Lo que debo de saber

31 minutos se presentará este 30 de abril en el Zócalo, aquí algunas razones poderosas para que no nos los perdamos.

De tanto en tanto, en Latinoamérica nacen proyectos que se convierten en verdaderos fenómenos sociales; tal es el caso de 31 Minutos, un aclamado programa de títeres chileno que desde hace más de dos décadas se ha ganado un lugar en las audiencias gracias a su creatividad, humor y parodias fantásticas. La buena noticia es que “El Noticiero” se presentará muy pronto en el Zócalo y al fin podremos atestiguar en vivo su magia.

El proyecto se gestó a principios de este siglo, gracias a la pericia y el humor de dos artistas: Álvaro Díaz y Pedro Peirano, que idearon un programa de televisión para mostrar las contradicciones del mundo adulto desde la mirada de personajes ingenuos. Su intención era usar un lenguaje infantil para desafiar el poder y demostrar que las verdades de la existencia son mejores si ocurren en medio de unas carcajadas.

Lo que comenzó como un experimento, creció hasta volverse gigante y luego en un verdadero fenómeno en el que las risas son más que emociones, son maneras de pensar, de liberarse y de expresarse. A través de marionetas simpáticas y precarias, en 31 Minutos se nos presenta el absurdo de lo cotidiano y la posibilidad de decir lo que nadie se atreve.

Antes de 31 minutos

Durante la dictadura de Pinochet, entre 1973 y 1990, la televisión chilena era constantemente vigilada. Las cámaras estaban al servicio de un relato único donde lo único que se podía ver eran programas de concursos, telenovelas y sobre todo el noticiero 60 Minutos, un espacio protagonizado por la censura y los halagos al régimen.

En este contexto, y tras la llegada de la democracia en 1989, nació una generación de jóvenes ávidos de nuevos contenidos e ideas. Fue así como dos jóvenes que estudiaban periodismo en la Universidad de Chile, Álvaro Díaz y Pedro Peirano, se juntaron con el objetivo de reinventar la televisión y ofrecerle a las audiencias crítica y humor inteligente.

31 minutos en el Zócalo
Los creadores de 31 minutos querían cambiar la televisión en Chile./imagen Deviant Art

Los artistas compartían algo esencial, la premisa de que la comedia podría ser una forma de explicar el mundo. Díaz escribía notas sarcásticas en los periódicos y Peirano estaba interesado en el cómic, la ilustración política y en replicar la esencia del show de los Muppets; le gustaba esa combinación de ternura y verdad que ofrecían las marionetas, esos seres de tela que a veces son más geniales que una persona.

Primero hicieron dos shows pequeños totalmente irreverentes, que le ofrecían a las audiencias una mezcla perfecta de humor negro y crítica política. Estos programas llamaron la atención de varios entusiastas de la comedia, pero al poco tiempo fueron cancelados.

El nacimiento de 31 Minutos

Casi como una broma en una fiesta, Díaz preguntó: “¿Y si hacemos un programa infantil que se burle de los adultos? Mejor aún, ¿y si parodiamos un noticiero con títeres? Estos comentarios pronto se convirtieron en una idea brillante y pronto la idea se materializó.

En el año 2000, el Consejo Nacional de la Televisión abrió un concurso nacional para que los nuevos talentos propusieran ideas de programas que duraran hasta treinta minutos. Con esto en mente, Álvaro y Pedro presentaron su nuevo concepto; lo bautizarían 31 Minutos para burlarse de la regla de media hora del mismo certamen, y para hacer una sátira del noticiero de la dictadura 60 Minutos.

Su rebeldía fascinó a los jueces, que unánimemente declararon a 31 Minutos ganador y financiaron toda la primera temporada. Fue así como el episodio piloto se estrenó en televisión pública con el nombre de “La ruta de la caca”. El público se enamoró a primera vista, les encantó el experimento y sobre todo ese grupo de títeres hechos de pedazos de tela y espuma que eran absolutamente incómodos y encantadores.

Los protagonistas de 31 Minutos

Los personajes principales de 31 Minutos son originarios de un pueblo ficticio, ubicado al sur de Chile y llamado Titirilquén. Cada uno tiene sus propias características y representa distintos pedazos de la cultura chilena. Aquí les dejamos una breve guía para que los conozcan.

31 Minutos en el Zócalo
Las marionetas son el corazón del programa./imagen 31 minutos Instagram

Tulio Triviño Tufillo: El exótico y narcisista conductor del noticiero, que se hizo entrañable por sus comentarios vanidosos, su fobia a las ballenas y el simpático nudo de su corbata italiana.

Juan Carlos Bodoque: Además de ser el periodista estrella del noticiero y el mejor amigo del conductor, este conejo de origen humilde tiene un tremendo carisma y un talento poco común para la poesía ocasional.

Juanín Juan Harry: Un pequeño títere de tela sintética y pelaje blanco que pareciera no tener ojos. Es el último sobreviviente de una especie llamada “Juaninus, juaninus”. Actualmente, se desempeña como el productor del noticiero, y aunque siempre está estresado, todo el mundo lo ama.

31 minutos en México

La historia de 31 Minutos y nuestro país es por demás fantástica. El programa se estrenó en Canal 11 en 2006 y desde esa fecha hasta nuestros días ha gozado de un éxito y reconocimiento extraordinario, al punto que en sus discos ha habido colaboraciones de artistas mexicanos como Café Tacuba.

31 Minutos en el Zócalo
El programa llegó a México en el 2006./imagen 31 minutos Instagram

A propósito de esto, y para promocionar su más reciente gira mundial “Radio Guaripolo Tour”, el elenco total de la serie, incluyendo a sus creadores, se presentará en el Zócalo de la Ciudad de México el jueves 30 de abril a las 19:00 horas como parte de los festejos por el Día del Niño.

*Este evento será público y gratuito.

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