Llega diciembre y para el mundo godín puede ser un arma de dos filos, o se disfruta o es el terror del mundo laboral por las tradiciones que se deben practicar durante todo el mes.

Desde el brindis, los abrazos, los perdones entre compañeros de escritorio, hasta el odioso intercambio de regalos. ¡Seamos honestos! ¿A quién le encanta entrar a un intercambio y más, si hay gente que nunca has visto en tu vida? (suele pasar en corporativos).

Por eso, en Sopitas.com entendemos tu sentir/pesar y por eso te prevenimos qué podría pasar en ese intercambio godín y te mentalices por las tragedias venideras en estas fechas de (des) amor y paz… ¡Te lo decimos por tu bien!

Sieeeeeempre pasa que:

Sacas el papel y oh sorpresa, te toca quien más odias o al que menos conoces de todos los Godínez disponibles. ¡Una tragedia!

O peor aún, te toca el jefe y no puedes regalarle una baratija. Te esmeras, quieres comprarle una botella y te decides por un whisky. Se lo entregas y termina haciendo cara de asco porque su mero mole es el ron barato. ¡Neta llega a pasar! No por tener dinero, el paladar es fino.

Cuando te enteras que la chica que te gusta te iba a regalar, pero por feo, le da tu nombre a su ‘mejor amigo’ para que no te haga cara de pocos amigos cuando te vea. ¡Así es la triste realidad en las oficinas!

Después de muchos intentos, te convencen de entrarle al quite pero es temático. Lo hacen de pijamas o corbatas, te esmeras en comprar una Calvin Klein y recibes una que pus nomás no… y aparte que estaba en los saldos de una tienda de segunda.

El mundo godín es versátil, algunos son tan ‘freakies’ que pueden pedirte algo rarísimo en su lista. Como un mameluco de vaca o un Gokú edición limitada de Bandai que no tienes la más mínima idea qué es.

El que te iba a regalar resulta que no llega, avisa a la mera hora que le salió un ‘bomberazo’ y encima no mandó el regalo. Lo peor, ese obsequió no llegará en los siguientes 12 meses.

Y resulta que por un milagro, el intercambio sí es sorpresa. Te preparas para recibir un regalo inesperado, quieres que sea el cinturón que te hace falta, una camisa o una membresía al nuevo gimnasio de moda. Pero le tocas al más marro de todos y recibes los típicos boxers… ¡Chulada!

Y siguiendo con los marros, hay quienes reciclan regalos y son capaces de dar aquellos que no les gustó. Lo peor es que fuiste el elegido por los Dioses de esta tragedia, y recibes un hermoso juego de cobijas con Estampado de Tigre para aguantar el frío.

Este es el punto más importante y el que siempre te pasa porque así es el ciclo de la vida: no importa qué regalo des, siempre te toca uno más chafa.