Lo que necesitas saber:
Cada vez hay más mujeres en los servicios de transporte de aplicaciones y como bien sabemos, quedan expuestas a diferentes problemáticas y a los prejuicios de siemrpe.
A pesar de estar en una profesión comúnmente asociada con el sexo masculino, un gran grupo de mujeres desafía cada día los estereotipos y se integra a los oficios dedicados a los servicios de conducción de aplicaciones digitales de la CDMX y otras ciudades del país. Estas mujeres al volante se encargan de romper los estigmas y enfrentar una gran variedad de desafíos a lo largo de su jornada laboral.

Los altos índices de inseguridad, la precariedad laboral y la violencia de género están presentes, y mucho más en un lugar tan grande como la CDMX. Las conductoras de vehículos de transporte y repartidoras de alimentos y mercancías viven un ambiente de incertidumbre para mantener una fuente de ingresos y una cierta autonomía ante el mercado laboral actual.

La inseguridad es la preocupación principal, para combatirla existen varios recursos como redes de apoyo y colectivos con monitoreo en tiempo real, filtros de zonas y horarios, así como funciones específicas como “Ellas” de Uber, Purple Drive o Go Girl Drivers que sólo reciben solicitudes de pasajeras femeninas. Aun así, cada día puede ser un reto, aunque existe la motivación de una autonomía y un empoderamiento en lo económico.
Un oficio libre para las mujeres
El trabajo en las diferentes aplicaciones y plataformas permite definir un horario de trabajo especialmente favorable para las mujeres que además se tienen que encargar del cuidado de sus hijos y familiares, pero para conseguir esta libertad laboral, se pone en riesgo la seguridad física y emocional de cada una de las conductoras.

De hecho, se sabe que siete de cada diez mujeres dedicadas a este tipo de labores han sido víctimas de acoso o violencia por parte de los usuarios. También existe una gran insatisfacción por la falta de acción de parte de las plataformas ante las denuncias de violencia de género, con lo que las conductoras quedan vulnerables.

Las amenazas y ofensas están a la orden del día, por no hablar del riesgo de acoso sexual. A principios de la década actual se calculó que 5 de cada 100 conductores de aplicaciones y plataformas eran mujeres, y lo más probable es que esta cifra vaya en aumento en la actualidad. Desde julio de 2025 existe un programa de la reforma laboral que busca registrar a estas conductoras ante el IMSS y reconocer así sus derechos laborales.
La tecnología como una opción laboral
Los servicios de transporte por aplicaciones comenzaron a operar en México en 2013, entonces, Uber se consolidó como una plataforma segura y una buena alternativa al uso de los taxis tradicionales.
A partir de ese año, el número de conductores creció de unos pocos a millones de viajes para finales de 2015 con otras plataformas como Didi o Cabify (ya desaparecida en el país) y para ese año el gobierno de la CDMX legalizó formalmente la operación de este tipo de plataformas.

El oficio de conducción de aplicaciones se ha vuelto cada vez más popular. Al ofrecer una flexibilidad de horarios, es una buena opción para las que también tienen que ocuparse de otras obligaciones. Además de las conductoras de apps, también debemos mencionar a las mujeres que trabajan en servicios de repartición de artículos y alimentos, muchas de ellas viajan en motocicleta y quedan más expuestas.

La tecnología está a la orden del día, pero por lo mismo existe el problema del anonimato de los pasajeros que contratan un servicio. La ideología y el prejuicio de que las mujeres somos malas al volante continúa, y no olvidemos a otras operadoras que se dedican a conducir otros medios de transporte como autobuses, taxis o incluso vagones del metro o del tren ligero.
Mujeres al volante en acción
Algunas lo harán por gusto, pero la gran mayoría lo hace para sostener el hogar, así que no hay que olvidar tenerlas en cuenta cada vez que las veamos desempeñando su oficio y ofrecerles el respeto que se merecen.
Entre otras curiosidades, hay estadísticas que indican que las mujeres al volante somos más cuidadosas y respetuosas con las señales de tránsito y por lo mismo provocan muchos menos accidentes que los hombres.

