En un mundo justo, No Other Choice habría recibido varias menciones a los premios Oscar 2026 y ocuparía el primer lugar en nuestro ranking de las películas nominadas. Pero no recibió ninguna: fue ignorada completamente y, siendo muy honestos, la película de Park Chan-wook podría ocupar el lugar de cualquiera de las 10 nominadas a Mejor Película.
Se ha dicho y se sostendrá. Y no, no estamos diciendo que las 10 nominadas sean “malas”, pero No Other Choice es mejor. Punto final. Pero ese es otro texto, largo.

Aquí estamos para dar nuestra más honesta opinión de las 10 nominadas al premio Oscar en la máxima categoría de Mejor Película. No en forma de predicciones, sino de ranking: de cuál es la cinta más destacada y por qué.
Ahora bien, antes de dar paso al debate, primero les quiero dejar la forma en la que a mí más me gustaron, disfruté o tuvieron un impacto en mí, para dar paso después al ranking objetivo… aquel en el que no interviene mi gusto, sino el reconocimiento de cada cinta por lo que es.
Dicho esto, vámonos con el ranking en el que no intervienen mis gustos personales.

Sinners
El debate alrededor de Sinners está duro. Pero es maravilloso. No nos interesa que esta cinta de Ryan Coogler sea la más nominada en la historia de los premios Oscar.
No usaremos eso como argumento porque, la verdad, es que muchas cintas reciben múltiples nominaciones para convertirse en “las más perdedoras”. La línea es delgada, y estar de un lado o del otro no implica necesariamente ser mejor o peor.

La cosa con Sinners, para que sea la mejor entre las nominadas de este 2026, aplica a la construcción del filme en cada uno de sus elementos, pero también al impacto que tuvo en la industria. Una industria que, recordemos, pide a gritos llevar a la gente al cine.
Sinners fue vista en la pantalla más grande, con un guion original basado en una figura ya conocida, con un elenco que en su mayoría está racializado y que cambia la forma en la que los creadores son dueños de sus propias historias.
Hamnet
Siendo muy honesta, Hamnet es la película que adora la Academia. Cumple con cada uno de los puntos en su lista: drama, drama de época, personaje biográfico, adaptación de una gran obra literaria y temas que abordan los conceptos más inherentes de la experiencia humana: pérdida, luto y amor.
La cosa con Hamnet, bajo la mirada de Chloé Zhao, es que toma todos esos elementos y los potencia.

Una película que provoca tantas emociones sin intentar forzar al espectador a sentirlas es de lo más complicado que se pueda lograr. Y sí, sabemos perfectamente que Hamnet ha sido señalada como manipuladora, construida con intención de hacerte llorar. Pero, ¿acaso la muerte de un niño no es lo suficientemente poderosa como para removernos?
Lo importante es cómo lo hace. Y Chloé Zhao, acompañada en el guion por la autora de la novela, construyen un escenario que aborda la vida después de la muerte no en el sentido del más allá, sino de unos padres viviendo después de la muerte de su hijo.
El agente secreto
Esta es una película brasileña, la primera en la historia de los premios Oscar en recibir nominación como Mejor Película. La mejor manera de explicar El agente secreto es apelando al pasado.
¿Recuerdan cintas como Munich o Argo? Thrillers políticos contundentes, ambientados décadas atrás y que retratan la brutalidad de una sociedad sometida, de alguna forma, a un régimen autoritario. Distintas historias, pero un mismo enfoque en ambas: la libertad.
Si El agente secreto tuviera, efectivamente, un agente estadounidense en su historia sorteando la dictadura brasileña de los 70, les prometemos que nadie pondría en duda que es la mejor película del año, incluso la que más merece el Oscar a Mejor Película.

Pero no. El agente secreto no tiene héroes estadounidenses, ni tampoco brasileños. Habla sobre el nombre como un testimonio de la existencia y de cómo la cotidianidad no se rompe cuando se borra.
Y en esa cotidianidad, Kleber Mendonça Filho construye un filme sensorial que permite experimentar Brasil en la época con comedia, drama, acción y una tensión que se descubre en una historia larga, pero importante; sobre todo en una época en la que los nombres se suplen por usuarios y se borran ante las ideas de libertad, justicia y razón.
One Battle After Another
A estas alturas del partido, Paul Thomas Anderson ya debería tener al menos tres premios Oscar como Mejor Director: Magnolia, There Will Be Blood y Phantom Thread. Incluso cuatro por The Master (película que nunca terminaremos de entender, pero es fascinante).
Nos duele que muy probablemente su primer Oscar como director sea por One Battle After Another, la que podríamos decir es su cinta menos original, arriesgada e irreverente. Que ojo: eso no quiere decir que no sea una gran película, pero no se siente tan trascendente como el resto de su filmografía.
Entonces, los triunfos de One Battle After Another no es que sean incorrectos, pero se sienten más como un reconocimiento a la trayectoria del cineasta que a la cinta por sí misma. ¿Es malo? No: es algo que la Academia suele hacer. ¿Es bueno? Tampoco, pues siempre se deja de lado la idea de “la mejor película” de un año a partir de reconocer trayectorias.
F1
Cuando anunciaron los nominados a los premios Oscar de este 2026 con F1 entre las competidoras en la máxima categoría a Mejor Película, muchos gritamos que esa no era su casa. ¿La razón? Porque estamos acostumbrados a lo que la Academia reconoce como superior, y de ninguna manera una cinta como F1, como en su momento fue Top Gun, entra en su radar.
Sin embargo, hay que reconocerle dos cosas a la cinta de Joseph Kosinski y Brad Pitt. Primero, que es entretenida, es decir, que cumple con una de las labores más básicas del cine: darle a la gente un escape de la realidad. Y segundo, que los valores técnicos, casi científicos, son espectaculares.

Entonces, si en algún punto de la vida reconocimos la grandeza de Avatar de James Cameron por sus proezas en términos técnicos y tecnológicos, ¿por qué F1 no habría de ser mencionada también?
Lo único es que la cinta tiene varios puntos flacos en el desarrollo de su historia porque, volviendo al primer punto, busca la emoción de la audiencia, más no llevarla a cuestionarse, y eso nos parece invaluable en cualquier cinta.
Frankenstein
Guillermo del Toro es una de las grandes ausencias entre los nominados a los premios Oscar 2026 en la categoría de Mejor Director. Es raro: nominan 10 películas pero sólo cinco directores. Eso quiere decir que la película se percibe como un todo antes que en sus partes. La cosa es que la parte del director es la que construye ese todo.
Y que Frankenstein esté nominada pero no Del Toro se siente igual de incongruente que lo sucedido con Dune y Denis Villeneuve (ya llegará, Denis, porque siempre te has merecido todos los premios).

Frankenstein tiene un reto similar a F1: esta última es maravillosa en sus aspectos técnicos, mientras Frankenstein lo es en sus aspectos creativos, como el diseño de producción, el vestuario y el maquillaje y peluquería. No hay cosa más bella que el mundo gótico que construyó Guillermo del Toro para contar la historia que siempre había querido contar.
Pero su visión no terminó de convencer a los críticos. Y tras su estreno perdió fuerza para la temporada de premios, pues se planteaba como la gran favorita.
Está lejos de llevarse el Oscar a Mejor Película, pero en una de esas Jacob Elordi podría dar la sorpresa con su nominación como Mejor Actor de Reparto.
Train Dreams
Hace unos… ¿qué les gusta?, 20 años, Train Dreams de Clint Bentley habría arrasado entre las nominadas a los premios Oscar. Es una cinta que juega con una narrativa visual onírica para contarte los 80 años de vida de un sujeto: Robert Grainier.
Es esa película inspiradora, con pausas entre paisajes espectaculares y notas filosóficas sobre la vida y el amor. Si tuviéramos que compararla con alguna otra cinta, es más cercana a lo que hace Terrence Malick, y la Academia ama a Terrence Malick.
Sin embargo, sólo logró cuatro nominaciones a los premios Oscar, y en ninguna de ellas es la favorita, incluida Mejor Película. Pero eso no quita que sea una película bella en distintas proporciones.
Bugonia
Hay mucho que decir de Bugonia. No es la película que más nos gusta de Yorgos Lanthimos, pero la disfrutamos un montón. Tampoco creemos que sea el mejor trabajo de Emma Stone, pero sí el de Jesse Plemons, y él no quedó nominado. Algo raro pasó con esta cinta que no hizo match total con la Academia.
Lo cual nos hace pensar que su nominación viene más del star power de Stone que de sus cualidades como cinta. Porque, a ver, es un título de comedia y ciencia ficción, algo poco usual entre los contendientes de Mejor Película. Las críticas, en general, fueron mixtas y además es un remake.
Nos gusta que esté entre las nominadas lo suficiente para romper con la brecha de géneros en los premios Oscar, pero no tanto como para competir de verdad por la estatuilla.
Sentimental Value
Hay algo en el cine de Joachim Trier que, sentimos, está hecho a la medida de las Academias, no sólo la que entrega los premios Oscar. Y no estamos diciendo que no sean bellas sus historias, pero están muy bien construidas para llevarte por un camino emocional muy específico, no muy arriesgado.
Y eso es Sentimental Value, la cual cuenta con un elenco genial (merecía una nominación segurísima en Mejor Casting) y actuaciones impecables. Pero hay algo en su historia que conecta mucho con la audiencia, sin necesariamente tomar riesgos.
Marty Supreme
Deben leer esta parte sin tener en mente los comentarios recientes de Timothée Chalamet. Eso no tiene nada que ver con lo que planteamos aquí, aunque, siendo muy sinceros, sí van a influir en la recepción de Marty Supreme y en el trabajo del actor en esta entrega.
Fuera de eso, creemos que Marty Supreme se sostiene por una cosa que hace de manera espectacular: su edición. La fotografía, el diseño de producción y el vestuario son funcionales. El trabajo de Timothée es grandioso, pero no tan memorable como la campaña nos hizo creer.

Porque al final no es una cinta sobre cumplir sueños, sino sobre cómo pasar por encima de los demás para cumplirlos.
Y no es que la brújula moral nos esté atacando. Pero la construcción de la cinta y de los personajes obedece a una sola dimensión, lo que nos permite entretenernos con ella y seguir el dinamismo con el que transcurre, sin sentir que hay algo realmente arriesgado o grande.
Marty Supreme no es la mejor película de 2025. De hecho, es una película que ni siquiera marcará una pauta en el cine estadounidense.

