El precandidato a la presidencia del PAN, Ricardo Anaya, y el jefe de gobierno de la CDMX, Miguel Ángel Mancera, ayer por la tarde se fueron a la fonda a echarse una comida corrida… pero a quién le importa eso, si en la CDMX ya hasta balacean en el Metro, secuestran usando los cines como “casa de seguridad” y ejecutan a plena luz del día. Por ello, habría que poner atención a esta propuesta hecha por Mancera.

Ya que eso de reportar el número IMEI del celular una vez que éste ha sido robado con lujo de gandallez nomás no ha servido para disminuir la incidencia de delitos, el administrador capitalino propuso que, pa’ pronto, se prohíba la venta de celulares robados… digo, usado… y es que, según lo ve el buen Mancera, no es tan errado pensar que por cada celular que se vende usado, se cometió un delito.

Para lo anterior, el cabecita de puro avisó que propondrá al Consejo Nacional de Seguridad Pública una norma nacional que prohíba el comercio de celulares ya usados. Con esto, prevé que disminuyan los delitos relacionados con la sustracción -violenta o no- de los aparatos, sin realmente llegar a afectar al mercado: “no creo que primero quienes comercializan los celulares vayan a tener un problema porque se prohíba que se vendan los usados. Que tú le quieras vender a tu tío o tía está bien, pero que los estén comercializando en miles de celulares sin verificación, sin control eso no puede ser, porque le estamos mostrando a la sociedad es que un día vayas pasando y encuentres tu celular”.

Pero bueno, después de ese destello de funcionario de gobierno, Mancera regresó a su mood de político chafa y se reunió con el precandidato presidencial del PAN, Ricardo Anaya, pues nomás para posar para las cámaras e intentar demostrar que, aunque el panista se agandalló el abanderamiento de la coalición “Por México al Frente”, a final de cuentas “no hay heridas”… “¿cómo va a haber cicatrices?”, preguntó Mancera, para quien -según- lo importante en el Frente es consolidar la propuesta de cambio de régimen.