su forma evoca a las palapas tradicionales. Se encarga de crear un espectáculo visual y auditivo y es también un puente simbólico entre el cielo y la tierra.
Cada cierto tiempo recibe cuidados de mantenimiento para eliminar la suciedad y las sales producidas en el cobre por el agua y así se conserve como otro de los tesoros invaluables que podemos encontrar en el MNA.
El Museo Nacional de Antropología está en Av. Paseo de la Reforma y Calzada Gandhi S/N, Polanco, Chapultepec I Sección.

