Recordemos a una banda que vino al entonces D.F. hace diez años para presentarse en el Red Bull Tour Bus en el Campo Marte con un disco debut titulado Innerspeaker, y que hoy se prepara para su presentación estelar al frente del Corona Capital, uno de los festivales musicales más importantes de Latinoamérica.

Obra de la mente de su frontman Kevin Parker, esta banda es headliner indiscutible, lo que no sorprende ya que atrae hacia sus presentaciones por la diversidad musical y la precisión en la compleja ejecución de su música, que ofrece tras cuatro discos de estudio que han sido un viaje de exploración guiado por el talento y la curiosidad de Parker, quien compone, ejecuta, produce y edita las canciones de la banda de Perth, Australia.

Así ha sido la experimentación musical de Tame Impala a través de los años
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Pero la banda que hoy conocemos no es la misma que la que vino al Red Bull Tour Bus, ya que ha transitado por diversos géneros, ideas, motivos e instrumentos por la inagotable energía de Kevin para probar con nuevos sonidos, lo que únicamente podemos agradecer y recordar para analizar los experimentos que esta banda australiana nos ha compartido por más de una década.

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Los inicios de una banda de rock psicodélico

Hace once años, Kevin Parker lanzó Innerspeaker como el primer gran disco de su proyecto musical conocido como Tame Impala. Las guitarras con distorsiones pesadas eran protagonistas con riffs ingeniosos que, junto con las voces hipnóticas de Parker en varias capas, comenzaban a formar la identidad musical de la banda australiana.

Este primer LP, precedido por un EP homónimo, comenzó a generar atención hacia Tame Impala, ya que este proyecto apostó por desgarradoras guitarras en rolas como “Desire Be, Desire Go” y “The Bold Arrow Of Time”, entre otras, para posicionarse como un proyecto acotado en un género, con una ejecución y obsesión por entregar sonidos nítidos admirable desde sus inicios.

Un proyecto que desborda creatividad

La banda de Perth comenzó a ser recomendada de boca en boca entre los aficionados del rock, un género que pronto atravesaría un momento de prueba hacia mediados de década. Retomando el rock psicodélico en su primer disco, en el que se exploraban los alcances de la guitarra eléctrica a través de efectos en ésta y las líneas de bajo que la seguían, notamos una presencia sutil de los sintetizadores, únicamente para la creación de atmósferas de manera secundaria, como en “Why Won’t You Make Up Your Mind?” o “Runway Houses City Clouds”.

Con una creatividad desbordada, Parker lanzó apenas dos años después Lonerism, en el que continuó la idea fundamental sobre los riffs pesados de guitarra y bajo como en la icónica “Elephant” o “Mind Mischief”. Pero en la cabeza de Parker, ganaban terreno los sonidos digitales, en canciones contando con un mismo grado de presencia que los hasta ese entonces sonidos protagonistas, como muestra, “Feels Like We Only Go Backwards”.

Es crucial recordar que su segundo disco de estudio, cierra con la guía de piano en “Sun’s Coming Up”, la última canción previo al tercer disco de estudio de Tame Impala.

¿Qué pasa si le añadimos sintetizadores a Tame Impala?

En un esfuerzo hacia nuevos terrenos, Parker sorprendió a todo el mundo con su tercer LP de estudio titulado Currents (2015) que se desarrolló en un mundo de sonidos digitales, desde la abridora “Let It Happen” que ponía la atención en sintetizadores elongados y aparentemente interminables, que rompen en un puente asombroso.

Este cambio mantenía sin embargo la esencia psicodélica de Tame Impala, y se mostraba en trece canciones que incluso guiñaban hacia otros géneros. Con rolas como “Nangs” y “The Less I Know The Better”, Parker mostró su talento como multi-instrumentalista, dominando los sintetizadores, sus texturas y alcances, en lo que fue un giro completo en los medios usados, pero con la psicodelia y exploración como fin último de Tame Impala.

Apertura para moverse entre géneros

Apenas hace un año (aunque pareciera más) Parker entregó The Slow Rush como su más grande incursión en los sonidos sintéticos, incluso, montando durante la pandemia para tocar éste disco un subproyecto conocido como Tame Impala Soundsystem, que plantea una conformación alternativa de la banda para tocar en vivo.

El cuarto disco de Tame Impala proyecta a la creación de Parker a un escenario inmerso en el estudio preciso de sintetizadores, y hacia la utilización de cajas de sonido en canciones como “Breathe Deeper”, ampliando aún más el alcance de Tame Impala a través de los géneros que le dieron origen.

Dream pop, synth pop y pop psicodélico acaparan esta cuarta entrega, sin que Kevin se olvide por completo de las guitarras y los bajos, pero con el uso de un lead distorsionado en sintetizadores que transmite igual, o incluso más, que las clásicas guitarras que la banda usó en sus orígenes.

Podemos escuchar una ampliación de la gama en la que se mueve Tame Impala, y no nos queda más que apreciar que ahora Parker consuma su amor, por ejemplo, al disco, y rompe las barreras impuestas por los puristas de un género.

Tame Impala no tiene límites autoimpuestos

Hoy, Tame Impala es una banda sin horizontes, de la cual esperamos siempre una nueva entrega, ya que lo cierto es que Kevin Parker funciona como creador en varios ámbitos y ha conformado un grupo de músicos para que Tame Impala puede presentarse en vivo frente a cientos de miles de personas que han disfrutado cómo es que la banda crece en vivo, improvisa y tiene versiones especiales de sus canciones para presentar en conciertos.

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