Uno de los valores de la especie humana es su diversidad: idioma, raza, cultura y sexualidad, por ejemplo. En el tema de la diversidad sexual, mientras algunas generaciones seguían en su camino en el siglo XX —con la vista puesta en el siglo XXI— otras lograron esbozar la diferencia entre los conceptos sexo, género y orientación para derribar tabúes y establecer protocolos —como lo ha hecho la OMS— de reconocimiento hacia lo que se supone es diferente.

En este contexto, el Día Internacional contra la Homofobia, transfobia y bifobia nos recuerda el complejo proceso al que hemos llegado para entender que la población humana se compone en su diversidad y que esta no se trata de enfermedades mentales o alteraciones psicológicas.

Con respecto a la transexualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto en marcha la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) —anunciada desde el 2018 para identificar “tendencias y estadísticas de salud” a nivel internacional— que redefine el tema de la salud relacionada con la identidad de género y sexual.

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¿Cómo? El rollo de la identidad sexual y de género queda bajo los términos relacionados con la salud física, en vez de instalarlo en el capítulo de trastornos mentales o de comportamiento —y lo sustituye por “incongruencia de género”.

“Incongruencia de género”

La decisión fue en tenor de reforzar la premisa de que la transexualidad NO es una enfermedad mental —como sucedió con la homosexualidad, que fue señalada como una enfermedad hasta 1990.

De acuerdo con la OMS, se llevó a cabo un cambio en las categorías de diagnóstico: la transexualidad está relacionada con la salud sexual de una persona, mas no con un trastorno mental o de comportamiento, por lo que es apropiado abordarla como una incongruencia de género:

Esto refleja evidencia de que las identidades trans y de género no son condiciones de una mala salud mental y —desde el punto de vista médico— clasificarlas como tal provoca un enorme estigma en las personas transexuales”.

(La Clasificación Internacional de Enfermedades # ICD11 ha realizado cambios para reflejar una comprensión moderna de la salud sexual y la identidad de género. Esto puede ayudar a mejorar el acceso a la atención de salud que afirma el género para las personas #transexuales”: WHO, World Health Organization).

Derribar tabúes

A pesar de que llegamos al siglo XXI, la apertura en los derechos civiles universales de la comunidad LGBTI es relativamente joven. Ante este panorama, la OMS consideró que incluir la “incongruencia de género” en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) servirá como una herramienta para garantizar que las personas transexuales tengan una cobertura de salud adecuada.

Pero eso no es todo, pues el CIE-11 también reconoce la relación entre la “identidad de género, el comportamiento sexual, la exposición a la violencia y las enfermedades de transmisión sexual” en el sentido de que el sector salud debe atenderlas.

Diversidad

Sólo para contextualizar una persona transexual es aquella que no se identifica con su sexo y, por ende, lo cambia —mediante terapias hormonales y cirugías. En cuanto al transgénero, se trata de las personas que cambian sólo su género. Ahora bien, para entender los criterios de la OMS es necesario saber estos conceptos:

El sexo de una persona se determina al nacer. Es decir, es la condición biológica de un hombre o una mujer —hormonas, anatomía interna y externa.

El género se refiere a los roles compuestos desde los grupos sociales —comportamientos, actividades o atributos que la sociedad señala sobre una persona.

Orientación sexual, es el sexo hacia el que una persona se siente atraída.

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De acuerdo con la OMS, estas categorías no están relacionadas con enfermedades mentales o disociaciones de la realidad. Se trata de la diversidad que nos compone y la mentalidad de lo que realmente queremos ser.

**Foto de portada: Getty Images.