fotos: Mercedes Martínez Rojas

Santiago Corral y su lucha constante por no estancarse en el hiperrealismo

Por: Mercedes Martínez Rojas

Dentro del inmenso mundo que es la Fábrica La Aurora en San Miguel de Allende –que durante más de 100 años fue una fábrica textilera y ahora es hogar de galerías, obras de arte, artículos de colección y artesanías– se encuentra la Galería Intersección. Un espacio armonioso dedicado al arte desde 2009, con un gusto impecable en el que podemos sentarnos a admirar no sólo la obra de Santiago Corral, sino la de varios artistas tanto mexicanos como extranjeros en sus paredes y patios. Definitivamente un lugar que no deben perderse si andan por ahí.

Santiago Corral es un pintor mexicano catalogado como hiperrealista que nació el 25 de julio de 1964 y se especializa en la figura humana, naturaleza muerta y paisajes. En Sopitas.com tuvimos la oportunidad de platicar con él y salieron temas muy interesantes que les contamos a continuación. 

¿Cómo empezaste a pintar?

Por familia: mi abuelo fue aviador pero antes de eso estudió en La Esmeralda, el tenía intenciones de pintar y aptitud. Mi mamá también pintó como hobby y de ahí lo agarré. Yo no estudié pero de chico vivimos en España y fuimos mucho a los museos, siempre estábamos en contacto con el arte y esa podríamos decir que también es una escuela.  

Sin embargo, fue en el 92 cuando dejé el DF y me fui a vivir a Valle, me fui a empezar a pintar. Tenía una idea plasmada en una servilleta: un ranchero con sombrero y botas volando, despegando de la catedral de un pueblito. Una idea surrealista mexicana. En Valle me puse a pintarlo e hice una serie de este tema, empecé a vender y me dediqué a esto 100%. Bueno, también al vuelo por la cuestión económica, además que es algo que me gustaba, dando clases y paseos.

5 años después de Valle llegué a San Miguel y tuve una ruptura en forma de pintar. Llegué y empecé a ver las texturas en los muros viejos, las fuentes, las pinturas, las capas. No tanto los colores chillantes. Y ya estaba cansado de haber trabajado mi formula figurativa realista de ese surrealismo a la mexicana, algo que ni siquiera yo entiendo. Cuando llegue de Valle me di cuenta de que yo no quería ser catalogado como un típico pintor mexicano, aunque sea mexicano. El ranchero, el pueblito, todo muy naive y local. Definitivamente quería trascender eso, hace una pintura que no apele a ninguna región, país… algo personal y universal a la vez: mi visión del mundo.

Evolución de la técnica y temáticas

Decidí hacer un ejercicio académico: me dije “voy a pintar objetos monocromáticamente, dejando la brocha y adoptando la espátula con una suerte de auto castigo” pero también para ver qué podía sacar, jugar con las texturas sobretodo, con la plástica por así decirlo. Pinté un lavabo, un escusado, objetos/sujetos muy pop. Mucha influencia de Andy Warhol, pinté un teléfono rojo clásico. Ahí me di cuenta que el tema nunca es tan importante como la composición, el color o la luz; lo primero que para mí penetra el ojo.

Me seguí muchos años y empecé a pintar maletas vacías, abiertas, cerradas, con libros, con ropa… todo con espátula. Descubrí que había muchos artistas que ya habían adoptado este tema, haciendo pintura e instalaciones de maletas. Viajé a Nueva York con un dealer gallego que vendía de todo. Él me ayudó mucho, me compró obra, me conectó con galerías, me criticó y guió: “trabaja un tema, profundízalo”, me decía. Hice expos. Luego ya me asenté bien en la galería, en San Miguel Allende, y fue cuando despegué y concreté sin estar tan disperso con diversas técnicas y temáticas. Era parte de la exploración que tenía que hacer, como si hubiera ido a una academia.

En crisis

Yo lo que hago es realismo aunque muchos me catalogan como hiperrealista. Ahora ya llegué a la siguiente crisis: estoy en la fase en la que muchos de mis cuadros ya bordean el hiperrealismo. Me di cuenta que no es así como entiendo la pintura… porque en ésta caben muchas cosas. Ahora me estoy alejando de ese proceso de depuración. Cuando yo veo el producto terminado me encanta, me satisface, me llena. Pero el proceso también es muy importante y hay que disfrutarlo. Eso ya no pasa cuando creas una fórmula porque se agota y ya no hay creatividad. Ahora quiero explorar con la emoción; desnudarme más porque con el realismo se esconden muchas cosas; se depura mucho para llegar a perfección en la que se pierde mucho. Eso es con lo que estoy más peleado, quiero trabajar mucho más suelto pero sin dejar el realismo totalmente.

Obra de Ricardo Ríos

Háblanos un poco de tu galería Intersección

La galería nació en 2009 y está dividida en varios espacios. Hay una exposición permanente de mi obra y varias exposiciones itinerantes. Cada dos o tres meses cambiamos de artistas. Actualmente están el cubano Ángel Rodrigo Ríos; el artista inglés, Ian Johnson; Rodrigo de la Sierra, escultor conocido en todo México; y Alberto Lenz, escultor y director del Centro Cultural El NigromanteTambién tenemos una sala oscura para cosas más conceptuales y relacionada con la luz: multimedia, luz, foto, proyecciones, etc.

Por último, ¿qué nos puedes decir del arte en San Miguel y México?

La CDMX tiene un gran nivel de arte y nosotros creemos que nuestra tarea como galería, además de tener calidad y vender buenas cosas, es subir el nivel del arte en San Miguel. No somos la única galería aquí, de hecho hay muchas galerías y el arte se vende muy bien. Pero eso no significa que todo sea bueno, por eso nuestra idea es subir el nivel con artistas de la capital y del resto de México, así como artistas internacionales.

Obra de Ian Johnson

La gente del resto del país y del mundo que visita San Miguel viene aquí porque le atrae la cultura, independientemente de su gusto, y yo creo que es muy bueno que haya ese interés. La Ciudad de México es la gran manzana del arte en México y sin embargo hay mucho acá. También vienen artistas conocidos que trabajan de forma itinerante en San Miguel y luego ni nos enteramos. Ellos no arraigan el prejuicio que nosotros como mexicanos tenemos de San Miguel. Ellos vienen porque saben que hay un buen nivel de arte y artistas. Y también es un hecho que hay cosas, en Zona Maco por ejemplo, que no te van a fascinar, pero con que en cualquier espacio de arte o con la obra de un artista encuentres dos o tres piezas que te llamen y te encanten, ya es ganancia. Hay que estar bien abiertos con el arte y descentralizarnos. Parte de una galería en provincia es eso, alimentarse de las grandes ciudades y sacarlo de ahí.