Lo que debía ser un lugar seguro para cientos de niñas y niños terminó convirtiéndose en el escenario de uno de los escándalos de intoxicación infantil más graves de China. Una guardería de la provincia de Gansu sirvió alimentos contaminados con plomo a sus alumnos y provocó que 233 menores presentaran niveles anormales de este elemento en la sangre.
Más de un año después de que saliera a la luz el caso, la justicia china ya dictó sentencia contra los responsables y varios trabajadores del centro. La principal acusada, Li Huifang, recibió cadena perpetua por producir y suministrar alimentos tóxicos.
Además de la condena, el Tribunal Popular Intermedio de Lanzhou ordenó confiscar bienes de Li por un valor de 500 mil yuanes, equivalentes a unos 75 mil dólares, de acuerdo con información de la cadena estatal CCTV.
La sentencia también alcanzó a Zhu Jinglin, directora ejecutiva de la guardería, quien recibió 15 años de prisión y una multa de 300 mil yuanes, aproximadamente 45 mil dólares. Por su parte, cuatro trabajadores de cocina fueron condenados a penas de entre seis y ocho años.

Así descubrieron que la comida de la guardería contenía plomo
Todo comenzó en julio de 2025, cuando varios padres notaron que sus hijos presentaban síntomas como náuseas, diarrea, dolores abdominales y molestias en las piernas; la preocupación los llevó a denunciar lo que ocurría en la guardería privada de la ciudad de Tianshui.
Las autoridades investigaron el caso y encontraron niveles anormales de plomo en la sangre de 233 de los 251 alumnos del centro. La situación era tan grave que las autoridades hospitalizaron a 201 menores.
Pero, ¿cómo llegó el plomo hasta los alimentos de los pequeños? La investigación descubrió que las responsables de la guardería ordenaron al personal de cocina agregar sustancias tóxicas a la comida que preparaban tanto para los niños como para los trabajadores.
Para hacerlo, utilizaron colorantes comprados por internet que contenían plomo. Los productos, además, incluían advertencias expresas de que no eran aptos para el consumo humano.
Entonces, el tribunal determinó que Li Huifang y Zhu Jinglin ordenaron utilizar estas sustancias, lo que permitió establecer sus responsabilidades en la intoxicación masiva.
Obviamente, el caso provocó indignación y volvió a poner sobre la mesa las preocupaciones por la seguridad alimentaria en China, especialmente en los espacios donde miles de familias confían el cuidado de sus hijos.
Tras el escándalo, las autoridades chinas aprobaron nuevas normas para supervisar los alimentos que se sirven en las escuelas y anunciaron medidas para endurecer las sanciones contra los delitos relacionados con la comida.
¿Cómo fue posible que sustancias tóxicas llegaran hasta los platos de tantos niños sin que nadie lo detectara antes?

