Un punto rojo: Enlazando la salud de la mujer a la salud del planeta

Las demandas y dimensiones de la problemática socioambiental y problemas de desigualdad de género de la que son objeto las mujeres nos obligan a tomar acciones y detonar cambios favorables a nuestro entorno.

Por Beatriz Acevedo

El ciclo femenino y su impacto en el planeta

Claudia Arias, quien participa en prácticas sustentables en Santiago de Chile, señala que durante la vida fértil de la mujer, que dura en promedio unos 40 años, el uso de toallas femeninas oscila entre 10.000 y 13.000 toallas higiénicas o tampones; lo que se estima equivale a alrededor de 65 kg de desechos inorgánicos, con un alto contenido de plásticos.

Asimismo, asegura que una toalla higiénica puede tardar entre 500 y 800 años en degradarse. Los tampones pueden degradarse en 6 meses aproximadamente, sin incluir el envoltorio plástico. Por todo lo anterior, es necesario tener presentes los posibles efectos en la salud de la mujer por la absorción de los componentes químicos de las toallas y tampones. Como sitio de disposición final figuran rellenos sanitarios y vertederos, cursos de agua y, lo que es peor, en el océano.

La organización Women’s Voices For The Earth en 2013 afirmó que tanto las toallas femeninas como los tampones en su mayoría están hechos de algodón y/o rayón. Su problema radica en que las fibras pueden estar contaminadas con dioxinas muy tóxicas, debido al blanqueamiento con compuestos de cloro y pesticidas de algodón no-orgánico. La evidencia de ello fue encontrada en muestras analizadas en Estados Unidos donde se reportaron trazas de dioxinas y pesticidas en los tampones.


Como alternativas amigables con el medio ambiente destacan la copa menstrual, las toallas femeninas de tela lavables y las pantis absorbentes. 

Un punto rojo en el Huerto Roma Verde

El pasado 14 de febrero se inauguró el primer punto rojo en la Ciudad de México en el Huerto Roma Verde, un esfuerzo que se llevó a cabo en colaboración con Ixchel Aradia SA de CV y Fundación IA. 

Un punto rojo es un espacio de salud menstrual higiénico y de contención, donde la mujer que utiliza métodos ecológicos tales como la copa menstrual, las toallas de tela o esponjas, cuenten con un lugar donde poder cambiarse en comodidad, lo cual le otorga el bienestar que merece. Este mobiliario dispone de agua potable, papel higiénico con el complemento adicional de un sitio de disposición final donde ofrendar la sangre a la tierra.

Paco Ayala director del Huerto Roma Verde en compañía de Ixchel Aradia en el evento privado de inauguración del Punto Rojo.
Foto: Beatriz Acevedo.   

En cada punto rojo se busca re-significar la sangre menstrual y hacer a un lado los tabúes que la rodean, aprovechando además su poder nutricional para un jardín de plantas medicinales, como una esencia que retorna a la tierra desde la matriz de la mujer, en medio de una ceremonia mística para entregar la ofrenda a la tierra.

El proyecto de Ixchel Aradia incluye la Ecosinuestra comunitaria. Por Eco-Si-Nuestra se define una re-significación de la palabra Eco-No-Mía.

A lo largo de su experiencia en comunidades Ixchel Aradia encontró que el bordado y los telares son parte importante tanto de su identidad cultural como del ingreso económico para muchas mujeres.

huerto roma

Siembra de plantas medicinales regadas con los macronutrientes de la sangre menstrual producto del lavado de los productos ecológicos de higiene femenina. Fotos: Beatriz Acevedo.

Entre sus objetivos está fomentar el apoyo mutuo y a razón de ello han buscado detonar la creación de cooperativas de mujeres tejedoras para la producción de toallas de tela reutilizables, cojines rellenos de semillas y hasta bolsitas para guardar una copa menstrual, incluyendo además el cultivo el cultivo y recolección de flores y plantas medicinales para dolores menstruales y musculares y es así como nace una red de economía solidaria, sostenible, pagada a un precio justo con las mujeres receptoras del programa de su Salud Menstrual WeyCup Despierta.

Reflexión para llevar a casa

Los proyectos sociales como los desarrollados por Ixchel Aradia en conjunto con el Huerto Roma Verde, como el único laboratorio biosocial, respaldan la sostenibilidad de una relación en armonía con nuestro entorno urbano, desarrollando un espacio de vida verde en plenitud, único en la Ciudad de México, abierto al diálogo para la dignificación y empoderamiento de la mujer.

No necesitamos esperar la puesta en marcha de programas y proyectos de este tipo por parte de nuestras autoridades. Las demandas y dimensiones de la problemática socioambiental y problemas de desigualdad de género de la que somos objeto las mujeres nos obligan a tomar acciones y detonar cambios favorables a nuestro entorno.

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Beatriz Acevedo es geógrafa, especialista ambiental, promotora de la cultura ambiental, a través del arte, la cultura y el cine documental.

Twitter: @ConSentidoVerde

Foto principal: Beatriz Acevedo

Referencias





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