The Bends es posiblemente el disco más exitoso de Radiohead. Después de haber lanzado Pablo Honey, la agrupación liderada por Thom Yorke estaba harta de haber cantado una y otra vez “Creep”. Por eso, para este material decidieron explorar nuevos sonidos, ya que no querían pasar a la historia como una banda que únicamente tenía un éxito.

Ahora querían una propuesta que les creara una identidad. Así que en 1994 se mudaron al estudio RAK en St. John’s Wood. Ahí trabajaron junto a John Leckie —quien antes había trabajado con los Stone Roses y The Verve— para una nueva entrega discográfica que se tenía que entregar en nueve semanas.

De acuerdo a NME, tiempo después Thom les contó que la creación de The Bends fue metódica y obsesiva. Todas las mañanas, después de beber una taza de té, Thom se sentaba al piano y durante cuatro horas trabajaba con él. “Las nuevas canciones lo están devastando. Él se levanta temprano y para el momento en que tiene mucha energía, es mejor evitar interrumpirlo”, contó Leckie en su momento.

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John Leckie, la mente detrás de The Bends, de Radiohead. Foto: Especial

Asimismo el vocalista de Radiohead, contó que el proceso de The Bends fue “un maldito colapso durante dos malditos meses”. Y aunque el plazo para terminarlo se acercaba más, el disco eran más bien piezas de rompecabezas que un todo: “Después de esas nueve semanas, cada canción estaba en el limbo. ‘Creep’ estaba siendo cada vez menos reproducida en la radio y no tenía otro éxito que le siguiera”.

Luego llegó “Fake Plastic Trees”, una canción que hasta hoy es recordada como una de las mejores piezas de The Bends. Antes de que ésta fuera liberada, la disquera EMI decidió lanzar primero el single “My Iron Lung”, un corte brillante en el que Thom hacía una referencia irónica al “soporte de vida”. Sin embargo, a pesar de ser una gran canción después de seis semanas no logró consolidarse como un éxito. Al menos no como “Creep”.

Pero para el final, entre múltiples experimentaciones y canciones tristes que el propio Thom aseguró que “tenían, en algún lugar de ellas, al menos un destello de resolución”, lograron combinar varios equipos. Incluso se propició una competencia entre Yorke y Jonny Greenwood para “hacer una canción con todos los acordes posibles”.

Entonces, a pesar de la presión de la disquera, el 13 de marzo de 1995 salió The Bends, un disco que si bien no alcanzó el éxito de manera inmediata, poco a poco fue reconocido por la crítica especializada gracias a la calidad del trabajo y entrega en cada una de las composiciones. Hoy día es considerado como uno de los mejores discos de los 90 y, ¿por qué no?, de todos los tiempos.