La conceptualmente versátil Annie Clark nos ha entregado cinco discos como solista que la han colocado como una artista de vanguardia que tiene la mente siempre ubicada en sonidos futuristas, letras críticas de la sociedad y un sentido del humor sarcástico que le han dado una identidad clara a su proyecto St. Vincent.

Desde su debut con Marry Me (2007), la inclusión de sintetizadores, percusiones digitales y su ejecución virtuosa en la guitarra han sido la constante en canciones que cubren lo bailable y acelerado como en “Birth In Reverse” o “Cruel”, entre otras.

Foto: St. Vincent

‘Daddy’s Home’ tiene una clara inspiración de los sonidos de épocas pasadas

Pero la estadounidense tiene una sensibilidad especial también para crear baladas descorazonadoras como “New York”, “Marrow” y nos atrevemos a colocar la reversión de “Young Lover” contenida en la reversión de su disco MASSEDUCTION (2017), titulada MassEducation (2018).

Ahora, en un homenaje a las personas que la han hecho la artista que es hoy, Clark toma inspiración clara de los sonidos del pop de finales de los setentas e inicios de los ochentas en el primer disco alejado de lo distópico, atmósferas futuristas y más bien, se centra en un concepto retro, impulsado por la salida de su padre de la cárcel, tras haber estado nueve años en prisión.

Con Jack Antonnoff (Bleachers, FUN., Taylor Swift) a cargo de la producción, este salto al pasado le va muy bien al arte de St. Vincent, ya que las texturas y percusiones modernas se insertan en estructuras muy fijadas en el pop de las décadas pasadas.

Podemos ver no solo en su música, sino en toda la imagen de Clark y su banda, que hay un inmenso homenaje al pasado como se aprecia en los apoyos vocales y hasta su vestimenta en la reciente presentación en Saturday Night Live para interpretar “The Melting of the Sun”.

 

Clark tiene muchísimas virtudes como música, pero su ejecución en la guitarra y la composición en letras quizás son las más notables. Embajadora de Ernie Ball desde hace años, honor que comparte con John Petrucci (Dream Theatre) y Steve Lukather (Toto) entre otros, colaboró de nuevo con la marca para lanzar tres ediciones nuevas de su icónica guitarra:

Marca una nueva etapa en la carrera de Annie Clark

En cuanto a las letras, ‘Daddy’s Home’ es uno de los discos más sólidos de Annie en cuanto a la producción de ideas y sinceramente, la influencia que tuvo el encierro de su padre, fue un elemento básico para transmitir incomodidad y dolor en rolas como “Down”, “The Melting of the Sun” y, por supuesto, la canción que le da nombre al disco.

Con un tono juguetón en casi todo el disco, ya sea musical o líricamente, la etapa setentera de Clark no estaría completa sin guiños a Bowie o a lo bailable y acelerado de Prince. En particular, el desorden controlado de “Pay Your Way In Pain”, y la presencia de teclados Rhodes a lo largo de las catorce canciones nuevas nos llevan varias décadas atrás en pleno dos mil veintiuno.

Uno de los mejores momentos en la catorcena de nuevas canciones llega con “Somebody Like Me”, en una base acústica con percusión acelerada y la característica voz de Annie cuestionando a un ser querido, las convenciones sociales sobre amor y libertad y la conclusión sobre dejar que el tiempo decida quién tuvo la razón.

Con guitarras bastante western y hasta el apoyo de cuerdas, este es el claro ejemplo de una balada no convencional que St. Vincent concibe en un tono ácido.

Una mirada clara de quienes produjeron e inspiraron el nuevo disco de St. Vincent

Entre varias sorpresas, destaca que ahora Clark se apoya mucho en voces tipo gospel, característico del R&B y sus orígenes en el Blues. La inclusión de metales era también natural, ya que en canciones como “My Baby Wants a Baby”, escuchamos uno de los puentes más psicodélicos en un homenaje auditivo a los setentas por parte de St.Vincent.

Sin duda, no buscó ocultar su fascinación con la época y leyó alguna guía muy eficiente sobre cómo lograr maquilar un disco completamente setentero.

Con tres interludios que sirven el propósito de dar un respiro en un disco densamente conceptual, St. Vincent encontró en Jack Antonoff al productor ideal que explota la parte de pop artístico que genera la estadounidense con cada LP, pero en esta ocasión, se siente menos perfeccionista que en su disco anterior, en el que cada compás tenía una obsesión al detalle que dejaba a un lado la improvisación, lo que para esta entrega le viene increíble, y transmite un sentido inclusive de diversión en la ejecución.

Esta joya conceptual de St. Vincent es un regalo a sus fans como una mirada a la mente y a las influencias que la formaron, bajo la nostalgia de regresar a una época pasada y con la libertad de su padre como combustible para sacar varios temas personales con la virtuosidad de una de las artistas más influyentes de los años recientes.

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